Las mujeres sostienen los sistemas agroalimentarios del mundo, pero siguen sembrando en tierra ajena: a pesar de ser una pieza clave del campo aún enfrentan severas barreras para acceder a la propiedad, el financiamiento y los espacios de liderazgo.
En entrevista, Alicia Almanza Vázquez, presidenta de la Comisión Agroalimentaria de 50+1 Internacional, analiza los desafíos urgentes de la equidad de género en el sector y detalla la agenda estratégica que impulsa para consolidar el empoderamiento femenino rural.
—¿Qué le motivó a impulsar una red de mujeres del agro?
—Crecí en una zona rural de Chiapas y desde muy joven tuve contacto con la agricultura y la ganadería. Más tarde estudié periodismo, pero siempre enfoqué mi trabajo profesional en temas agroalimentarios. Durante muchos años desarrollé mi carrera en espacios donde predominaban los hombres. Siempre pensé que las mujeres que trabajamos en el agro necesitábamos encontrarnos y construir una agenda común. La mujer representa cerca de 43% de la fuerza laboral agrícola y produce más de 50% de los alimentos del mundo, pero apenas alrededor de 15% ocupa cargos directivos.
—¿Cuáles son las principales desigualdades que enfrentan las mujeres rurales?
—La primera tiene que ver con el acceso a la tierra y a los títulos de propiedad. Muchas mujeres siguen sin heredar tierras o sin contar con certeza jurídica sobre ellas. La segunda es el acceso al financiamiento y a mejores condiciones económicas. La tercera es el acceso a posiciones de liderazgo y toma de decisiones.
—¿Qué busca la Comisión Agroalimentaria de 50+1 Internacional?
—Queremos visibilizar a las mujeres del agro y generar incidencia. Somos parte de una red internacional presente en más de 26 países y buscamos que las mujeres productoras, empresarias, académicas y líderes rurales tengan voz en los espacios donde se toman decisiones.
Agenda global
—¿Qué representa la iniciativa 100 Mujeres para el Agro?
—Es nuestro punto de partida. Reúne a mujeres de distintas cadenas productivas: cafetaleras, ganaderas, mezcaleras, académicas y empresarias. La idea es construir una agenda global que impulse la equidad y el desarrollo económico de las mujeres del sector.
—¿Qué oportunidades observa para las nuevas generaciones?
—Cada vez más mujeres estudian agronomía, medicina veterinaria, biología y carreras relacionadas con el campo. También están apostando por la innovación, la tecnología y el desarrollo de nuevos modelos de negocio. Eso es muy positivo, porque amplía las oportunidades de liderazgo femenino.
—¿Qué papel juega la tecnología en este proceso?
—Es fundamental para el relevo generacional. Necesitamos un campo más tecnificado, productivo y rentable. Las nuevas generaciones están incorporando herramientas digitales, sistemas de monitoreo, trazabilidad y análisis de datos que pueden transformar la actividad agroalimentaria.
—¿Por qué es importante que las mujeres del agro trabajen unidas?
—Porque juntas somos más fuertes. La organización permite visibilizar nuestro trabajo, generar redes de apoyo y abrir más espacios para las mujeres.
Además, dice Almanza, “el empoderamiento económico femenino tiene un impacto directo en las familias, las comunidades y el desarrollo del campo”.
—¿Cuál es el mensaje para las mujeres que desean sumarse a esta iniciativa?
—Los tiempos son de las mujeres. Estamos listas para participar en cualquier nivel de la cadena productiva y en los espacios de toma de decisiones. Queremos que más mujeres se sumen a esta cruzada para hacer visible su trabajo y construir un sector agroalimentario más equitativo e incluyente.

