UNA MADRILEÑA INCÓMODA

Díaz Ayuso
Columnas
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La visita fue muy incómoda para la 4T. Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, trajo a México un mensaje de tolerancia, de racionalidad económica, de aceptación de las raíces de la nación mexicana, de defensa de la hispanidad que une a 600 millones de personas en el mundo.

La madrileña debió haber participado en una misa en la Catedral Metropolitana el 4 de mayo en celebración del mestizaje que ha forjado a la nación mexicana. Sus críticos aseguraron que se trataba de una celebración de Hernán Cortés, un personaje que cinco siglos después sigue siendo anatema para muchos, por lo que el acto tuvo que ser trasladado al Frontón México, donde se escenifica Malinche, el musical, una exaltación del mestizaje. La unión entre Malintzin y Cortés es considerada el inicio simbólico del mestizaje en México.

Pedro Miguel, consejero nacional de Morena, escribió una carta pública a Omar Joel Vázquez Herrera, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la que pidió “exhumar y empacar” los restos de Cortés “a fin de que sean entregados a la ciudadana española Isabel Díaz Ayuso o a cualquier instancia o persona del Estado español que manifieste interés en recibirlos”.

Desde la mañanera la presidenta Claudia Sheinbaum declaró: “¿Cómo creen que les va a dar legitimidad una persona que adora a Hernán Cortés? En México. Pues sí están medio trasnochados, ¿no?”

Responsabilidades

Cortés fue un personaje crucial en la fundación de México. En la visión maniquea de la historia oficial se le coloca como uno de los villanos máximos, y lo fue en muchos aspectos. Era un hombre aventurero y ambicioso, que actuó con crueldad, como lo hacían los aztecas con los pueblos que dominaban y con los propios integrantes de su comunidad, pero en lugar de aniquilar a la población indígena, como los ingleses en Norteamérica, empezó una fusión de etnias y culturas que dio lugar al México actual: 93% de la población mexicana hoy es mestiza. Descendemos de esos españoles que la historia oficial quiere negar.

En la Universidad de la Libertad (UL) y en otros foros Díaz Ayuso defendió el mestizaje, que calificó como “mensaje de la esperanza y la alegría”. En una entrevista conmigo señaló también que el mestizaje es “la historia de la inmensa mayoría de las civilizaciones en el mundo”.

Los portavoces de la 4T se apresuraron a descalificar a Díaz Ayuso como “representante de la más rancia ultraderecha” y la tildaron de “fascista”.

En sus presentaciones, sin embargo, defendió la democracia liberal, la libertad económica que permite prosperar a los pueblos y la alegría de vivir tan característica de los pueblos hispanos.

Cuestionó las compras de votos a través de subvenciones que despojan a la población del ánimo de trabajar y salir adelante. Criticó a los políticos que quieren multiplicar la pobreza porque les es más fácil obtener el voto de los pobres.

Principalmente, sin embargo, Díaz Ayuso defendió las libertades humanas. Pidió a los jóvenes asumir sus propias responsabilidades ante un Estado interventor. Dijo que hay que montar esta defensa “con ganas” porque las ganas son “lo más liberal que existe… Las ganas nadie te las puede imponer”. Los conminó también a enfrentar la vida con alegría y se refirió a quienes quieren que el gobierno controle la vida de todos como “los tristes”, esos que quieren imponer su tristeza a los demás.

Con razón su presencia fue tan incómoda para la nueva clase gobernante de México.

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