Platiqué con Nadine Gasman, secretaria de Salud de la Ciudad de México, sobre uno de los mayores desafíos que enfrentan las grandes urbes del siglo XXI: cómo construir una política pública capaz de prevenir enfermedades, promover hábitos saludables y atender de manera integral las necesidades de la población.
Para Gasman la salud pública implica mucho más que atender personas enfermas. “La salud pública es la ciencia, es una disciplina que ve la salud de la población, la salud de la comunidad, que ve no solo la enfermedad, sino cómo mantenernos saludables”, explicó.
Recordó que una de las prioridades es construir “una ciudad que produce salud”, es decir, una ciudad donde la prevención tenga un papel central en las políticas públicas. Y añadió una idea que atraviesa toda su estrategia: “La salud pública se dedica justo a eso, a prevenir, a detectar oportunamente, a promover la salud y hacerlo desde el punto de vista colectivo”.
Puntualizó que muchas de las enfermedades que hoy representan las principales causas de muerte se relacionan con factores que pueden prevenirse. “Las principales causas de muerte son las cardiovasculares, los tumores, la diabetes. Tenemos una epidemia de sobrepeso y obesidad”, señaló.
Por ello, insistió en la necesidad de comprender los determinantes sociales de la salud y generar políticas públicas que ayuden a modificar hábitos y condiciones de vida antes de que aparezca la enfermedad.
Alternativas
Una de las estrategias más importantes consiste en acercar la prevención a las familias. A través del programa Salud que late desde los hogares, equipos especializados visitan comunidades para dialogar sobre alimentación, actividad física, salud sexual, prevención de riesgos y las condiciones que influyen en la salud de las familias. El objetivo es identificar oportunamente factores que puedan afectar la salud y acompañar a las personas en la construcción de hábitos saludables.
La estrategia también incluye la creación de espacios públicos orientados a mejorar la calidad de vida de las personas. “Estamos construyendo, por un lado, las UTOPÍAS, que son espacios públicos que tienen todas las opciones para la salud, no solo una casa de la salud, pero tienen clases de todo, tienen pistas para correr, para caminar, deportes…” La meta, explicó, es que estos espacios se conviertan en una alternativa accesible para fomentar la activación física, la convivencia y el cuidado de la salud.
Uno de los temas que ocupó buena parte de nuestra conversación fue la salud mental de las juventudes. “Las escuelas son el espacio público más importante que tenemos”, afirmó. Por ello, a través del programa Vida Plena, Corazón Contento, profesionales de la salud mental trabajan de manera permanente en secundarias y preparatorias de la ciudad.
“Estamos llegando cada 15 días un profesional de la salud mental a trabajar con las escuelas”, dijo. El programa aborda temas como ansiedad, depresión, violencia entre pares, violencia contra las mujeres y cultura de paz. Además, permite identificar situaciones de riesgo y canalizar oportunamente a quienes requieren atención especializada.
“La salud mental es parte de la salud”, enfatizó Nadine Gasman al destacar la importancia de generar espacios donde los jóvenes puedan expresar sus emociones y recibir acompañamiento.
La prevención de los embarazos infantiles y adolescentes fue otro de los ejes centrales de nuestra conversación. Ella fue contundente al abordar el tema. “Si nosotros vemos una niña menor de edad embarazada, tenemos que hablar de violencia”. Y añadió: “En los casos de niñas de once a 15 años realmente no podemos hablar de consentimiento”.
Finalmente, abordamos uno de los temas que más preocupa a madres, padres de familia y especialistas: la prevención de las adicciones. En un contexto donde disminuye la edad de inicio en el consumo de alcohol y otras sustancias, la Secretaría de Salud impulsa acciones dirigidas especialmente a adolescentes y jóvenes a través del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones.
“Lo hacemos con una perspectiva de género, con una perspectiva de derechos humanos”, explicó. Más allá de una visión punitiva, la estrategia busca comprender las causas que llevan al consumo y ofrecer acompañamiento oportuno.
En una ciudad de más de nueve millones de habitantes, prevenir no solo significa reducir enfermedades: significa salvar vidas, proteger a las juventudes, fortalecer a las familias y generar mejores condiciones de salud para las próximas generaciones.

