Salisbury, Massachusetts, EU, 18 de agosto. Kimie Smothermon comienza cada día recibiendo el saludo de los chillidos, gorjeos y ronroneos de casi 400 cobayas o cuyos.
Según a quién se le pregunte, atender el aluvión diario de necesidades de los cuyos puede ser un cuento de hadas o una película de terror. Para Smothermon, a menudo es una mezcla de ambas cosas.
"Si pudiera escaparme de esto a estas alturas, probablemente lo haría", bromeó Smothermon. "Pero sí creo que, hasta cierto punto, probablemente no me levantaría de la cama si no tuviera esto".
Ella es la dueña del Guinea Pig Sanctuary, en Salisbury, Massachusetts, a unos 64 kilómetros (40 millas) al norte de Boston. En cualquier día, entre 350 y 400 cuyos se alojan en un modesto espacio de trabajo, repartidas en jaulas apiladas del suelo al techo.
El lugar es estrecho y caótico, mientras voluntarios y visitantes se abren paso unos junto a otros entre las filas de jaulas en un espacio de oficina reconvertido. La gente se mueve constantemente por el lugar limpiando jaulas y revisando a los animales enfermos.
Pero también hay alegría. Los chillidos de los pequeños cuyos a punto de comer lechuga y otras verduras suelen provocar risas, mientras otras personas abrazan y reconfortan a algunos de los cuyos. Cada animal tiene un nombre exhibido de forma destacada fuera de su jaula, mientras los voluntarios van anotando sus personalidades.
Maui es amistoso y da besos. Gritty es mayor, pero tímido. Rio tiene carácter y le gusta correr de un lado a otro. Todos recuerdan el olor de sus cuidadores y se acercan a sus favoritos.
Janet Woodman, voluntaria de la organización sin fines de lucro, comentó: "Son animales muy sensibles. Personalmente, pienso que probablemente son el mejor animal de terapia después de un caballo".
Este es uno de los pocos rescates de animales en Estados Unidos dedicados exclusivamente a recibir cuyos abandonados, cubriendo una necesidad a medida que la gente se ve sobrepasada por las responsabilidades que exige cuidar a estas mascotas. El santuario además ofrece hospedaje para cuyos cuando sus dueños viajan, y también fomenta que los animales sean reubicados en nuevos hogares cuando es posible.
Con una longitud de entre 20.32-25.4 centímetros (8 y 10 pulgadas), estas pequeñas bestias provienen originalmente de Sudamérica y derivan de la especie Cavia porcellus, según el Zoológico Nacional del Smithsonian. Tras ser domesticadas en el 5.000 a.C., hoy existen 13 razas diferentes que se distribuyen tanto como mascotas como para alimento.
Según Smothermon, los cuyos a menudo necesitan ser adoptadas en parejas. Son sociales y no pueden mantenerse en jaulas todo el tiempo.

