CORONAVIRUS-EUROPA
Michael Probst/AP
19 noviembre, 2020
Claudia Luna Palencia
Internacional

EL MUNDO SUSPIRA POR LA SALUD Y POR LA PAZ

Dos magnos eventos en la misma semana reunieron los intereses mundiales en torno del desempeño de la pandemia: el impacto del coronavirus en la sociedad del siglo XXI y los desafíos de la paz en el entorno global ante la amenaza del terrorismo; uno liderado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el otro con sede en la capital de Francia con el París Peace Forum.

En Ginebra, Suiza, del 9 al 14 de noviembre se llevó a cabo la 73 Asamblea Mundial de la Salud, en la que participaron diversas delegaciones de distintos países informando su posición acerca de la gestión de la emergencia sanitaria producida por el SARS-CoV-2 y los desafíos inminentes que enfrenta la OMS.

Tedros Adhanom, titular del organismo, pidió en la inauguración del evento “un liderazgo con base en la confianza mutua y en la responsabilidad” para poner fin a la pandemia.

Adhanom se congratuló por la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones norteamericanas y expresó su confianza en que la Unión Americana vuelva pronto a la OMS.

Estados Unidos dejó de aportar a lo largo de este año entre 400 y 500 millones de dólares. La OMS intenta reorganizar sus finanzas de cara a 2021 bajo el argumento de que las necesidades sanitarias se han multiplicado por atender la inmediatez del coronavirus, lo que encima distrae la atención médica en otras patologías.

La esperanza es que Biden devuelva la cordura de respeto al multilateralismo, así como a los organismos internacionales, y con ello EU retorne a la OMS y vuelva a contribuir con 15% de su presupuesto.

En cierta parte de su discurso Adhanom reprochó que el equivalente de las finanzas “anuales del organismo” significa el gasto mundial de tabaco “en un solo día”, como señal de la precariedad de sus presupuestos.

No está siendo nada fácil, ni lo será, porque su demanda llega en un momento en que personas, gobiernos, empresas e instituciones enfrentan severos problemas de liquidez debido a la crisis económica que provoca la urgencia sanitaria.

Se han trastocado las finanzas pero también los planes y programas se han dejado de atender con la prontitud acostumbrada y las campañas de vacunación son interrumpidas en varios países en detrimento de la salud pública.

Las brechas en la salud corren el riesgo de profundizarse en África, Oceanía, América Latina y el Caribe. La propia OMS, junto con el UNICEF, emitieron recientemente una alerta global pidiendo a los gobiernos de los países más vulnerables que no interrumpan las campañas de vacunación contra el sarampión y la poliomielitis.

Ambos organismos calculan que hacen falta 655 millones de dólares (400 millones para la poliomielitis y 255 millones para el sarampión) como apoyos para destinarse a países con presupuestos precarios, que usan recursos a su alcance para atender la urgencia sanitaria y no para sus fines originales.

El titular de la OMS ha sido también crítico en señalar que la pandemia no terminará en el momento mismo en que se tengan una o varias vacunas efectivas anticoronarivus, advirtiendo además de todos los efectos devastadores y las secuelas que lo inédito del momento actual deja en todos los sectores económicos y productivos, en las personas y la vida misma.

Hasta mediados de noviembre, a nivel global, en cifras preliminares el virus cobró ya la vida de más de un millón 300 mil personas y hay más de 52 millones de infectados.

Los cincos países con mayor número de fallecidos son: 1) EU, con más de 240 mil decesos; 2) Brasil, superando 163 mil muertos por Covid-19; 3) India, que pasó la estadística de los 127 mil; 4) México, con más de 97 mil, y 5) Reino Unido, que superó los 50 mil muertos.

La evolución de la pandemia, a un año de conocerse públicamente los primeros casos en China, permanece inmersa en la presión de que Occidente tenga pronto una vacuna efectiva contra el SARS-CoV-2.

A principios de noviembre había registrados 155 proyectos de vacuna, unos en fase clínica más avanzada respecto de otros, pero son básicamente diez los más prometedores —al menos en el corto plazo—, lo que significa un horizonte menor a los próximos doce meses; generalmente el tiempo medio para que una vacuna se comercialice (desde que empieza su etapa de investigación) puede oscilar en el intervalo de cuatro a cinco años.

