Ciudad de México, 14 de abril de 2026. Cada año, durante abril, la declaración anual se convierte en uno de los pocos momentos en el calendario financiero donde las personas pueden recuperar dinero y, al mismo tiempo, tomar decisiones más informadas sobre cómo usarlo.
En términos simples, la declaración anual funciona como un balance entre lo que se pagó de impuestos durante el año y lo que realmente correspondía pagar. Cuando hay un excedente, se genera un saldo a favor; cuando no, queda un monto pendiente. Pero su relevancia no está solo en el resultado, sino en lo que permite hacer a partir de él.
Este punto cobra especial relevancia en México, donde solo el 39.5% de las personas lleva un presupuesto o registro de sus ingresos y gastos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024.
¿Quién debería presentarla (aunque no siempre sea obligatorio)?
Hay ciertos casos donde presentar la declaración es especialmente relevante:
- Asalariados con ingresos mayores a 400,000 pesos.
- Personas con dos o más empleadores en el año
- Quienes tienen ingresos por honorarios, arrendamiento o actividad independiente
- Quienes dejaron de trabajar antes de que terminara el año
- Personas que realizaron gastos personales deducibles
¿Qué se puede deducir?
Las deducciones personales son uno de los elementos más importantes porque pueden generar devolución. Entre las más comunes están:
- Gastos médicos, dentales, psicológicos y hospitalarios
- Colegiaturas y transporte escolar
- Gastos funerarios
- Créditos hipotecarios
- Aportaciones voluntarias al retiro
Sin embargo, uno de los puntos menos visibles y más relevantes ocurre después: qué se hace con la devolución.
Este dinero suele percibirse como un ingreso adicional, cuando en realidad es un ajuste de lo que ya formaba parte de los ingresos. Aquí es donde se identifica uno de los errores más comunes: integrarlo al gasto inmediato, en lugar de usarlo de forma más estratégica. De acuerdo con Kueski, plataforma digital de servicios financieros líder en México, este comportamiento se asocia con la falta de planeación financiera en el uso de ingresos no previstos.
“En nuestra experiencia, cuando las personas reciben ingresos no previstos como la devolución de saldos a favor de impuestos, tienden a integrarlos rápidamente al gasto cotidiano. El error es tratarlo como dinero disponible, cuando en realidad puede ser una oportunidad para fortalecer la salud financiera si se usa con intención”, señala Francisco Javier Rodriguez Patiño, Senior Director of Corporate Controlling en Kueski.
Esto se vuelve aún más relevante considerando que 33.6% de la población no cuenta con ningún tipo de ahorro, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, lo que limita la capacidad de enfrentar imprevistos o tomar decisiones financieras de mayor impacto.
Aplicarlo para reducir deudas que afectan el flujo mensual, iniciar un fondo para imprevistos o asignarlo a un objetivo específico puede generar un impacto más sostenido en la estabilidad financiera. No se trata de restringir el gasto, sino de tomar decisiones más informadas.
Aun así, la devolución no siempre es suficiente frente a ciertos gastos o imprevistos. En esos casos, contar con alternativas de financiamiento accesibles puede ayudar a mantener el equilibrio sin comprometer la estabilidad financiera.
En este contexto, plataformas digitales como Kueski han contribuido a hacer este tipo de soluciones más simples y flexibles, adaptándose a distintos momentos de liquidez. Sin embargo, el impacto no está solo en la herramienta, sino en cómo se incorpora dentro de una planeación financiera más amplia.La declaración anual no solo es un trámite fiscal. Es uno de los pocos momentos en el año que permite hacer una pausa, revisar la situación financiera y tomar decisiones más conscientes. Ahí es donde la devolución cobra sentido: no como dinero extra, sino como una oportunidad para tomar decisiones con mayor intención.

