MERILYN GÓMEZ POZOS: PRESUPUESTAR LA IGUALDAD

MERILYN GÓMEZ POZOS
Columnas
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En esta ocasión conversé con Merilyn Gómez Pozos, presidenta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, uno de los espacios más estratégicos del Congreso de la Unión.

La charla ocurre en un momento inédito para México: es tiempo de mujeres y en San Lázaro ella encabeza la comisión donde se aprueba la herramienta más importante que tiene el gobierno federal, el presupuesto, una facultad exclusiva de la Cámara de Diputados.

¿Cómo llevar la perspectiva de género al terreno de los números? En su experiencia, la clave es revisar cada rubro con método. “El consenso que logré fue que hubiera una única subcomisión en el tema de género: para ver con perspectiva de género cada uno de los rubros” del proyecto presupuestal.

La idea es clara: que la igualdad deje de ser un apartado y se convierta en criterio transversal del gasto público.

En esa lógica, dice Gómez, programas como la pensión para mujeres de 60 a 64 años son un reconocimiento al trabajo históricamente no remunerado. “No es una dádiva, es un reconocimiento a todas las mujeres de México”, afirma, pensando en quienes dedicaron su vida a cuidar y llegaron a la vejez sin un retiro digno.

“Es la segunda vez en la historia del Congreso que una mujer preside la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública. Y la primera que la presidió fue nada más y nada menos que la maestra Ifigenia Martínez, quien fue también la primera presidenta de la Mesa Directiva. Entonces, imagínate la vara alta que me dejó; después de ella no había vuelto a presidir ninguna mujer esta Comisión”, explica.

Violencia política

Pero nuestra conversación no se quedó solo en la agenda institucional. Merilyn Gómez Pozos también habló del costo personal de abrirse paso en espacios que han sido hostiles para las mujeres desde el origen.

“Comienza desde la decisión de estudiar la carrera de Derecho, que en mi estado —que sigue siendo conservador—, Jalisco, se veía como una carrera de hombres. Incluso, en casa, mi mamá me llegaba a decir: ‘Oye, pero ¿por qué Derecho? Es para hombres y es muy difícil; no te van a tomar en cuenta”.

En la universidad el acoso era parte del paisaje: “Había un pasillo muy largo… la mujer que pasara por ahí… todos los hombres salían… a chiflarle, a decirle piropos”. Y, por eso, muchas veces “buscabas el camino más largo para no pasar por ahí”. Era violencia normalizada. “Había un maestro, que nos daba Derecho Penal, que después fue magistrado en Jalisco, y decía ‘hombres, saquen el Código Penal; mujeres, si se quieren ir a la cafetería a tomar un café, conmigo tienen 100, no se preocupen’. Y lo cumplía: todas las mujeres teníamos 100, sin importarle si estábamos aprendiendo, si estábamos siendo parte de la dinámica en el salón de clases; él solo atendía a los hombres”.

Gómez nunca desistió, aunque los retos y la violencia política siempre estuvieron presentes. “Cuando salgo de la carrera, toco muchas puertas para por fin poderme dedicar a la vida pública y estuve en muchos espacios, pero el espacio que me abrieron en el Congreso local, era este lugar que fue la única posición que me pudieron abrir, ándale pues, tanto diste lata, que yo les decía, ‘ponme donde hay, yo me voy moviendo y lo que quiero es ser parte de esto’: era sirviéndole el café a los diputados; esa fue mi primer chamba en el Congreso local. Y lo digo con mucho orgullo y con mucho respeto. Fueron unos meses que estuve ahí; y de ahí toqué varias puertas dentro y fui directora técnica del Órgano de Puntos Constitucionales, de la Unidad de Transparencia en el Congreso, luego formé parte de una Asociación Civil que se llamaba Alianza Ciudadana y de ahí construimos esta candidatura para ser diputada federal por primera vez”.

Puntualiza: “Les platico toda esta historia porque cuando llego a ser diputada después de todo este trayecto, una abogada que le costó mucho trabajo estudiar su carrera, titulada, que tuvo muchas posiciones antes de ser diputada federal, un medio local en Jalisco saca una portada que dice ‘De edecán a diputada’. Y en tiempos en los que la violencia política aún no estaba acuñada en nuestra legislación, luchar contra este tipo de situaciones era más complicado”.

Con todo, Gómez Pozos ha ido alcanzando sus metas con esfuerzo. Por eso, concluyo esta conversación con una certeza: si el presupuesto es la herramienta más poderosa del Estado, también es el termómetro de la igualdad. Y aquí queda claro que presupuestar con perspectiva de género no es un discurso: es una decisión que define qué país se construye y para quién.

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