Para atender esta urgencia sanitaria que sobrepresiona la capacidad de atención de los hospitales públicos y privados en el mundo se echa mano no solo de decisiones tales como montar hospitales de campaña emergentes en espacios propios para ferias y congresos, como sucede en Europa y Asia, sino también emplear de urgencia médicos inclusive extranjeros flexibilizando las normas de contratación.

Los científicos viven también una presión inusitada por dar en la diana con el suero para inmunizar a la población contra el Covid-19 y hacerlo además de forma segura, eficiente y eficaz por el mayor tiempo posible; mientras las farmacéuticas organizan cómo producir miles de millones de dosis en plazos récord para distribuirlas por todo el mundo.

Hace unos meses todas las esperanzas en Europa y EU estaban puestas en el trabajo desarrollado por Oxford, el Instituto Jenner y AstraZeneca. La expectativa inicial anticipaba una presentación de la vacuna en agosto; pero la única anunciada el 11 de agosto fue Sputnik V, del Instituto Gamaleya de Rusia.

No era la de Occidente. La OMS tardó en reconocer la vacuna hasta que sus investigaciones se publicaron en la revista The Lancet aseverando que generaba una doble respuesta celular y humoral: la vacuna del coronavirus no está exenta del contexto propio de la geopolítica, ni logró librarse de la campaña electoral de EU.

El presidente Donald Trump, candidato a la reelección —que no consiguió— por el Partido Republicano, prometió que la vacuna (fuera de Moderna, AstraZeneca o Pfizer) estaría lista en su país a más tardar a finales de octubre. No fue así.

La propia Federal and Drug Administration (FDA) reconoció presiones desde la Casa Blanca para que aprobasen una vacuna contra el coronavirus antes de las elecciones.

Finalmente el pasado 9 de noviembre Pfizer dio a conocer que su vacuna, desarrollada junto con la germana BioNTech, generaba 90% de inmunidad y estaba lista para concluir con la última fase y comenzar así su comercialización. Se trata de la primera vacuna inminente para Occidente a partir del ARN mensajero (vacunas con ácidos nucleicos).

El anuncio generó controversia: horas después de la noticia y una vez que las principales bolsas del mundo rebotaron, Albert Bourla, consejero delegado de Pfizer, vendió 62% de sus acciones.

Trump no deja de reprochar en sus redes sociales que Pfizer presentase su vacuna seis días después de las elecciones a la Casa Blanca y no lo hiciese seis días antes de las mismas. “Como llevo diciéndolo: Pfizer y las otras compañías decidieron anunciar una vacuna después de la elección porque no tuvieron el coraje de hacerlo antes; de otra forma la FDA debería haberlo hecho desde hace tiempo, no por razones políticas sino para salvar vidas”, escribió encolerizado.

Desde marzo pasado el dignatario norteamericano ordenó sendas contribuciones del erario de su país, mediante el Departamento de Salud, para un grupo de compañías farmacéuticas privilegiadas con subvenciones y algunas financiaciones por un total de diez mil 761 millones de dólares (ver recuadro).

¿Cuál era la única condición a cambio de este impulso financiero para acelerar sus investigaciones para la vacuna del SARS-CoV-2? La responsabilidad de suministrar a EU, antes que a cualquier otro país, 300 millones de dosis iniciales.

Por su lado Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, cerró un acuerdo de compra de 200 millones de dosis de la inmunización de Pfizer y BioNTech con la opción de adquirir otros 100 millones más.

El mundo pospandemia

Si bien desnuda las carencias sanitarias globales, así como el déficit en infraestructura hospitalaria, en personal médico y en equipo médico, la pandemia es vista como una gran oportunidad para el cambio: un revulsivo que líderes como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la canciller germana, Angela Merkel, colocan en la misma cesta de desafíos globales.

No es un aparte, esgrimió igualmente el líder de la OMS, defensor de que el mundo pospandemia tenga mejores instituciones y más planes y programas comunes para reforzar las carencias sanitarias, exacerbadas además por la misma situación inesperada.

Durante la cita telemática del París Peace Forum celebrada en la capital de Francia del 11 al 13 de noviembre Macron aprovechó el escenario para lanzar un mensaje internacional en el que conminó a hacer de la pospandemia un mundo más verde, más ecológico y más comprometido para combatir el cambio climático.

