Ciudad de México a 10 de junio del 2026. El deporte es una actividad que no sólo influye en la integridad física de una persona, también es fundamental para el bienestar mental, emocional y social. Adoptar buenos hábitos desde temprana edad puede influir de manera significativa en el desarrollo saludable de los niños, generando consciencia sobre el cuidado personal y favoreciendo su desarrollo integral.
La infancia es una etapa crucial en el desarrollo humano. En estos años formativos empezamos a ganar conciencia sobre nuestra persona y somos más susceptibles de incorporar hábitos y conductas que moldearán nuestra personalidad a lo largo de la vida.
Como padres, la responsabilidad recae en brindar a los hijos una buena calidad de vida, además de enseñar valores que formen seres humanos respetuosos tanto con los demás como consigo mismos.
La Secretaría de Salud menciona que cerca del 38.1% de los jóvenes mexicanos entre los 12 y los 19 años presentan sobrepeso u obesidad, lo que refuerza la importancia del ejercicio físico y la implementación de hábitos más saludables.
A largo plazo, mantener una vida físicamente activa reduce el riesgo de desarrollar enfermedades como obesidad, diabetes, osteoporosis e incluso algunos tipos de cáncer en la edad adulta. En materia de salud mental, el ejercicio físico puede disminuir el riesgo de padecer trastornos emocionales, mejora la atención y la memoria, y, por ende, favorece el rendimiento académico.
No sólo es esencial para la salud física, sino que permite relacionarse con personas que comparten intereses similares, entablar vínculos y desarrollar habilidades como la cooperación, la comunicación, el liderazgo y la resolución de conflictos. Asimismo, la práctica deportiva se asocia con mayor autoconfianza, una mejor percepción corporal y un mayor bienestar emocional y social.
¿Qué actividades realizar acorde a la edad?
La actividad física debe adaptarse a la etapa de desarrollo de cada niño para favorecer su crecimiento y evitar lesiones.
- De 3 a 5 años: juegos motores, natación, baile y gimnasia infantil. Estas actividades desarrollan equilibrio y coordinación.
- De 6 a 8 años: fútbol recreativo, patinaje, atletismo básico y artes marciales. Mejoran la agilidad y el autocontrol.
- De 9 a 12 años: fútbol, baloncesto, voleibol, tenis y natación. Fortalecen la resistencia, la técnica y el trabajo en equipo.
- De 13 a 15 años: deportes más estructurados como atletismo, ciclismo o artes marciales. Favorecen la fuerza y la autonomía.
- De 16 años en adelante: cualquier disciplina de acuerdo con sus intereses y objetivos, incluyendo entrenamiento de fuerza supervisado.
De acuerdo con sus características y habilidades individuales, niños introvertidos se adaptan mejor a deportes cómo natación, atletismo o tenis, mientras que aquellos más sociales se incorporan muy bien en actividades por equipo, cómo futbol, baloncesto o voleibol.
Lo más importante es que disfruten la actividad y la practiquen de forma constante, ya que esto contribuirá a su desarrollo físico, emocional y social. Una experiencia positiva fomenta el aprendizaje y la diversión, evita la presión por ganar, respeta sus intereses y reconoce el esfuerzo más que el resultado.
Para Kent International Academy, el deporte es mucho más que una actividad recreativa, es una herramienta fundamental para el desarrollo integral de los niños. A través de la actividad física, fortalecen su salud, mejoran su rendimiento académico, desarrollan habilidades sociales y adquieren valores como la disciplina, el respeto y la perseverancia.
Además, en una época marcada por el sedentarismo y el uso excesivo de la tecnología, fomentar el ejercicio desde la infancia representa una inversión en su bienestar presente y en su futuro. Tanto la familia como la escuela tienen la responsabilidad de promover hábitos saludables y brindarles la oportunidad de descubrir en el deporte una fuente de aprendizaje, confianza y crecimiento personal.

