CÁNCER DE OVARIO, UN ENEMIGO SILENCIOSO Y MORTAL

“Es necesario fortalecer la sospecha clínica”.

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Bienestar
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En 80% de los casos esta condición se diagnostica cuando está ya en etapas avanzadas.

Molestias gastrointestinales, inflamación y dolor abdominal; estreñimiento o diarrea; pérdida del apetito y fatiga diurna en mujeres mayores de 50 años durante al menos 14 días continuos podría tratarse de algo más complicado, como cáncer de ovario, que en México ocupa el tercer lugar en cánceres ginecológicos y es más letal que el de mama o el cervicouterino.

Esta condición se diagnostica en 80% de los casos en etapas avanzadas, ya que en las primeras fases no hay síntomas y cuando se presentan se llegan a confundir con males digestivos, como colitis, gastritis o síndrome de intestino irritable.

De este modo se pierde tiempo en lograr el diagnóstico correcto. Y de ahí la importancia de realizar un tamizaje con ultrasonido transvaginal y pruebas genéticas para detectar genes BRCA1 y BRCA2 relacionados con esta enfermedad.

Por ello, un grupo de 15 especialistas en oncología, ginecología, radiología y la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC) presentaron ante la Secretaría de Salud federal el documento Priorización estratégica de cáncer de ovario: una ruta crítica para la supervivencia y la equidad, que plantea propuestas para mejorar la sospecha clínica, el diagnóstico oportuno, el acceso a pruebas moleculares, la cirugía especializada y los tratamientos innovadores.

Silencioso y mortal

El cáncer de ovario es uno de los padecimientos oncológicos más letales entre las mujeres. Tan solo en México se estimaron cuatro mil 179 nuevos casos y dos mil 551 defunciones en 2020, de acuerdo con datos de GLOBOCAN. Esto se refleja en una relación mortalidad-incidencia (MIR) de entre 0.63 y 0.65, es decir, hasta 65 defunciones por cada 100 casos diagnosticados. En comparación, el cáncer de mama presenta un MIR cercano a 0.26, lo que evidencia la gravedad del padecimiento y el impacto que tiene el diagnóstico tardío en la supervivencia de las pacientes.

A nivel global, aproximadamente siete de cada diez casos se detectan en etapas III o IV, mientras que apenas entre 20 y 25% se identifica de manera oportuna. Este retraso se ve agravado por la naturaleza inespecífica de los síntomas, que puede provocar demoras de entre seis y doce meses en el diagnóstico.

El cáncer de ovario se origina en los órganos reproductores femeninos responsables de la producción de óvulos y de ciertas hormonas importantes para el ciclo menstrual. Este tipo de neoplasia puede desarrollarse en diferentes partes del ovario, como el epitelio superficial, el tejido germinal o el estroma.

En este contexto, la AMLCC hizo un llamado a visibilizar esta enfermedad y fortalecer su atención dentro del sistema de salud. “El cáncer de ovario ya no puede ser una enfermedad huérfana. Es urgente elevar su atención a una prioridad en la agenda pública mediante el desarrollo de una Norma Oficial Mexicana que garantice equidad, acceso y calidad en el diagnóstico y tratamiento para todas las pacientes”, señaló Mayra Galindo, directora general de la AMLCC.

Añadió que el documento presentado ante autoridades mexicanas de salud tiene el objetivo de contribuir al fortalecimiento de políticas públicas que permitan transformar el paradigma de atención del cáncer de ovario en el país, visibilizando la relevancia del diagnóstico oportuno, la referencia temprana y el acceso integral al tratamiento para mejorar la supervivencia de las pacientes.

Se trata de una iniciativa que busca transformar el abordaje de esta enfermedad en México mediante un enfoque más integral, participativo y centrado en las pacientes.

También propone avanzar hacia esquemas de gobernanza más modernos, donde la colaboración entre médicos, pacientes e instituciones se convierta en un eje fundamental para mejorar los resultados en salud.

Bajo este modelo la atención deja de ser un proceso fragmentado para convertirse en una responsabilidad colectiva, precisó Galindo.

Detección tardía

La doctora Claudia Cano, oncóloga médica adscrita al Instituto Nacional de Cancerología (Incan) y colaboradora del documento, destacó que uno de los principales retos continúa siendo la detección tardía de la enfermedad.

“Todavía vemos pacientes que llegan en etapas avanzadas porque los síntomas suelen confundirse con otros padecimientos. Necesitamos fortalecer la sospecha clínica y promover una mayor conciencia tanto en pacientes como en el primer nivel de atención”, señaló.

El material destaca además la necesidad de fortalecer la educación y capacitación en ambos frentes, es decir, elevando el índice de sospecha clínica y promoviendo en la población en general una mayor conciencia sobre las señales de alerta.

De igual forma, la doctora Patricia Cortés Esteban, oncóloga médica del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE, subrayó que la educación médica continua y el trabajo multidisciplinario son fundamentales para reducir las brechas en atención. “La colaboración entre especialistas, médicos de primer contacto y pacientes es indispensable para lograr diagnósticos más oportunos y mejorar la ruta de atención”, comentó.

Asimismo, se identifican áreas críticas en la continuidad de la atención, particularmente en la comunicación entre equipos médicos. Para atender este reto, se plantea una “ruta crítica” que establece metas claras, como lograr la referencia a tercer nivel en menos de 15 días, reducir el tiempo al diagnóstico a menos de 30 días e iniciar tratamiento en un periodo no mayor a 30 días posteriores al diagnóstico.

El tiempo importa

Por su lado, la doctora Flavia Morales Vásquez, oncóloga y experta en Quimioterapia, quien lleva una carrera de más de 20 años en diversas instituciones de prestigio como el Incan y Médica Sur, explicó que establecer tiempos definidos de atención puede tener un impacto directo en la supervivencia de las pacientes. “En cáncer de ovario, el tiempo importa. Reducir retrasos diagnósticos y garantizar un tratamiento oportuno puede cambiar significativamente el pronóstico de vida de las mujeres”, afirmó.

En línea con esta visión, el acceso a información clara y confiable se vuelve una herramienta clave para empoderar a las pacientes, permitiéndoles participar activamente en su proceso de atención y tomar decisiones informadas sobre su salud.

Durante la presentación del documento, el doctor Diego Osorio, médico internista con especialidad en oncología del Centro Médico ABC, añadió que avanzar hacia un modelo de atención más humano también implica reconocer las necesidades emocionales y sociales de las pacientes y sus familias. “La atención oncológica debe ir más allá del tratamiento médico. Necesitamos modelos centrados en la persona, donde exista acompañamiento integral, comunicación efectiva y continuidad en el cuidado”, puntualizó.

Finalmente, la AMLCC invita a todas las mujeres a informarse y no minimizar síntomas que, aun cuando parezcan comunes, podrían ser señales de alerta. Visibilizar el cáncer de ovario y fortalecer la colaboración entre pacientes, médicos e instituciones es un paso fundamental para avanzar hacia diagnósticos más oportunos y mejorar la calidad de vida de quienes lo enfrentan.

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