El tema del coronavirus abordado en dicho foro no se trató como un asunto aislado sino como parte del mismo eslabón relacionado con problemas más acuciosos que no tienen fronteras: cambio climático, terrorismo y amenazas bacteriológicas.

Pascal Lamy, presidente del París Peace Forum, afirmó por ejemplo que proteger la paz y prevenir que surjan otros virus como el Covid-19 son dos acciones que no pueden existir la una sin la otra.

“Las amenazas comunes exigen una responsabilidad mundial. Históricamente la búsqueda de la paz pasa por muchos obstáculos y adversidades que solo pueden superarse si nos unimos en una misma causa común; porque hay conflictos que no tienen barreras, que pasan de un país a otro, de una ciudad a otra o de una región a otra sin importar razones políticas o ideológicas”, acotó Lamy.

Para el directivo la actual crisis revela la importancia crucial de la sanidad pública como garante de nuestra paz y nuestra prosperidad común; el virus, afirmó, no solo infecta a millones de personas sino que la pandemia ataca “los pilares esenciales” de la sociedad, de todos los sistemas sanitarios y desde las escuelas hasta los empleos.

“Ataca la prosperidad local y la de los países, dejando en una situación mucho más grave a la población más vulnerable, que sufre todavía más si se encuentra en una situación de guerra e inseguridad”, subrayó.

Macron recibió la felicitación ilusionada de Narendra Modi, primer ministro de India, quien en su discurso le agradeció interesarse tanto en liderar “una unión global fuerte” para salir “todos juntos de la oscuridad” y con responsabilidad hacia un nuevo multilateralismo.

Con la ausencia del presidente Trump en el París Peace Forum, de hecho anticipada ya que no ha asistido a ninguna edición por considerarla una “pérdida de tiempo”, el mensaje del dignatario chino, Xi Jinping, llegó para llenar ese vacío.

Para el líder del gigante asiático la cita de la paz en la capital de Francia es mucho más necesaria en tiempos de la pandemia y en las circunstancias “en las que todos nos encontramos” con una serie de preocupaciones.

“Es relevante que unidos, juntos todos, demos una respuesta global, que mostremos nuestra solidaridad; la gente nos necesita; hay que tomar en cuenta que la gente y sus vidas son lo primero; por eso creo imprescindible fortalecer a la OMS”, aseveró convencido.

Jinping apuntó que China continuará compartiendo con el mundo toda la información acerca del virus y lo hará igualmente ayudando con sus médicos, con auxilio económico, con asistencia sanitaria y con equipo.

Respecto de los retos pospandemia está en riesgo el fracaso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU con su Agenda 2030, por lo cual el presidente chino conminó a tener lazos más fuertes de cooperación.

“China seguirá siendo un actor de liderazgo. Tenemos nuestras metas para 2035 ya establecidas. Seremos una economía más abierta en defensa de la globalización; lideraremos la economía verde porque esta es progreso; y para 2060 habremos logrado la neutralidad de carbono. Sin lugar a dudas requerimos una coexistencia pacífica, asegurar el respeto hacia otros países y un nuevo multilateralismo que rechaza la violencia y el terrorismo”, argumentó.

Sin duda el terrorismo es una cuestión de elevada sensibilidad en Europa. En las últimas semanas una serie de atentados en Francia y Austria perpetrados por lobos solitarios pertenecientes a la Yihad recordaron que el terrorismo puede darse de la manera más atroz en cualquier momento y en cualquier lugar.

El mandatario galo Macron quiere liderar un gran pacto antiterrorista, hacerlo desde la trinchera de las instituciones europeas, no dar ápice alguno a los extremismos. Y considera que con Biden tendrá la sintonía para hacerlo.

RECUADROS

INFOGRAFÍAS EN DISEÑO

Subvenciones y financiación a farmacéuticas ordenadas por Trump

Empresa Monto (en miles de millones de dólares)

Moderna 2,455

BioNTech 1,950

AstraZeneca / Oxford 1,200

Novavax 1,600

Johnson & Johnson 1,456

GSK / Sanofi 2,100

Fuente: Departamento de Salud de EU