Ciudad de México, 9 de junio de 2026. El Mundial de Fútbol 2026 no solo pondrá a prueba a las selecciones participantes a lo largo de 104 partidos. También representará un reto para miles de empresas que deberán gestionar el impacto sobre la productividad laboral, ya que coincide en gran medida, con las jornadas laborales de millones de personas.
De acuerdo con datos de la firma especializada en gestión de capital humano UKG, la falta de planeación ante eventos deportivos de esta magnitud podría generar pérdidas de productividad asociadas al absentismo podrían alcanzar los 17 mil millones de dólares a nivel mundial.
Las estimaciones señalan que 27% de los trabajadores incumplirá parcialmente su horario laboral, 14% seguirá los partidos durante la jornada de trabajo y 11% acudirá a trabajar con síntomas relacionados con la falta de descanso.
Al mismo tiempo, sectores como restaurantes, bares y centros de entretenimiento enfrentarán el escenario opuesto: un incremento considerable en la demanda. En algunos establecimientos, las ventas podrían duplicarse durante los días de partido, lo que obligará a gestionar jornadas de alta intensidad operativa y evitar el desgaste de los trabajadores.
Para otras industrias, el desafío consistirá en mantener la continuidad operativa sin ignorar el interés que el torneo genera entre sus colaboradores.
La situación abre una oportunidad para replantear esquemas de flexibilidad laboral y conciliación. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del INEGI, los trabajadores mexicanos disponen, en promedio, de apenas 1 hora y 14 minutos al día para convivir con su familia después de cumplir con sus responsabilidades laborales y domésticas.
Diversos estudios de Fundación Másfamilia y Merco Talento muestran que las organizaciones que impulsan modelos de conciliación pueden incrementar hasta 17% su productividad, además de elevar los niveles de compromiso organizacional entre 30% y 55%.
Esta relación entre la gestión del tiempo de los colaboradores y los resultados empresariales se sustenta en una cultura orientada al cumplimiento de objetivos, más que a la mera presencia física en el lugar de trabajo.
Para Iván Javier González, director en México de la certificación efr (Empresa Familiarmente Responsable) de Fundación Másfamilia, el reto no consiste en detener la operación, sino en cómo las organizaciones pueden gestionarlo:
"No se trata de regalar días libres por cada partido. Se trata de reconocer que las personas tienen intereses, emociones y una vida más allá del trabajo. Acciones como flexibilizar horarios en encuentros clave, habilitar espacios para compartir ciertos momentos o enfocarse en resultados más que en presencia física pueden fortalecer la confianza y el compromiso de los equipos", explicó.
El especialista de efr señala que la adopción de modelos de flexibilidad permite mantener la continuidad de las operaciones y responder a las expectativas de los colaboradores sin afectar los objetivos del negocio.
En este contexto, la conciliación se consolida como una herramienta estratégica para fortalecer el compromiso, la productividad y la sostenibilidad organizacional.
"Las personas recuerdan cómo se sintió trabajar en determinados momentos. Y es precisamente en esos momentos cuando las organizaciones demuestran si la confianza, el bienestar y la conciliación forman parte de su cultura o solo de su discurso", concluyó González.
Productividad y conciliación laboral frente al Mundial
Las empresas con políticas de conciliación y bienestar reportan incrementos de hasta 17% en productividad y mejoras

