Kampala, Uganda, 11 de septiembre. El rey Oyo Nyimba de Uganda, que llegó a ostentar el título no oficial de rey más joven del mundo, fue enterrado este sábado en medio de una disputa sucesoria cada vez más mayor que ha sacudido a la familia real y ha mantenido en vilo a toda la nación.
El monarca tribal, que ascendió al trono del Reino de Tooro de Uganda siendo un infante en 1995, murió el mes pasado tras un cáncer. Tenía 34 años.
Fue enterrado junto a sus antepasados tras un emotivo servicio funerario en una catedral anglicana de la apartada ciudad de Fort Portal, cerca de la frontera con la República Democrática del Congo, concluyendo un periodo de luto de nueve días.
Ancianos del clan gobernante del reino, conocido como los Babiito, señalaron que Oyo, que no estaba casado, no les había declarado un heredero, y cuestionaron la versión de otros en el reino que afirmaban que dejó un hijo nacido fuera del matrimonio. La identidad de ese hijo no se ha hecho pública, lo que ha dado pie a afirmaciones sensacionalistas en redes sociales sobre al menos dos posibles herederos que supuestamente son hijos de Oyo.
El miércoles, un comité de ancianos de Tooro anunció que habían elegido como sucesor a un príncipe que trabaja como periodista, lo que recibió elogios de tradicionalistas que quieren a un adulto en el trono y reproches de los familiares más cercanos del rey.
La hermana de Oyo, Ruth Komuntale, apuntó que el anuncio buscaba "provocar división y agitación". La reina madre, Best Kemigisa, afirmó en un comunicado que la batalla sucesoria socavaba su capacidad de llorar la muerte del rey.
"También hago un llamado a quienes se están peleando por el trono: por favor, habrá tiempo para todo eso", dijo en un comunicado. "Déjennos hacer el duelo y enterrar a mi hijo, el rey Oyo".
Los monarcas tribales son muy queridos, pero no ejercen ningún poder formal en este país de África Oriental.
Oyo fue coronado en 1995, cuando tenía 3 años, tras la muerte de su padre. Era un niño curioso que vestía con túnicas coloridas y era objeto de adoración para sus cientos de miles de seguidores.
En su coronación, pasó por una serie de ritos tribales y fue llevado al cementerio real para realizar una ceremonia de iniciación a la adultez: lanzar con éxito nueve granos de café dentro de la tumba de su padre.
El asunto de la sucesión de Oyo podría llegar a los tribunales, luego que su familia afirmara que dejó un testamento que había sido ignorado por los ancianos de Tooro.
Oyo llegó a ostentar el título no oficial de rey más joven del mundo, una figura fascinante incluso para los dignatarios mundiales que lo conocieron en actos nacionales, incluido el sudafricano Nelson Mandela. Oyo fue guiado por regentes designados por el reino hasta que alcanzó la mayoría de edad a los 18 años.
"Esta es una de esas muertes, como la de Bob Marley, de las que uno nunca se recupera", señaló Timothy Kalyegira, un destacado analista natural de Tooro, en un elogio publicado en la plataforma social X. "No Oyo, no ese joven tan agradable, no a los 34. Eso es lo que lo hace tan doloroso".
El fallecido mandatario libio Moammar Gadhafi entabló amistad con la familia real de Tooro como si formara parte de su familia extendida. Hizo múltiples viajes a Uganda y apoyó a Oyo y a su madre durante años antes de su muerte en octubre de 2011.
Los reinos tradicionales de Uganda fueron prohibidos tras la independencia del dominio colonial británico por un presidente republicano que dijo que quería unificar el país, pero se restauraron en 1993. Aunque no tienen autoridad política y legalmente no se les permite participar en la política partidista, los monarcas ejercen influencia como guardianes de la cultura tribal.

