ADVIERTE EL FMI QUE EL ESCENARIO PUEDE EMPEORAR

“Un escenario incierto, volátil y voluble”.

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La reciente renuncia de los Emiratos Árabes Unidos a la OPEP se suma a la incertidumbre financiera y amenaza con provocar una crisis energética mayor.

En los últimos años la economía global ha ido encadenando un shock tras de otro, poniendo a prueba su resiliencia: al Fondo Monetario Internacional (FMI) le preocupa la vulnerabilidad de la mayoría de las economías, tanto en materia fiscal, como presupuestaria y en sus crecientes niveles de endeudamiento, que limitan la capacidad de amortiguamiento.

En voz de Kristalina Georgieva, la economía mundial lleva años atravesando una fase de choques de diversa intensidad y se sale de uno para entrar en otro. De acuerdo con la directora gerente del FMI la actual crisis energética, como consecuencia de la guerra en Irán, si entra en una espiral sin freno provocará un daño irreparable en la macro y microeconomía.

Durante su participación en la tradicional Reunión de Primavera del FMI y el Banco Mundial (BM), en Washington, del pasado 13 al 18 de abril, Georgieva reiteró que sigue poniéndose a prueba la resiliencia global, porque en los últimos años se ha salido de un shock para entrar a otro. “Nuevamente la economía mundial está siendo puesta a prueba”.

En su informe económico de octubre pasado al FMI le preocupaba la prolongación de la incertidumbre; que recrudeciera el proteccionismo estadunidense y que las vulnerabilidades fiscales de diversas economías tuviesen consecuencias en sus respectivos crecimientos. No consideraba ningún otro nubarrón.

Nadie contaba con otra guerra; y menos contra Irán, cuya economía es la octava productora de petróleo en el mundo, con 3.8 millones de barriles diarios, lo que significa 4.1% de la cuota mundial.

La guerra contra Irán desatada por Estados Unidos e Israel ya cumplió los dos meses de conflicto con el estrecho de Ormuz convertido en un arma arrojadiza: tanto Estados Unidos como Irán se disputan su control. Y en medio de esa pugna suceden bombardeos con drones de uno y de otro Ejército contra barcos portacontenedores y buques petroleros.

Desde el pasado 28 de febrero no fluye como debería ser la navegación marítima de todos los barcos, que llevan no solo mercancías sino también petróleo y sus derivados.

El control de Ormuz y la imposición de una cuota de peaje por parte de Irán, así como un nuevo convenio de no proliferación nuclear, cuyas negociaciones no acontecen con la celeridad deseada, mantienen la circulación marítima en este punto del Golfo Pérsico, completamente maniatada a los designios de uno y de otro bando.

Por si fuera poco, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a partir del 1 de mayo, en una decisión que debilita al cártel petrolero y refleja tensiones internas, particularmente con Arabia Saudita.

El país busca mayor autonomía para aumentar su producción y responder a sus intereses energéticos de largo plazo, en medio de un contexto geopolítico complejo y disrupciones en el mercado global del petróleo.

Hace unas semanas Il Corriere della Sera estimaba en cerca de diez mil los cargueros que llevaban largos días detenidos, imposibilitados de navegar de forma segura por el estrecho de Ormuz.

Aquí en Europa se habla de terrorismo económico global llevado a cabo por el régimen iraní o lo que queda de él.

Georgieva lo resume de forma sucinta: “El punto crucial es que por ahí pasa 20% del petróleo y del gas; y ambos están atrapados en el estrecho de Ormuz, privando principalmente a Asia pero también a Europa y otras partes del mundo de un recurso vital. Es global. Todo el mundo siente el impacto”.

Insistió: “Es muy duro para los (países) exportadores de energía y afecta a su población y a su economía. Pero el importador siente el mayor dolor: los países más vulnerables a este choque son los de bajos ingresos, no hay que olvidarlo”.

La economía mundial ya venía tocada en 2025 con la vuelta a los aranceles como política de castigo por parte de Estados Unidos; y ahora acontece una nueva disrupción que toca la fibra más sensible: los energéticos se requieren para todo y el reinado de los combustibles fósiles continúa.

El daño será mayúsculo

En su reciente encuentro en Washington el FMI y el BM volvieron a tomarle el pulso a la economía internacional y reajustaron las estimaciones de crecimiento.

