México, 08 de julio de 2026.- Durante más de tres años, el Mundial de Futbol 2026 fue presentado como uno de los principales motores económicos para México. Las proyecciones anticipaban una derrama superior a los 65 mil millones de pesos, un crecimiento extraordinario del turismo y un impulso sin precedentes para sectores como hotelería, restaurantes, transporte, entretenimiento y comercio.
Sin embargo, conforme avanza el torneo, las primeras evaluaciones muestran un escenario más moderado. Aunque el Mundial ha generado una importante actividad económica, diversos organismos y especialistas coinciden en que los beneficios se ubican por debajo de las expectativas que se habían construido antes del arranque de la competencia.
De acuerdo con estimaciones del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), la derrama económica podría cerrar entre 20% y 35% por debajo de las proyecciones originales, como consecuencia de una menor ocupación hotelera en algunas sedes, un gasto promedio inferior al esperado por visitante y una distribución desigual del consumo entre las distintas regiones del país.
Por su parte, Moody's estima que el impacto del Mundial sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto será cercano a apenas 0.14 puntos porcentuales, una contribución positiva, aunque considerablemente menor a la prevista por diversos analistas meses atrás.
A pesar de ello, el torneo sí ha generado beneficios relevantes. Durante la fase inicial del campeonato, la actividad económica vinculada al Mundial impulsó el consumo en hoteles, restaurantes, centros de entretenimiento y comercios, particularmente en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde algunos corredores turísticos registraron ocupaciones cercanas al 85%. No obstante, el efecto no ha sido uniforme y muchos establecimientos fuera de las zonas de mayor concentración turística reportan resultados modestos.
Para Concepción M. Valadez Obregón, CEO y G100 Country Chair Communications, Advocacy & Mediation, la diferencia entre las expectativas y los resultados deja una reflexión importante para gobiernos y empresas.
"Los grandes eventos internacionales generan una enorme visibilidad, pero la exposición por sí sola no garantiza crecimiento económico. El verdadero valor está en la capacidad de transformar esa atención global en inversión, desarrollo empresarial, innovación y oportunidades que permanezcan mucho después de que termina el evento."
Especialistas coinciden en que uno de los factores que explica esta diferencia es el perfil del visitante. Al tratarse de un Mundial organizado por tres países, el flujo internacional y el gasto de los turistas se distribuyeron entre México, Estados Unidos y Canadá. Además, una parte importante de los aficionados optó por viajes más cortos y presupuestos más limitados, reduciendo el gasto promedio esperado en comparación con otras ediciones del torneo.
A ello se suma un contexto económico internacional marcado por un consumo más cauteloso, mayores costos de viaje y una desaceleración en diversos mercados, factores que también incidieron en el comportamiento del turismo internacional.
Valadez Obregón destacó que el principal aprendizaje consiste en replantear la forma en que se mide el éxito económico de este tipo de acontecimientos.
"No basta con medir cuántos turistas llegaron o cuánto aumentaron las ventas durante unas semanas. El verdadero legado se construye cuando un evento fortalece la reputación del país, atrae nuevas inversiones, impulsa la innovación y genera oportunidades de negocio que permanecen durante los siguientes años."
Los especialistas consideran que el Mundial 2026 continuará generando beneficios para múltiples sectores durante las próximas semanas. Sin embargo, también coinciden en que el mayor desafío comenzará cuando termine el torneo: aprovechar la infraestructura, la proyección internacional y la confianza generada para convertir un evento de alcance global en una estrategia permanente de desarrollo económico y competitividad.

