Ciudad de México, 22 de abril de 2026. En México, miles de personas podrían vivir con dolor lumbar crónico sin saber que se trata de una enfermedad inflamatoria progresiva: la espondilitis anquilosante. Este padecimiento suele presentarse con dolor lumbar o rigidez, especialmente por las mañanas o después de permanecer en reposo. El cansancio persistente o la molestia en el cuello también pueden ser señales de alerta que requieren valoración médica.
En el país, estudios han estimado que cerca del 5 % de la población presenta estas características asociadas a la enfermedad, lo que ayuda a comprender su frecuencia. La espondilitis anquilosante es una condición autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca tejidos sanos del propio cuerpo, generando dolor y daño progresivo en la espalda, la cadera y otras articulaciones.
Los primeros signos suelen confundirse con molestias comunes del día a día, lo que puede retrasar el diagnóstico. Estos síntomas suelen iniciar desde la adolescencia tardía o la adultez temprana, y la mayoría de los casos se presentan antes de los 45 años.
“Uno de los principales retos es que los pacientes normalizan el dolor de espalda y lo asocian al estrés o al ritmo de vida, cuando en realidad puede tratarse de un proceso inflamatorio que avanza de manera silenciosa. Identificar estas señales desde etapas tempranas permite intervenir a tiempo y evitar limitaciones físicas importantes en el futuro”, explica la Dra. Elisa Fortuño, líder de Estrategia Médica y del Área Médica de Inmunología en UCB México.
Con el paso del tiempo, la inflamación persistente puede estimular la formación de nuevo hueso en la columna, provocando que algunas vértebras se fusionen y disminuya la flexibilidad, esto propicia que se generen dificultades para realizar actividades cotidianas, limitando la movilidad e incluso provocando cambios visibles en la postura. Además, al tratarse de una enfermedad sistémica, es posible que afecte otras articulaciones o manifestarse con síntomas en otros órganos, como ojos o el sistema digestivo.
“Un patrón común es que los pacientes presentan dolor lumbar en un estado de reposo pero que a veces disminuye con el movimiento, es importante no ignorarlo. Este tipo de características clínicas pueden orientar hacia el diagnóstico oportuno de la ‘espondilitis anquilosante’, que es una enfermedad inflamatoria que requiere seguimiento especializado para preservar la movilidad y la calidad de vida”, añade la Dra. Fortuño.
Factores como los antecedentes familiares directos o ciertas características genéticas heredadas pueden aumentar la probabilidad de desarrollar esta condición. A nivel global, la prevalencia puede variar entre 9 y 30 casos por cada 10,000 personas.
En el marco del Día Mundial de la Espondilitis Anquilosante, especialistas advierten sobre la necesidad de prestar atención a los dolores de espalda continuos, ya que podrían estar relacionados con esta enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones, sobre todo, donde se conecta con la pelvis.
El diagnóstico oportuno es clave para controlar los síntomas, mantener la movilidad y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo. Asimismo, adoptar hábitos saludables como mantenerse físicamente activo, cuidar la postura y evitar el tabaquismo puede contribuir a mejorar el bienestar de quienes viven con esta enfermedad.