Los ejecutivos presentes coincidieron en señalar que la prolongación de la crisis energética solo dejará un daño mayúsculo, tanto a corto como a mediano plazo.

Antes de la guerra el FMI había pensado incluso elevar una décima su perspectiva de PIB global; finalmente ha decidido no hacerlo, modificando además una serie de recomendaciones bajo la advertencia de que los escenarios para este año podrían incluso empeorar, en la medida en que los precios del gas y del petróleo se mantengan cada vez más elevados y suceda durante un tiempo prolongado.

“El impacto del shock será aún mayor en el crecimiento y la inflación. La economía mundial apenas había comenzado a estabilizarse de las presiones presentadas en 2025, cuando una escalada del conflicto en Medio Oriente introdujo una nueva capa de disrupción a través de los mercados energéticos y las cadenas de suministro”, señaló el organismo multilateral.

Para este año la previsión de crecimiento se estima a la baja en 3.1%, lo que significaría crecer cuatro décimas menos respecto del Producto Interno Bruto (PIB) de 2025, que se ubicó en 3.4%. Pero el FMI matiza que esta previsión se da tomando en cuenta un escenario moderado, con una inflación global proyectada en 4.4 por ciento.

Es decir, siempre y cuando no se prolongue la guerra más de un trimestre, los precios del petróleo no superen los 100 dólares por barril de manera continuada y prolongada, y el precio del gas no aumente más allá de 100 por ciento.

En este juego de suma cero los economistas técnicos del FMI están muy vigilantes de la duración del conflicto: “La intensidad del daño en el tejido económico dependerá de la duración y de la escalada de los precios de los energéticos intensificada en días, en semanas y luego en meses”.

A la baja

El escenario es tan cambiante, tan incierto, tan volátil y tan voluble, que el mismo FMI, en su Informe sobre la Perspectiva Económica Mundial de abril, advierte que sus estimaciones y proyecciones podrían cambiar en tanto se logre un alto al fuego sostenible en Irán y se recuperen las condiciones de seguridad en la zona. “Sin embargo, seguimos siendo cautos”.

En sus estimaciones recién presentadas se observa cómo nuevamente la región asiática es la que muestra la mayor fortaleza para salir adelante de otro shock y son las economías avanzadas las que más debilidad revelan.

Para 2026 las economías avanzadas podrían tener un PIB promedio de 1.8%, incluyendo a los países europeos con los crecimientos más castigados, incluso algunos rozando la recesión: la zona euro tiene una estimación de PIB de 1.1%; hay países como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, que ni siquiera llegarían a crecer 1% este año; la economía española es una de las más resilientes de Europa, con un PIB esperado de 2.8 por ciento.

En cambio, en Asia, son China e India las que más resisten, a pesar de una nueva disrupción grave en el sentido del impacto energético y de que ambas economías son importadoras netas de gas y de hidrocarburos. Las estimaciones del FMI anticipan un PIB de 6.5% para India y de 4.4% para China. Y aunque es verdad que ambas economías bajarán su ritmo de crecimiento en comparación con 2025, no tienen la situación de las economías europeas.

Ahora bien, son todas estimaciones tempranas de una guerra temprana; de hecho, el FMI advierte que la erosión económica con una mayor inflación dependerá del tránsito hacia escenarios más adversos, en los que se llega a prever una estanflación y hasta una recesión.

“Un conflicto más largo y más amplio, así como una fragmentación geopolítica cada vez peor y una reevaluación de las expectativas en torno de la productividad impulsada por la Inteligencia Artificial (IA) o nuevas tensiones comerciales, podrían debilitar significativamente el crecimiento y desestabilizar los mercados financieros”, indicó el FMI.

De hecho, el organismo internacional se plantea dos alternativas: una adversa y otra severa. En la adversa, el conflicto en Irán se prolonga varios trimestres con el estrecho de Ormuz colapsado y precios del petróleo alrededor de 100 dólares por barril y de 75 dólares en 2027; y el gas con un aumento de 160% en Europa y Asia. En este caso, los alimentos básicos subirían 2.5 por ciento.

“Aquí el crecimiento mundial bajaría 0.8 puntos porcentuales hasta 2.5% y la inflación global sería 1.5 puntos superior y llegaría a 5.4% con el impacto concentrado en los precios de la energía y su traslado sería a todos los sectores”, remarcó el FMI.

