El dolor crónico puede ser una señal clave de salud mental masculina

Los hombres tienen una probabilidad menor de buscar ayuda ante síntomas de malestar emocional en comparación con las mujeres

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Bienestar
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CDMX. 9 de junio 2026. Históricamente, la capacidad de sobrellevar el dolor ha sido valorada como una fortaleza masculina; sin embargo, la ciencia advierte un fenómeno opuesto: cuando la fatiga, el dolor lumbar o las cefaleas se vuelven crónicos, a menudo son la fachada de una desregulación neuroquímica que afecta directamente la salud mental y el rendimiento del hombre. 

En entrevista para Sun Pharma, la Dra. Sandra Carrillo Vázquez, Reumatóloga del Hospital Regional 1o de Octubre, afirma que ningún dolor es normal, por lo que es necesario que sea evaluado por un médico de primer contacto, y en algunos casos, también por un especialista, en particular cuando la molestia persiste por más de seis semanas. Esto puede ser indicativo de un problema más severo.

La invisibilidad de la conexión dolor-depresión está impactando la operatividad diaria de millones de personas, ignorando que esta afección de salud mental, puede ser tratada a tiempo con alternativas terapéuticas eficaces que permiten recuperar la vitalidad perdida. Desde la visión de la medicina actual, el dolor físico crónico ha dejado de ser visto como una dolencia aislada para entenderse como una posible manifestación relacionada con la salud mental. Especialistas en salud pública advierten que el dolor podría formar parte de las señales de alerta invisibles de cuadros de depresión y ansiedad no diagnosticados.

El cuerpo como primer traductor del malestar se enfrenta a la cultura de la productividad y la resiliencia, lo que ha derivado en lo que se denomina el enmascaramiento somático. En lugar de identificar sentimientos de desánimo o fatiga emocional, los pacientes reportan dolor físico porque es un lenguaje legítimo y aceptable socialmente.

El dolor físico es una alerta que no debe ignorarse. Cuando un paciente llega a consulta tras meses de tratamiento con analgésicos que no resuelven la causa, se debe analizar la condición de salud mental. Al tratar la desregulación química subyacente, no solo mejora el ánimo, sino que el dolor físico desaparece o se vuelve manejable.

Algunas barreras comunes para los hombres al momento de identificar malestares emocionales son el estigma social, sentimiento de debilidad al mostrar vulnerabilidad ante los demás, presión laboral, ya que su identidad está fuertemente vinculada a la productividad económica, así como conductas de riesgo, con una mayor propensión a enmascarar la depresión a través del enojo o el consumo de sustancias.

En este sentido, la perspectiva actual alienta a los hombres a dejar de ver la salud mental como una debilidad y empezar a gestionarla como una herramienta de optimización de rendimiento. Un tratamiento multidisciplinario permite recuperar el enfoque, eliminar la carga mental que distrae y agota, maximizar la resiliencia mejorando la tolerancia al estrés cotidiano y evitar que condiciones tratables evolucionen hacia crisis de salud graves. Es importante tomar el control del bienestar mediante una evaluación integral. Ignorar los síntomas físicos recurrentes es un riesgo para la calidad de vida y el rendimiento a largo plazo. 

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