Conversé en exclusiva con Arístides Rodrigo Guerrero, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), quien me abrió las puertas de su despacho para hablar sobre uno de los temas que marcarán el futuro de la impartición de justicia en México: la tecnología.
En un momento en que la Inteligencia Artificial (IA), la digitalización y las nuevas herramientas tecnológicas están cambiando prácticamente todos los ámbitos de la vida pública, el ministro plantea una visión que busca acercar la justicia a la ciudadanía sin perder el factor humano.
Una de sus principales banderas es lo que denomina “el derecho a entender el Derecho”.
Explica: “Sí, hemos conceptualizado esta idea y la hemos llamado el derecho a entender el Derecho. Es decir, el derecho a que cuando se abre una sentencia, y desde la primera página, se le pueda entender el contenido de esa sentencia”.
Para lograrlo, su ponencia ha comenzado a incorporar herramientas inéditas en la SCJN. “Hoy en día, desde la página número uno se incorpora un resumen con lenguaje sencillo para que pueda ser entendible por la ciudadanía. Al momento de debatirse un asunto en el pleno de la Corte se visualiza en pantalla un código QR y al capturarlo, automáticamente se descarga el proyecto de sentencia que al mismo tiempo estamos debatiendo”.
La tecnología, puntualiza Guerrero, debe convertirse en una herramienta de transparencia y acercamiento con la sociedad.
“Desde la sesión puedes acceder a la sentencia y desde la sentencia puedes acceder a la sesión, lo cual tiene la finalidad de hacer más didáctico y entendible precisamente el Derecho”, indica.
Límites
La conversación inevitablemente llega al tema de la IA, una herramienta que conoce, promueve y defiende, aunque establece límites muy claros sobre su utilización dentro de la impartición de justicia. “Me fascina la tecnología, me fascina la Inteligencia Artificial, pero estoy completamente en contra de utilizar IA para la redacción de alguna sentencia”.
Para el ministro, el potencial de estas herramientas está en otras áreas. “La Inteligencia Artificial nos puede ayudar en la búsqueda de precedentes. Nos puede ayudar para generar estadística y saber cómo hemos votado los ministros determinados asuntos. Nos puede servir como una herramienta de evaluación, como una herramienta de transparencia, pero nunca va a sustituir a un secretario o secretaria de estudio y cuenta”.
Incluso, advierte sobre los riesgos de perder de vista la dimensión humana de la justicia. “La Inteligencia Artificial no nos puede volver una humanidad artificial”.
La modernización también pasa por transformar la manera en que operan las instituciones judiciales. “La propia tecnología nos puede ayudar a generar una política de cero papel y hacia ello creo que hay que empezar a transitar de poco en poco”.
Pero quizás una de las reflexiones más importantes de nuestra conversación es que la tecnología, por sí sola, no basta. Debe estar acompañada de una justicia más cercana, abierta y accesible para todas las personas.
“Cuando decidimos realizar la primera sesión pública en lo público, decidimos no hacerlo en una gran ciudad ni en un gran auditorio, sino en una comunidad indígena. Y es así como la primera sesión de la SCJN fuera de la Ciudad de México se realizó en Tenejapa, Chiapas”, recuerda.
La revolución tecnológica de la justicia que impulsa Arístides Rodrigo Guerrero no se limita a los expedientes digitales, los códigos QR o la IA. También busca acercar la Suprema Corte a las personas, abrir sus puertas y hacer que la ciudadanía comprenda mejor las decisiones que impactan su vida cotidiana.

