“LAS MUJERES SIEMPRE HEMOS SOSTENIDO A LA PESCA”

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Columnas
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Durante décadas las mujeres han sostenido una parte fundamental de la pesca artesanal, aunque su trabajo ha permanecido prácticamente invisible.

Desde Altata, Sinaloa, la pescadora de tercera generación Yanett Miranda Castro Medina convierte esa realidad en una causa: además de impulsar la conservación de los recursos marinos, promueve el reconocimiento de las mujeres como protagonistas del sector pesquero.

En entrevista reflexiona sobre los desafíos ambientales, la desigualdad de género y la necesidad de construir un futuro digno para las nuevas generaciones.

—¿Cómo comenzó su historia en la pesca?

—Soy pescadora de tercera generación y vivo en Altata. Soy recolectora de almejas, pescadora de distintas especies y acuacultora. Mi familia siempre ha vivido del mar y hoy también trabajamos en proyectos de conservación y educación ambiental, porque entendimos que para seguir pescando primero hay que cuidar los ecosistemas.

—¿Qué papel han tenido las mujeres en esa transformación?

—Ha sido fundamental. Mientras muchos pescadores priorizan salir a trabajar porque necesitan llevar alimento a sus hogares, las mujeres comenzamos a involucrarnos en capacitaciones, monitoreos y proyectos de restauración. Eso nos permitió entender que hoy una pescadora también debe conocer de ciencia, conservación y cambio climático.

—¿Ha cambiado la percepción sobre el trabajo de las mujeres?

—Sí, aunque todavía falta mucho. Históricamente siempre hemos participado, pero nuestro trabajo era invisible. Mi abuela recolectaba, mi mamá tejía las atarrayas y muchas mujeres procesaban el producto para que llegara a los mercados.

Hoy, puntualiza Miranda, “queremos que se reconozca que la pesca también tiene rostro de mujer y que tenemos derecho a participar en las decisiones”.

Educación y fortalecimiento 

—¿Cómo nació esa organización entre mujeres pescadoras?

—Hoy formamos parte de Marea Sostenible, una red nacional integrada por mujeres de once estados costeros. Empezamos siendo tres y ahora somos cientos trabajando por la restauración de manglares, la educación ambiental y el fortalecimiento de nuestras comunidades. Lo hacemos, en muchos casos, sin recursos, pero con la convicción de que conservar el mar también significa proteger nuestra identidad.

—¿Qué significa el empoderamiento femenino dentro de la pesca?

—Significa que las mujeres sepan que pueden organizarse, solicitar permisos, tener voz en las mesas de decisión y vivir dignamente de esta actividad. No buscamos quitarle el lugar a nadie; queremos que se reconozca que siempre hemos estado aquí sosteniendo al sector.

—¿Qué enseñan a las nuevas generaciones?

—Creamos una escuela de conservación donde los niños aprenden sobre regulación pesquera, manejo de residuos, cuidado del manglar y respeto por las especies. Queremos formar una generación que ame el lugar donde nació y entienda que sin conservación no habrá pesca ni futuro.

—¿Cuál es el mayor desafío que enfrentan hoy las mujeres pescadoras?

—La sostenibilidad también está recayendo sobre nosotras. Además del trabajo doméstico y el cuidado de la familia, muchas mujeres realizan dos o tres actividades para sostener sus hogares porque la pesca ya no alcanza. Sin embargo, ese esfuerzo sigue siendo poco reconocido. Las mujeres no venimos a reemplazar a nadie: venimos a construir soluciones junto con las comunidades y las autoridades para que nuestros hijos tengan el derecho de decidir si quieren vivir de una pesca digna y sustentable.

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