Ciudad de México, 25 de mayo de 2026. En una unidad de cuidados intensivos, la atención suele concentrarse en lo más urgente: sostener funciones vitales, responder a complicaciones, administrar tratamientos y monitorear de forma permanente la evolución del paciente.
Pero dentro de esa misma atención existe una alerta menos evidente que empieza a ganar espacio en la conversación sobre seguridad del paciente: las lesiones en la piel que pueden aparecer durante tratamientos de uso cotidiano, especialmente en personas cuya condición de base las hace más vulnerables.
Ese punto resulta especialmente pertinente en México por una razón concreta: la diabetes tipo 2 apareció en el estudio como un factor que elevó 8,28 veces la probabilidad de desarrollar este tipo de lesiones.
En paralelo, un análisis publicado en Salud Pública de México, con base en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (ENSANUT) 2021-2024, uno de los principales instrumentos estadísticos del país para medir el estado de salud de la población, estimó que la prevalencia total de diabetes tipo 2 en México fue de 17,0%, equivalente a 14,4 millones de personas, y que 5,4 millones vivían con la enfermedad sin saberlo.
En ese contexto cobra fuerza un estudio desarrollado en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, que encontró que 9,5% de los pacientes evaluados en una UCI presentó lesiones en la piel asociadas al uso de adhesivos médicos.
En términos sencillos, casi uno de cada diez pacientes observados experimentó una lesión de este tipo, una cifra suficiente para poner el tema dentro de la conversación sobre calidad del cuidado, experiencia del paciente y prevención en el entorno hospitalario.
La investigación también mostró qué tan expuestos están estos pacientes a materiales de fijación durante su tratamiento. Cada persona estuvo en contacto con entre 4 y 21 adhesivos diferentes, con un promedio de 9,15 por paciente.
Entre los más usados figuraron los electrodos, la película de poliuretano transparente y otros productos de fijación habituales en una UCI. Este dato permite entender que el problema no está asociado a elementos excepcionales, sino a insumos de uso cotidiano en la atención clínica, cuya correcta elección, aplicación y seguimiento pueden marcar una diferencia importante en la experiencia del paciente.
El hallazgo que más conecta con la realidad mexicana es que la diabetes tipo 2 elevó 8,28 veces la probabilidad de desarrollar estas lesiones. Esta cifra cobra especial relevancia en un país donde la diabetes es una condición altamente presente y muestra que los pacientes que ingresan a una UCI no enfrentan el mismo nivel de riesgo.
En algunos casos, las enfermedades de base pueden hacer que la piel sea más vulnerable frente al uso continuo de adhesivos, cintas y sistemas de fijación que forman parte del tratamiento diario.
Con base en esta evidencia, Essity Health & Medical, a través de Leukoplast, impulsa la campaña “Cuidando cada vida, cada historia”, que busca hacer visible un aspecto del cuidado crítico que muchas veces queda opacado por otros riesgos más urgentes. La iniciativa pone el foco en la importancia de mirar la piel como parte esencial del bienestar del paciente y de promover prácticas más cuidadosas que ayuden a prevenir complicaciones evitables durante la estancia hospitalaria.
El estudio también detalla cuáles fueron las lesiones más frecuentes entre los pacientes analizados. Los desgarros de piel ocuparon el primer lugar, seguidos por la dermatitis de contacto irritativa y el desprendimiento de epidermis.
Además, las zonas más afectadas fueron el miembro superior, la región cervical y el tórax, áreas donde suele concentrarse una parte importante de la fijación clínica durante la hospitalización.
Esta información muestra que el riesgo está asociado a situaciones muy concretas de la atención diaria. Las lesiones pueden aparecer en zonas del cuerpo expuestas de manera frecuente a adhesivos, cintas y otros sistemas de fijación dentro de una UCI, como parte del cuidado cotidiano del paciente. Por eso, la prevención exige fortalecer la forma en que estos elementos se seleccionan, se aplican, se supervisan y se adaptan a la vulnerabilidad específica de cada persona.
“Cuando una persona entra a cuidados intensivos, cada intervención está pensada para sostener su vida y acompañar su recuperación. Pero este estudio demuestra que, dentro de esa misma atención, pueden aparecer lesiones en la piel que aumentan el dolor y el malestar del paciente. En un contexto como el mexicano, donde la diabetes tiene una presencia tan amplia y donde millones de personas incluso viven con la enfermedad sin saberlo, este tema adquiere una relevancia todavía mayor, porque obliga a mirar con más atención qué tipo de pacientes son más vulnerables y cómo fortalecer decisiones de cuidado más preventivas, más oportunas e integrales”, afirmó Carol Serna, Clinical Lead Essity, Health & Medical.
Más allá del hallazgo clínico, este estudio plantea un desafío para la nación y es el de cómo seguir avanzando hacia una atención más integral, donde el bienestar del paciente también incluya la prevención de lesiones evitables.
En un país con alta prevalencia de diabetes y con millones de personas que aún desconocen su diagnóstico, poner la piel dentro de la agenda de seguridad del paciente adquiere una relevancia concreta, oportuna y mucho más cercana para hospitales, profesionales de la salud y familias.

