MÉXICO GANA Y HAY FIESTA

“En el futbol la forma también importa”.

México
Columnas
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La Copa Mundial de la FIFA 2026™ ya está en marcha y México cumplió con lo más importante en una inauguración: ganar. Sin embargo, entre la emoción de la fiesta, el color de las tribunas y el resultado favorable me parece que vale la pena analizar con seriedad lo que ocurrió en el Estadio Ciudad de México.

Me voy por orden. De entrada, la afición mexicana volvió a demostrar por qué es considerada una de las más fieles y poderosas del mundo. Lo que se vivió en las gradas fue extraordinario. La entrega, la pasión y la capacidad de convertir cualquier escenario en una auténtica fiesta futbolera son atributos que pocas aficiones pueden presumir. México volvió a jugar de local y la gente respondió como siempre: con una energía desbordante.

México hizo la tarea y derrotó a Sudáfrica. El resultado era el esperado y, en términos estrictos, el objetivo se cumplió. Pero si queremos analizar este triunfo con madurez y no desde el entusiasmo del momento, hay que reconocer que el equipo de Javier Aguirre se quedó un poquito corto, porque para la manera en que se presentó el partido los nuestros debieron de expresar una mejor versión futbolística.

Sudáfrica lució confundida durante largos lapsos del encuentro, con pocos argumentos ofensivos y sin la capacidad de imponer condiciones. Ante un rival de esas características, el conjunto nacional tenía la oportunidad de mostrar una identidad más sólida, una circulación de balón más fluida y una idea colectiva más definida. Eso no ocurrió.

Protagonistas

En el futbol la forma también importa. La forma es fondo. Y cuando se aspira a competir contra selecciones de mayor jerarquía, los partidos ante rivales inferiores deben servir para demostrar regularidad, personalidad y funcionamiento.

Si México realmente quiere hacer historia en este evento tendrá que ofrecer algo más. Porque los siguientes compromisos ante Corea del Sur y Chequia exigirán otro nivel de funcionamiento.

Dentro de las notas positivas, hubo actuaciones individuales que merecen destacarse. Julián Quiñones fue, a mi juicio, el mejor jugador del partido y probablemente sea el mejor para la causa mexicana en este campeonato.

También me gustó mucho el trabajo de Erik Lira. Se ha convertido en un mediocampista cada vez más completo. Recupera, ordena y aporta equilibrio.

Y, por supuesto, merece una mención especial Raúl Jiménez. Quizá ya no tiene la explosividad de otros años, pero sigue siendo un delantero inteligente.

Ojalá que la Copa Mundial de la FIFA 2026™ nos regale una Selección Mexicana más sólida conforme avance la competencia y que más allá de los nuevos formatos y las inevitables discusiones que los rodean, el espectáculo y el buen futbol terminen siendo los verdaderos protagonistas.

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