Ciudad de México, a 28 de abril de 2026. En México, la conversación sobre el ciclo menstrual suele llegar tarde. Para muchas niñas, el primer contacto con su periodo ocurre sin información suficiente, lo que puede generar miedo, desinformación o incomodidad en una etapa clave de desarrollo.
De acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual en México, elaborada por Essity, UNICEF México y Menstruación Digna México, 66% de las personas menstruantes tuvo poca o ninguna información cuando ocurrió su primera menstruación, lo que evidencia una brecha persistente en la educación menstrual desde edades tempranas.
Frente a este panorama, especialistas en salud y educación coinciden en una recomendación clara: la conversación sobre menstruación debe comenzar entre los 6 y 8 años, con información básica sobre el cuerpo, y profundizarse de forma progresiva antes de los 10 años, cuando muchas niñas están cerca de su primera menstruación.
Organismos como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud señalan que introducir estos temas desde la infancia, con un lenguaje adecuado a la edad, permite que niñas y niños crezcan con una comprensión natural del cuerpo, sin asociarlo con vergüenza o tabú.
“Hablar del ciclo menstrual no es solo anticipar un proceso biológico, es construir confianza, seguridad y conocimiento. Cuando esta conversación ocurre a tiempo, se reducen los miedos y se fortalece la autonomía desde edades tempranas”, comenta Ximena Magaña, Marketing Manager de Saba.
La evidencia también muestra que la falta de información tiene consecuencias en la vida cotidiana. Según la encuesta, 33% de mujeres y personas menstruantes evitan actividades por miedo a mancharse la ropa y 34% ha dejado de realizarlas por dolor menstrual. Entre niñas y adolescentes menores de 15 años, 31% ha faltado a la escuela durante su periodo, lo que refleja cómo la desinformación y las condiciones de gestión menstrual impactan directamente en su desarrollo.
Además, 75% desconoce que el ciclo menstrual se divide en cuatro fases, lo que limita la comprensión integral del cuerpo y sus cambios. Este dato subraya la necesidad de ir más allá de una conversación puntual y fomentar una educación continua.
En este contexto, Saba impulsa la importancia de iniciar el diálogo de manera temprana, abierta y sin estigmas, involucrando tanto a niñas como a niños, familias y comunidades. El objetivo no es solo informar, sino acompañar el entendimiento del cuerpo desde una perspectiva de cuidado, confianza y bienestar cotidiano, así como acercar información sobre la variedad de productos de gestión menstrual que existen para acompañar cada etapa, entendiendo que hay opciones pensadas para distintos tipos de cuerpo, necesidades y ritmos de vida.
“Cuando la información llega antes que la experiencia, cambia completamente la forma en que se vive la menstruación. Se convierte en algo que se entiende, no en algo que sorprende”, agrega, Magaña.
Hablar de menstruación a tiempo no solo prepara para un momento específico, sino que abre la puerta a conversaciones más amplias sobre salud, autocuidado y desarrollo. Porque entender el cuerpo desde edades tempranas también es una forma de libertad.
Para más información sobre salud íntima y el ciclo menstrual: https://www.saba.com.mx

