ESTADOS UNIDOS Y AMÉRICO VESPUCIO

“Una apropiación conceptual y geográfica”.

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Columnas
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Desde que George Washington fue nombrado comandante de los Ejércitos de América, este último término sería a la postre el nombre oficial de la que hoy es la potencia preponderante en el mundo. Incluso, el mismo presidente Donald Trump, con su movimiento de Make America Great Again (MAGA), recurre al nombre de nuestro continente para referirse de forma exclusiva a su país.

Sin embargo, en las posturas políticas e ideológicas que prevalece en buena parte de los integrantes de su gabinete debiera recordarse de dónde procede el nombre de “continente americano” y de “América” en particular.

No entraré en la dilatada e intensa polémica respecto de si fue “encuentro” o “descubrimiento”. El caso es que se le atribuye a Cristóbal Colón encabezar el primer contacto entre Europa y el Nuevo Mundo. No obstante, si bien hay países como Colombia, unidades monetarias como el Colón e incluso la muy prestigiada universidad en Estados Unidos, Columbia, que hacen alusión al navegante genovés, el nombre de continente alude al nombre de un destacado cartógrafo de nombre Américo Vespucio, nacido en Florencia el 9 de marzo de 1454 y muerto el 22 de febrero de 1512 en Sevilla.

Entre 1503 y 1506 publicó dos obras con los títulos de Mundus Novus y Carta a Soderini. Geógrafos, cartógrafos, navegantes y comerciantes comenzaron desde 1507 a llamar al “nuevo mundo” como América.

Es muy relevante destacar algunas de las principales características del continente americano desde los primeros mapas, donde se da cuenta de la dilatada geografía, pues es el único que va de polo a polo, además de no tener contacto terrestre con ningún otro, como sí lo es el macizo euro-asiático-africano.

Incluso, por el convencionalismo de que Moscú sea ubicado en Europa, Asia comienza después de los Montes Urales.

Juego de palabras

Esos, entre otros aspectos ya de índole geopolítico, han hecho que ninguna de las dos guerras mundiales del siglo pasado, por ejemplo, hayan tenido mayores consecuencias para la población e infraestructura del continente americano.

Las dos formidables murallas que son los Océanos Atlántico y Pacífico (el más grande del mundo), también le aportan los beneficios de la explotación de los recursos naturales provenientes del mar, que van desde la alimentación hasta el turismo y el acceso a diversos minerales.

Así que América, o el continente americano, es una referencia geográfica y conceptual que no se limita a la alusión o mención de un solo país.

La especie humana es migratoria por naturaleza. Desde los relatos bíblicos hasta la forma en que aquella se expandió desde lo que hoy es Sudáfrica, demuestra que no hay una sola sociedad ni etnia ni raza que se arrogue pureza o misión específica en la Tierra.

El juego de palabras y conceptos para referirse a los Estados Unidos de América como “América”, desde luego que implica una apropiación conceptual y geográfica del continente o del hemisferio occidental, como lo menciona la Estrategia de Seguridad Nacional de ese país (noviembre 2025).

La referencia a EU como “América” comenzó incluso por decisión del presidente Woodrow Wilson mediante una instrucción a legaciones, consulados y embajadas de su país, una vez concluida la Primera Guerra Mundial, para sustituir en todo documento oficial “Estados Unidos de América” por “América”.

Sin embargo, el origen histórico del nombre de ese país, es otro, como ya se apuntó.

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