Nyon, Suiza, 1 de agosto. Detener con éxito el plan del presidente de la FIFA Gianni Infantino de vender las ganancias de la Copa del Mundo a inversionistas privados fue la primera mitad de un juego de alto riesgo en la política del fútbol mundial.
La segunda mitad comenzó este sábado y parece ser que el objetivo es poner fin a la presidencia de Infantino, que ya lleva una década.
"No debería descartarse ninguna opción", señaló el ente rector del fútbol europeo, la UEFA, cuyo presidente Aleksander Čeferin ha liderado la lucha contra Infantino en una semana sísmica para la FIFA.
"La actual dirigencia de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol".
Infantino había propuesto crear una empresa de 20 mil millones de dólares para gestionar el Mundial con inversores privados, pero provocó una reacción adversa que fue en aumento cada día desde el anuncio del pasado martes.
Infantino se vio obligado a abandonar el plan a primera hora de hoy después de la renuncia de su asesor principal, que formaba parte de un comité de la Casa Blanca, y de que el organismo rector del fútbol en Asia se sumó a Europa y Norteamérica en su oposición.
El ente rector del fútbol europeo emitió su contundente comunicado horas después de que la FIFA anunció la retirada de su plan de capital privado.
"No podemos seguir así, con planes secretos en plazos acelerados, urdidos por individuos sin rostro y de dudoso beneficio para el deporte", dijo la UEFA. "Debemos identificar a los responsables y exigirles que rindan cuentas".
"Es lógico que, en los próximos días y semanas, la UEFA trabaje con sus federaciones y en estrecha colaboración con otras confederaciones para reflexionar sobre cómo ha ocurrido esto y elaborar un plan para garantizar que no vuelva a suceder".
La presidenta de la federación noruega de fútbol, Lise Klaveness, miembro electo del comité ejecutivo de la UEFA, indicó que deben tomarse medidas para proteger la integridad del deporte.
El presidente de la Confederación Asiática de Fútbol, el jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa, señaló que "el futuro del fútbol mundial siempre debe moldearse mediante una consulta adecuada, un diálogo colectivo y el respeto por las estructuras de gobernanza establecidas de nuestro deporte".
La audaz apuesta de Infantino se desmoronó después de que las 55 naciones miembro de la UEFA acordaron el jueves boicotear la Copa del Mundo y todas las demás competiciones de la FIFA. La CONCACAF de Norteamérica y la Confederación Asiática de Fútbol también manifestaron su oposición al plan.

