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15 septiembre 2021
Martha Mejía
Columnas

“LA LIBERTAD SE CONCRETA CUANDO LOS OTROS TAMBIÉN SON LIBRES”

Libertad Bajo Palabra con Andrea Santiago Páramo

Para dar el gran salto que necesitamos a fin de vivir en una sociedad más incluyente y justa necesitamos solidarizarnos con las personas que atraviesan situaciones de gran vulnerabilidad, como los trabajadores informales, afirma Andrea Santiago Páramo, filósofa e investigadora.

“La libertad del otro no nos puede ser ajena: es el principio ético fundamental. Es necesario construir una sociedad incluyente que dé la oportunidad a muchas personas de vivir mejor, dignamente. Es algo que nos toca a todos: le toca al Estado concebido no como el gobierno sino como todas las personas que lo conformamos”.

—Usted participa en diversas iniciativas en favor de la defensa de las trabajadoras del hogar y de empleados de las plataformas digitales. ¿Por qué es importante hacer visible la situación de los trabajadores informales?

—Ellos están expuestos a situaciones en las que se vulneran de forma constante sus derechos. Realizan su labor con gran precariedad laboral, lo que significa que en general no tienen acceso a seguridad social, un contrato de trabajo o prestaciones que les permitan vivir en condiciones dignas y no estar simplemente en la línea de la supervivencia. Es importante hacer visible este problema que tenemos en México debido al número elevado de personas que realizan un trabajo informal y carecen de protección en casi todos los sentidos.

—¿Cómo se encuentran las trabajadoras del hogar, un sector importante dentro de la economía informal?

—Hablamos de dos millones 200 mil personas, en su gran mayoría mujeres (95%), que realizan este trabajo y de las cuales 70% no tiene acceso a prestaciones, menos de 1% cuenta con seguridad social y solo 2% tiene acceso a contratos. Casi 70% gana hasta dos salarios mínimos y una de cada tres son jefas de familia. Se encuentran en condiciones laborales precarias que obstaculizan su desarrollo. Con la pandemia se agravó su situación. Es uno de los grupos más golpeados por el Covid-19.

—¿Qué protección tienen en la ley?

—Las leyes en México les reconocen sus derechos. Desde 2019 se hicieron reformas a la Ley Federal del Trabajo y a normas del Instituto Mexicano del Seguro Social en las que se reconocen la totalidad de los derechos de las trabajadoras del hogar. Estos cambios en la legislación están muy bien porque garantizan derechos como tener una jornada laboral de ocho horas, pago de horas extras, recibir aguinaldo o contar con seguridad social obligatoria. Sin embargo, si bien la ley nos da una base para defender los derechos de estas trabajadoras la realidad es otra y todavía existe una brecha muy grande entre lo que hay en la ley y lo que sucede en la realidad.

Reconocimiento

—¿Los trabajadores de plataformas digitales son parte de la llamada economía colaborativa?

—En mi opinión estos empleados están sometidos a una nueva forma de explotación, ya que se les adjudican todos los costos del trabajo y hay una evasión completa de las responsabilidades por parte de las plataformas, las cuales se asumen solo como intermediarias tecnológicas.

Añade Santiago: “La narrativa de que eres tu propio jefe, de que tú eliges tus horas, tus tiempos, da una ilusión de que efectivamente se tiene absoluta libertad y la plataforma simplemente está ahí para conectar a un usuario con alguien que le puede ofrecer un servicio. Eso es falso: las plataformas digitales de reparto no son meras intermediarias tecnológicas sino realmente funcionan como un patrón o un empleador, con características distintas pero en las que hay una relación de subordinación”.

—¿Cuál es la experiencia internacional respecto de los derechos de estos dos tipos de trabajadores?

—En el mundo es muy grande el número de trabajadoras del hogar que ante la situación que viven se organizan para establecer alianzas internacionales y formar coaliciones para hacer visible el tema del trabajo doméstico, su importancia y las circunstancias en las que laboran. Esto permite que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconozca el convenio 189, que ofrece protección a las trabajadoras domésticas y establece los derechos y principios básicos, además de exigir a los Estados tomar medidas para lograr que el trabajo decente sea una realidad para este tipo de empleados.

Por lo que hace a los repartidores de plataformas digitales “este tipo de trabajo se replica en muchos países con modelos similares, por lo que vemos un crecimiento exponencial donde se repiten los mismos patrones con que las plataformas digitales evaden sus responsabilidades de reconocer que se trata de una relación laboral. En México lo que pretendemos es que haya un reconocimiento para que puedan acceder a seguridad social”.

—¿Cómo hacer compatible la libertad de contratación y el reconocimiento de derechos de trabajo?

—No tendrían por qué ser incompatibles. En un entorno laboral ideal uno debería tener opciones para insertarse en el mercado laboral y dentro de este se requiere de un respeto mínimo a las condiciones de trabajo establecidas en la OIT, como salarios dignos, libertad para organizarse, trato justo y equitativo y prohibir cualquier forma de explotación.

Puntualiza que “necesitamos esquemas laborales que de entrada permitan a los trabajadores acceder a un trabajo digno. Ahora lo que nos venden es tener cierta elegibilidad, pero no es una libertad total, es más una flexibilidad precarizada y creo que sí podemos tener esquemas de trabajo flexibles garantes de derechos. Una cosa no excluye a la otra”.

—¿Por qué es importante que en México se reconozcan los derechos de quienes laboran en la economía informal?

—Para dar este gran salto de que vivamos realmente en una sociedad mucho más incluyente, más justa, más igualitaria. Es importante para solidarizarnos con aquellas personas que atraviesan situaciones de gran vulnerabilidad, quienes representan a la mayor parte de la población: no hablamos de minorías sino de gente que conocemos, con la cual convivimos. Nos tiene que importar porque vivimos en una sociedad y nos relacionamos con los otros.

—¿Para usted qué es la libertad?

—Es esa condición que tenemos todos los seres humanos de actuar de acuerdo a nuestros criterios, a lo que consideramos que es correcto, a nuestros valores, siempre y cuando no obstaculicemos la libertad de los demás. Es actuar con nuestros principios, con aquello que deseamos, siempre y cuando no atropellemos a los demás. La libertad es aquello que las personas pueden hacer cuando están libres de opresión por parte de otras personas o de otros sistemas. La libertad siempre involucra una responsabilidad con el otro. La libertad no acaba cuando empieza la de otro, sino que comienza cuando se une a la de otro. Y la libertad se concreta cuando los otros también son libres.

INTERTEXTO

“La libertad del otro no nos puede ser ajena: es el principio ético fundamental”.

Perfil

Andrea Santiago Páramo es licenciada y maestra en Filosofía por la UNAM. Ha trabajado en campañas de educación cívica y derechos humanos. Es directora ejecutiva de la organización ciudadana Nosotrxs, donde coordina la causa Trabajo Digno, desde la cual lanza iniciativas y proyectos para la defensa y la garantía de los derechos de las personas trabajadoras del hogar y trabajadores de plataformas digitales.