Ginebra. 11 de junio de 2026. La demanda de litio crecerá más del 350% para 2040, mientras que la de grafito superará el 130%. Y, en este contexto de fiebre extractiva, se ha desatado una auténtica carrera diplomática: 73 acuerdos y asociaciones internacionales han surgido en materia de minerales críticos, de los cuales 58 se firmaron después de 2022.
El informe Global Trade Update de la UNCTAD dibuja un panorama de oportunidades históricas y riesgos profundos para los países en desarrollo. Estos países poseen la mayor parte de las reservas mundiales de minerales críticos —África concentra aproximadamente el 25% del total—, pero la historia se repite: la gran mayoría siguen atrapados en el papel de meros extractores de materia prima, mientras la riqueza real se genera en las plantas de procesamiento de unos pocos países.
La geografía desigual del negocio
El informe señala que la oferta de minerales críticos sigue estando altamente concentrada. En 2025, la República Democrática del Congo acaparó el 74% de la producción mundial de cobalto. China produjo el 78% del grafito natural. Y Australia, Chile y China, juntos, produjeron más del 70% del litio.
Pero la asimetría más abrumadora se da en el refinado y el procesamiento, que es donde realmente se crea el valor. Aquí, China juega un papel dominante en el refinado de varios minerales críticos, e Indonesia ya representa el 43% de la capacidad mundial de refinado de níquel. El desafío, subraya el informe, es que los países en desarrollo ricos en minerales siguen exportando materias primas, mientras que el procesamiento y la fabricación de mayor valor ocurren en otras latitudes.
La oportunidad y la trampa para el Sur Global
El auge de los minerales críticos puede ser una bendición para el desarrollo o una maldición más. Los países con grandes reservas se enfrentan al mismo dilema histórico: cómo evitar ser meros exportadores de piedras.
En la conferencia UNCTAD16, la secretaria general de la ONU para Comercio y Desarrollo, Rebeca Grynspan, advirtió: "No podemos repetir los errores del pasado con una explotación sistemática de los países en desarrollo reducidos a la producción de materias primas básicas".
El informe de Madagascar, también publicado por la UNCTAD, muestra un camino posible. El país africano podría crear al menos 20.000 empleos y desbloquear nuevas oportunidades industriales expandiendo el valor añadido y diversificándose más allá de la exportación de minerales en bruto. Las mujeres, por cierto, representarían aproximadamente el 52% del empleo directo en los sectores prioritarios, especialmente en la confección textil y la industria alimentaria.
73 acuerdos: la carrera por asegurar el suministro
Frente a este escenario de alta concentración y riesgo geopolítico, muchos gobiernos han pasado de la retórica a la acción. La UNCTAD identificó 73 acuerdos y asociaciones internacionales en materia de minerales críticos, una cifra que evidencia que el tablero está en movimiento.
Estas alianzas, que abarcan desde la exploración hasta el reciclaje, son el síntoma de una nueva realidad: la transición energética no es solo un imperativo climático, sino un campo de batalla comercial y de poder.
Cooperación o fragmentación: la encrucijada final
El informe concluye con una pregunta inquietante: ¿serán los minerales críticos otra fuente de fragmentación global o la base de una cooperación internacional más resiliente e inclusiva?
El riesgo de un sistema fragmentado de acuerdos, normas y estándares superpuestos es real. Esto podría aumentar los costos, complicar las decisiones de inversión y presionar a los países en desarrollo para que se alineen con un socio en detrimento de otro.
Una aproximación más coordinada, en cambio, ayudaría a mantener el comercio de minerales abierto, predecible y orientado al desarrollo, al tiempo que aceleraría la transición energética. La decisión está en manos de la comunidad internacional.

