TICTAC PARA EL TMEC

“Morena ha optado por cerrar filas”.

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Columnas
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Tremenda sorpresa se llevaron quienes pensaron que Estados Unidos había encontrado un renovado apetito por la paz. Es cierto: anunció una tregua con Irán. Pero no con México. Para nuestro país no hubo pausa sino un nuevo recordatorio de que el reloj sigue corriendo. Tictac. Desde el G7 Donald Trump volvió a la carga sobre seguridad, narcotráfico y el futuro del TMEC. Y dejó claro que ni siquiera una guerra en Medio Oriente ha desplazado a México de sus prioridades.

El presidente estadunidense reiteró una de las acusaciones más delicadas que ha formulado contra nuestro país: que los cárteles ejercen un control inadmisible sobre partes del territorio mexicano. Y, además, volvió a sembrar dudas sobre el tratado comercial que durante tres décadas ha sido la columna vertebral de la integración norteamericana. Lo que demuestra que seguridad y comercio han dejado de ser expedientes separados. En Washington, ambas conversaciones se han fundido en una sola.

La revisión del TMEC se acerca en medio del peor clima político entre ambos países en décadas. El fentanilo, la migración y la infiltración criminal se han convertido en asuntos de seguridad nacional para Estados Unidos. Pero quizá la idea más impensable no era que el inquilino de la Casa Blanca volviera a poner en duda el acuerdo comercial. Después de todo, nunca ha ocultado su escepticismo hacia el tratado.

Lo verdaderamente inimaginable era que llegaría un gobierno mexicano dispuesto a poner en riesgo el principal motor económico del país con tal de proteger a políticos de su partido señalados por presuntos nexos con el crimen organizado. Y más extraordinario aún: que sería ese mismo gobierno el que terminaría sirviéndole en bandeja de plata el pretexto perfecto a un presidente que lleva años cuestionando un acuerdo que representa oxígeno puro para la economía mexicana.

Amenaza

Y es precisamente ahí donde aparece uno de los principales problemas para el oficialismo. Han pasado más de 50 días desde que Rubén Rocha Moya y los otros nueve señalados desaparecieron de la escena pública, luego de las acusaciones provenientes de Estados Unidos. Y desde entonces, Morena ha optado por cerrar filas y evitar cualquier ruptura con uno de los suyos.

Esa decisión envía un mensaje lamentable. Porque mientras en Palacio Nacional parece prevalecer la idea de que Estados Unidos jamás pondrá en riesgo una relación comercial de más de un billón de dólares, en Washington crece la impresión opuesta: que el costo de tolerar la penetración criminal es todavía mayor. Y si hay algo que las últimas declaraciones de Trump sugieren, es que parecen mucho más dispuestos a arriesgar el TMEC que el oficialismo mexicano a arriesgar la protección política de sus aliados. Y de ese tamaño es la amenaza existencial para México.

El reloj sigue avanzando. Tictac. Y quizás el mayor error de México sea asumir que, llegado el momento decisivo, la racionalidad económica terminará imponiéndose. Porque cada vez hay más señales de que, para Washington, la seguridad nacional vale más que cualquier tratado comercial.

Y los relojes, a diferencia de los discursos, nunca se detienen.

Tictac.

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