Foto: Especial
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31 marzo, 2020
Víctor Sánchez Baños
Columnas

COVID-19: EL DESASTRE ECONÓMICO NOS ALCANZÓ

Antaño el desastre era únicamente de salud: ahora viene de la mano una hecatombe económica.

Gobierna mejor quien gobierna menos.

Lao-Tse

Los seres humanos vivimos crisis de salud recurrentes. Conforme crece la población se generan condiciones de insalubridad. Las ciudades son las que sufren más. Nuestros ancestros —porque somos descendientes de los supervivientes de esos desastres de pandemias— enfrentaron problemas de salud que dejaron millones de muertos en unos días. Las pandemias se esperaban desde la última, que mató entre 50 y 100 millones de personas en el planeta: la gripe española, que una AH1N1, muy similar al COVID-19 que actualmente tiene en pánico a la humanidad. Esto es lo que preocupa y ocupa a los epidemiólogos. De una población aproximada de mil 650 millones de personas en el planeta murió 1% aproximadamente. De 500 millones de personas que lo habitaban en el siglo XIV murieron casi 100 millones, 20% de la población de Europa, Asia y África. Quienes leen historia saben que los humanos convivimos con los virus mortales. Por ello es que se esperaba esta pandemia desde el siglo pasado. Sin embargo antaño el desastre era únicamente de salud. Ahora viene de la mano una hecatombe económica, por llamarla de alguna manera. El planeta, con varios meses de inactividad comercial, de producción, servicios, enfrentará una crisis nunca vista en el mundo moderno. Muchas empresas que viven al día podrían cerrar sus puertas y el empleo caerá en niveles nunca antes vistos. Los que sobrevivirán, los que crecerán pese a la pandemia, son los países con gobiernos creativos que no necesiten comprar insumos de salud en el extranjero. Fundamentalmente aquellos que usen los recursos públicos para dar subsidios a empresas, que rescaten a algunas compañías afectadas por las medidas de contención. Aquellas que solo vean por su patrimonio político se encontrarán con la peor de sus pesadillas. Hoy la política debe ser instrumento para salvar vidas, no para usufructuar con la muerte de seres humanos.

Desconfianza

En materia electoral varias naciones con procesos en puerta, como Bolivia, suspendieron las elecciones por el coronavirus. En todos los continentes ocurre lo mismo. Los políticos empeñados en las elecciones que vienen, obsesionados con el poder, no quieren suspender las campañas. Por ese motivo se dedican a tratar de convencer a la sociedad de que son la mejor opción. Lo ideal es suspender las elecciones. Los trabajos legislativos se pueden realizar en sus casas y votar vía Skype. Sin embargo como en los casinos clandestinos: todos desconfían de todos.

Dinero Hasta el momento ninguna empresa mexicana ni extranjera se ha comprometido en la producción de ventiladores mecánicos (respiradores), ni mucho menos de mascarillas de algodón. Es un buen negocio, pero no lo hacen y en el supuesto de que lo hicieran lo hacen bajo el más escrupuloso secreto. Serán necesarios en las próximas semanas aparatos para tratar a enfermos, ya sea en hospitales o en hoteles habilitados como hospitales temporales. Un negocio que los mexicanos perdimos desde enero pasado en que se lanzó la voz de alerta.

Inicia la suspensión de actividades de varias empresas con alta demanda de mano de obra, como las automotrices. Volkswagen suspendió su producción en las plantas de Puebla y Guanajuato. General Motors hizo lo mismo en el norte y el Bajío. Ford hará lo propio de un momento a otro.

Otras empresas piden a sus empleados que pidan licencias voluntarias para que al regresar a sus actividades puedan mantener sus empleos. La secretaria de Trabajo, Luisa Alcalde, revisa las repercusiones económicas y laborales de estas decisiones.

Responsabilidad Social Corporativa Por 13 años de forma consecutiva Granjas Carroll de México abastecerá al Sistema Estatal DIF de Puebla con 13 mil kilos de carne de cerdo de forma anual. La productora porcícola, que dirige Víctor Manuel Ochoa, y el SEDIF, que encabeza Leonor Vargas, firmaron un acuerdo para que se destinen 250 kilogramos semanales de dicha proteína para alcanzar esas 13 toneladas al cierre del año.