AMARGA NAVIDAD, EL ARTISTA FRENTE A SUS PROPIOS FANTASMAS

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Pedro Almodóvar vuelve al cine en español después de La habitación de al lado (The Room Next Door, 2024) con una película que mira hacia adentro, aunque no siempre abra esa intimidad al espectador: Amarga Navidad (2026) parte de un territorio cercano al de Dolor y gloria (2019), la creación como refugio, herida y saqueo emocional.

Aquí el alter ego se divide entre Raúl, un director que trabaja en un guion y rechaza homenajes, y Elsa, la cineasta de esa ficción, marcada por el duelo y la tentación de escribir desde el dolor ajeno.

La estructura salta entre dos tiempos y funciona como un espejo incómodo. Raúl observa a Elsa, Elsa observa a sus amigas y la película pregunta hasta dónde puede llegar un artista cuando convierte la intimidad de otros en material dramático.

El conflicto toma fuerza cuando Mónica, asistente y amiga de Raúl, lo enfrenta por usar la enfermedad de su pareja como combustible narrativo. Ahí aparece la zona más dura de la cinta: la violencia de quien se refugia en la ficción para no mirar el daño que provoca.

Leonardo Sbaraglia sostiene a Raúl con calidez ambigua, entre el encanto y la evasión. Aitana Sánchez-Gijón le da a Mónica una fuerza seca, capaz de quebrar la elegancia del relato. Bárbara Lennie encuentra en Elsa fragilidad, ironía y cansancio, mientras Rossy de Palma abre una puerta al Almodóvar más clásico.

También hay espacio para el placer almodovariano: Beau, el personaje de Patrick Criado, trae humor, deseo y camp retro en una escena de club que recuerda que el director no ha perdido su gusto por el exceso.

Visualmente, Amarga Navidad ofrece mucho de lo que se espera del director. Los interiores de Antxón Gómez, el vestuario de Paco Delgado y la música de Alberto Iglesias componen un mundo de colores intensos, casas imposibles y emociones listas para estallar. Las canciones de Chavela Vargas cargan la película de una tristeza áspera, casi ritual.

El problema es que esa intensidad no siempre encuentra profundidad. A ratos, la película se siente más pensada que vivida. Aun así, incluso un Almodóvar distante tiene zonas de belleza, humor y lucidez. Amarga Navidad es una obra confesional, elegante y severa, pero menos generosa de lo habitual. Sus preguntas sobre ética, amistad y creación son potentes; su emoción, en cambio, llega filtrada por demasiadas capas. Hay dolor, sí, pero la gloria queda más lejos.

En breve

Título: Amarga Navidad (2026).

Dirección: Pedro Almodóvar.

Guion: Pedro Almodóvar.

Elenco: Bárbara Lennie, Aitana Sánchez-Gijón, Leonardo Sbaraglia, Rossy de Palma, Victoria Luengo, Patrick Criado.

Lo más destacado: Aitana Sánchez-Gijón aporta las escenas más feroces; el diseño de producción confirma el poder visual; la película abre una pregunta incómoda sobre arte y ética.

Veredicto: Elegante y personal, aunque más cerebral que conmovedora.

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