Sao Paulo, Brasil, 25 de julio. El senador brasileño Flávio Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente Jair Bolsonaro, fue confirmado como candidato presidencial del Partido Liberal de su padre en su intento por derrotar al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, mientras su campaña enfrenta numerosos obstáculos.
El menor de los Bolsonaro aún busca compañero de fórmula y no cuenta con el respaldo de partidos de centro como sí lo tuvo su padre. Pocos pesos pesados de la política brasileña asistieron, en otra señal de sus problemas para formar una alianza contra Lula.
Aun así, Flávio Bolsonaro logró llevar al presidente de Argentina, Javier Milei, y espera recibir el respaldo de varios integrantes del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Pero el daño más notable para su campaña se percibirá más en quienes no lo acompañen.
Hasta ahora no ha logrado reclutar a una compañera de fórmula de alto perfil, tras intentar atraer a la exministra de Agricultura Tereza Cristina. No se prevé que el Partido Popular de Cristina, que tiene un bastión en el Congreso y fue clave para la presidencia de Jair Bolsonaro, presente un candidato presidencial, pero ha sorprendido que se haya distanciado del senador Bolsonaro.
"Eso no es necesariamente malo para nosotros", dijo el legislador Zé Trovao a periodistas antes de que comenzara la convención. "Podemos tener una campaña más ideológica y cuando llegue el momento serán ellos los que vengan a nosotros, teniendo que aceptar nuestra agenda si quieren deshacerse de Lula y del Partido de los Trabajadores".
Flávio Bolsonaro "enfrenta un problema cada semana, a veces dos", afirmó el consultor político Thomas Traumann, radicado en Río de Janeiro. "Esta convención podría ser el momento en que diga lo que piensa, lo que pretende hacer como presidente. Hasta ahora, ha estado a la defensiva, diciendo que la campaña empieza en agosto".
El Partido de los Trabajadores de Lula confirmará la candidatura a la reelección del mandatario, de 80 años, en una convención el 2 de agosto, también en Sao Paulo, uno de los principales campos de batalla de la votación de octubre.