En la otra alternativa, que califica como severa, el organismo estima precios al contado del petróleo superiores a los 110 dólares y más bien cercanos a 125 dólares en 2027; con un precio del gas aumentando 200% en Europa y Asia; y los alimentos básicos encarecidos 5% este año y 10% en 2027.

La inflación es lo más preocupante: “Las expectativas en el escenario severo aumentan hasta 100 puntos básicos en las economías avanzadas en 2027 y hasta 130 puntos básicos en los mercados emergentes, excluyendo a China. Aquí los efectos serían sustanciales y con mayor duración. Habría una afectación de 1.3 puntos porcentuales en el crecimiento y el mundo se acercaría a una recesión al situarse el PIB global por debajo de 2 por ciento.

Y la inflación sería 190 puntos básicos más alta en 2026; incluso podría llegar a 5.8% y 260 puntos básicos mayor en 2027, para ubicarse en 6.1 por ciento.

Al FMI le preocupa sobre todo la situación en los mercados emergentes, aunque hay varias economías avanzadas que también están tocadas. “Los impactos están distribuidos de forma desigual. Los mayores costos de importación de combustible, fertilizantes y alimentos agravan las ya elevadas cargas de deuda en muchos países de ingresos bajos y medios. En algunos casos los hogares ahí gastan hasta dos tercios de sus ingresos en alimentos, lo que los deja especialmente expuestos a choques de precios”, reiteró.

Adelaide Matlanyane, ministra de Finanzas de Lesoto, uno de los países africanos más pobres del mundo, declaró recientemente que su economía sufre presiones extraordinarias por las consecuencias negativas de la guerra de Irán.

De hecho, varios países emergentes se preparan para solicitar créditos al FMI ante los embates de los precios de los energéticos y los costos de los alimentos.

Desde luego, el mejor escenario, recalcó Georgieva, es que pronto se ponga punto final al conflicto bélico y se proceda a la reconstrucción de las infraestructuras energéticas dañadas.

Pero en los propios países del Golfo Pérsico dudan que esto pueda suceder pronto.

BM y el ciclo inflacionario

En el marco de la Reunión de Primavera, Ajay Banga, presidente del BM, advirtió que todo escenario previsible debe considerar el daño a la infraestructura energética: “En términos de reconstrucción, los países del Golfo Pérsico han sido atacados en su infraestructura petrolera y gasísticas por parte de Irán, así es que llevará tiempo reconstruirlo”.

Aunque cese el conflicto, señaló, “el camino de la normalización del suministro energético acostumbrado antes del 28 de febrero requerirá meses para que concluya esta disrupción”.

El PIB mundial, “para nosotros, tenía una perspectiva de crecimiento entre 2.8% y 3% antes de la guerra; posiblemente ahora esté siendo afectada entre 0.35% y 0.40% en este escenario base; y podría llegar a suponer 1% si el escenario se alarga”, de acuerdo con Banga.

De la inflación, el presidente del BM también anticipó un ciclo inflacionario: “Antes de la guerra la inflación mundial de media la observábamos en torno de 2.5 y 3%; ahora podría agregarse más de un punto porcentual. Ambas cosas se agravan más para el mundo en desarrollo que para el mundo desarrollado”.

En palabras del directivo, un nuevo ciclo inflacionario nutrido por el choque de los precios del petróleo solo traerá destrucción de empleo y provocará nuevos desequilibrios en las economías más débiles.

Banga, quien asumió el cargo el 2 de junio de 2023, comentó que el desarrollo exitoso en los países afectados por factores externos requiere un enfoque en políticas y reformas que puedan emprender.

“Eso es un recordatorio útil de que el crecimiento no se genera a sí mismo. Depende de las elecciones políticas, la calidad institucional y la capacidad de crear un entorno en el que las empresas inviertan, los trabajadores encuentren oportunidades productivas y surjan nuevos sectores”, dijo.

Evolución de la economía de acuerdo con el FMI

País PIB 2025 PIB 2026

Estados Unidos 2.1% 2.3%

Alemania 0.2% 0.8%

Francia 0.9% 0.9%

Italia 0.5% 0.5%

España 2.8% 2.1%

Reino Unido 1.3% 0.8%

Canadá 1.7% 1.5%

China 5.0% 4.4%

India 7.6% 6.5%

Brasil 2.3% 1.9%

México 0.6% 1.6%

PIB Mundo 3.4% 3.1%

Fuente: elaboración propia con datos del FMI y el World Economic Outlook, abril 2026

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