GOBIERNO EMPRESARIO

“Mejor sería usar el dinero para los servicios gubernamentales”.

Sergio Sarmiento.
Foto: Sergio Sarmiento
Columnas
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En su segundo informe la presidenta Claudia Sheinbaum presumió el conglomerado empresarial que el gobierno ha estado construyendo en los últimos años: “Aprovecho para informarles, a todos aquellos que auguran que ‘no funciona’, que el Tren Maya ha transportado 2.5 millones de pasajeros y evoluciona conforme a lo planteado. Mexicana de Aviación ha transportado a un millón de pasajeros y llegaremos al triple con 14 aviones más, de acuerdo a sus metas.

“El AIFA ha transportado 3.6 millones de pasajeros en el primer semestre de 2026, incluso por encima de lo planeado. El Tren Interoceánico ha transportado dos millones de toneladas; y el tren de pasajeros iniciará nuevamente operaciones entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, dependiendo de sus tramos”.

El gobierno no está montando este consorcio de empresas por azar: es parte de su proyecto de nación. “Durante décadas —afirmó la mandataria— predominó un modelo que redujo la participación del Estado en la economía y trasladó decisiones estratégicas al sector privado mediante privatizaciones y concesiones… Hoy el Estado recupera la rectoría en la planeación del desarrollo, la infraestructura y los sectores estratégicos”.

Pero, ¿cuáles han sido los resultados? El Tren Maya empezó a construirse con un presupuesto de 120 mil millones de pesos y la promesa de no derribar un solo árbol, pero ha costado más de 500 mil millones y el derribo de cuando menos siete millones de árboles hasta 2023.

Se proyectó que transportaría hasta 60 mil pasajeros diarios, pero solo lleva a tres mil. Dijeron que sus ganancias fortalecerían las pensiones de las fuerzas armadas, pero ha acumulado 14 mil millones de pesos en pérdidas. Sus ingresos por venta de pasajes solo cubren 7.5% de sus gastos. Amortizar la inversión es imposible.

Ingresos proyectados

Para Mexicana de Aviación se proyectaron ingresos por mil 55 millones de pesos en 2026, pero en el primer semestre solo logró 270 millones. En 2025 tuvo una pérdida operativa de 941 millones de pesos. Se proyectaba que transportaría tres millones de pasajeros en 2027, pero en sus dos primeros años, 2024 y 2025, apenas sumó 953 mil. La empresa, además, depreda a la aviación comercial al ofrecer precios subsidiados en rutas ya muy concurridas.

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), inaugurado en marzo de 2022, debería haber tenido 20 millones de pasajeros en su primer año, pero en el primer semestre de 2026 solo registró 3.6 millones. Sus operaciones de carga son importantes, porque se obligó a las empresas a mudar allí sus operaciones. Con un costo de construcción de 115 mil millones de pesos, a lo que hay que sumar 330 mil millones por la destrucción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, no hay posibilidad de que pueda amortizar su inversión.

Al hablar del Tren Interoceánico la presidenta Sheinbaum omitió recordar el descarrilamiento —“incidente”, le llamaron— del 28 de diciembre de 2025 que dejó un saldo de 14 muertos. El gobierno culpó a los operadores, pero lleva un año y medio corrigiendo el trazado de las vías. No ha tenido ingresos por pasajeros en este tiempo.

Si fueran privadas, todas estas empresas habrían ya cerrado sus puertas. Es el mismo caso de Petróleos Mexicanos (Pemex) y otras paraestatales, como LitioMx, que ha operado desde 2022 sin producir un gramo de litio.

El gobierno mexicano ha demostrado ser un gran fracaso como empresario. Mucho mejor sería para el país que cerrara todas estas compañías y usara el dinero para los servicios gubernamentales que se vuelven cada vez más deficientes.

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