CDMX. 11 de junio de 2026. Se estima que durante los 90 minutos de un partido de futbol soccer, el corazón de un jugador o jugadora late al 90 por ciento de su capacidad máxima (hasta 188 pulsaciones por minuto) y realiza hasta 60 respiraciones por minuto (más del triple de lo habitual), por lo que una buena regulación de estas funciones fisiológicas es importante para el rendimiento del atleta.
Esa coordinación entre los latidos y la respiración se conoce como acoplamiento cardiorrespiratorio y ha sido estudiada recientemente por José Javier Reyes Lagos, investigador de la Sección de Bioelectrónica del Departamento de Ingeniería Eléctrica del Cinvestav, para entender cómo se sincroniza el corazón con los pulmones y con las funciones del organismo.
De acuerdo con Reyes Lagos, de manera natural existe una sincronización entre el corazón y los pulmones para que los procesos de circulación y oxigenación del organismo funcionen correctamente, de acuerdo con las demandas del cuerpo. De hecho, una de sus más recientes investigaciones fue analizar las condiciones del acoplamiento cardiorrespiratorio en diversos atletas jóvenes durante su actividad física, donde, junto con colegas de la UNAM, UAM, UAMéx y el Instituto Nacional de Geriatría, comprobaron que el acoplamiento cardiorrespiratorio se fortalece progresivamente de acuerdo con la intensidad de la carga física, lo que podría reflejar una mejor integración en el ritmo cardiaco y el consumo de oxígeno en esas personas.
“Al analizar datos de acceso libre para el estudio, encontramos que cuando se aumenta el esfuerzo en los atletas, existe un aumento en esa sincronización corazón-respiración, lo que podría reflejar una mejor integración fisiológica para enfrentar mayores cargas de ejercicio, niveles de exigencia y estrés físico durante la competencia. Aunque este estudio no incluyó personas sin preparación física, los resultados sugieren que el acoplamiento cardiorrespiratorio puede ser una métrica útil para evaluar cómo responde el organismo ante el esfuerzo”, explicó el investigador del Cinvestav.
Reyes Lagos señaló que este tipo de estudios podría tener implicaciones más importantes en la ciencia del deporte ya que, incluso, a través de dispositivos de monitoreo es posible relacionar el acoplamiento cardiorrespiratorio de un deportista con el grado de eficiencia en su respectiva disciplina.
Pero también para el resto de las personas, el análisis del acoplamiento cardiorrespiratorio podría ser una herramienta clínica de importancia, ya que se ha observado en pacientes con problemas de salud mental, como la depresión o la esquizofrenia, una alteración del acoplamiento entre el corazón y los pulmones.
“El acoplamiento cardiorrespiratorio es un campo de estudio relativamente novedoso, pero podría considerarse una métrica que nos permita evaluar tanto el desempeño de los atletas como el estado de salud de las personas. Incluso, es posible su implementación en dispositivos vestibles (wearables), que además de todo lo que ofrecen actualmente, como temperatura, estrés o frecuencia, midan qué tan acoplados están el corazón y la respiración, y de esa manera tener una mayor información sobre el estado de salud de las personas”, expuso Javier Reyes Lagos.
En ese sentido, señaló que es preciso realizar más investigaciones sobre la medición del acoplamiento cardiorrespiratorio, por lo que invitó a estudiantes de ingeniería biomédica, biónica, electrónica, mecatrónica o de ciencias de la computación a acercarse a los posgrados que ofrece la Sección de Bioelectrónica del Departamento de Ingeniería Eléctrica del Cinvestav.
Los datos del estudio fueron obtenidos en atletas jóvenes (no mayores de 18 años), tanto hombres como mujeres, practicantes de esgrima, kayak y triatlón, a quienes se les monitoreó durante una sesión de bicicleta estática con diferentes grados de resistencia.

