Sergio Vela publica y presenta un libro que reconstruye el proceso creativo y artístico detrás del montaje de la última ópera de Richard Wagner.
Tuvieron que pasar más de 140 años desde el estreno mundial de Parsifal, en 1882, en Bayreuth, Alemania, para que la última ópera de Richard Wagner llegara, por primera vez, a un escenario mexicano.
La histórica producción se presentó en el Teatro del Bicentenario de León, Guanajuato, en el marco del Liber Festival, como una coproducción de Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego y el Teatro del Bicentenario, bajo la dirección escénica de Sergio Vela.
Las tres funciones agotaron localidades y fueron reconocidas por la crítica especializada como uno de los acontecimientos operísticos más importantes de los últimos años en México.
¡Regresa en forma de libro!
Ahora, a más de un año del estreno de la ópera, Sergio Vela lanza La bella simplicidad. Memorias del Parsifal, un libro editado por Fernando Fernández, que permite reconstruir el estreno de una de las obras más complejas y fascinantes del repertorio operístico de Wagner en México: reúne ensayos, reseñas críticas, entrevistas, figurines, algunos testimonios, procesos creativos, fotografías, storyboards y varios documentos de producción.
Destaca en la publicación el ensayo Lucus a non lucendo: reflexiones del Parsifal, una introducción que hace Sergio Vela a la ópera, y una extensa conversación entre Fernando Fernández y el autor.
Durante la presentación del libro en el Foro Castalia del Seminario de Cultura Mexicana, la cual estuvo a cargo del editor Fernando Fernández, el periodista Leonardo Curzio y el académico Jesús Silva-Herzog, el autor mencionó que el título del texto se inspira en un epígrafe del compositor Christoph Willibald Gluck sobre el ideal de la creación artística:
“Procuré centrarme, sobre todo, en lograr una bella simplicidad, evitando cualquier alarde de complejidad a costa de la claridad”, escribe Gluck.
Vela afirmó que ese epígrafe “es una vieja máxima que he adoptado y que intenté emular en la puesta en escena”. La obra, antes que en México, fue montada en Brasil, en 2013, en el legendario Teatro Amazonas de Manaos, en Brasil, para celebrar el bicentenario del nacimiento de Wagner.
Rendición de cuentas
Leonardo Curzio, quien se definió a sí mismo como “virgo” y “amante de la administración pública”, elogió el libro como “un informe muy bien hecho”. Explicó que “todo aquello que se ha estructurado tan bien para dar cuenta de algo tan fantástico como la presentación por primera vez del Parsifal me resulta tan seductor como a los geógrafos los atlas”.
A ese informe “cumplido y certero, divinamente presentado”, lo único que le faltó, a su parecer, es “especificar si Amfortas usaba o no agua oxigenada, cómo curaba la herida”, y —poniéndose más exigente— “si el bálsamo de Kundry es la misma sustancia activa que el bálsamo de Fierabrás”.
Y poniéndose más pesado: “Si ese cisne maravilloso que tuvimos en escena era un peluche o no”, y si había que alertar a la Sociedad Protectora de Gansos y de Cisnes que, en efecto, “durante la presentación de Sergio no hubo ningún maltrato animal”. Fin de los chistes.
Interpretación única
A los elogios se sumaron los del académico Jesús Silva-Herzog, quien destacó la interpretación que Sergio Vela hizo de la ópera más temible del músico alemán. De ella elogió “la riqueza de la ambigüedad —algo que recordaba Leonardo—, de no tener una sola interpretación, y no caer en el sectarismo que suele intoxicar a los wagnerianos”.
Sergio —aseguró— “se aleja de la interpretación simplista de Wagner, que no es la eucaristía de una nueva religión, que el uso de los símbolos religiosos no es la propuesta de una renovación cristiana ni la fundación de una nueva religión y tampoco sirve tener una lectura ideológica que se hace en estos tiempos de Wagner como un hombre que canta el himno de la superioridad racial”. Se trata, según dijo, “de una obra con alto contenido espiritual, en donde sin duda hay un proceso iniciático, pero que no es, como dice Sergio, una misa”.
También resaltó la “noción estética de Sergio Vela, algo que podría describirse como una estética de lo primordial”, misma que se veía no solo en la puesta en escena sino en el diseño del libro, a cargo de Rocío Mireles.
Durante la jornada se proyectó el documental Parsifal. Estreno en México, que hace un registro visual de la puesta, dirigido por Jaime Casanova, mismo que está a disposición, junto con el registro íntegro de la ópera, en el canal de Youtube de Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego.
Por su parte, el libro La bella simplicidad. Memorias del Parsifal se encuentra disponible en la biblioteca digital de Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego y próximamente saldrá a la venta en Amazon, Apple Books y Google Play Books. ¡Qué esperas para ir por él!

