ELECCIONES PRESIDENCIALES EN COLOMBIA: A SEGUNDA VUELTA

“Se reconfiguran apoyos y simpatías electorales”.

Colombia
Internacional
Compartir

La ventaja conseguida por el político independiente reconfigura los apoyos y las simpatías electorales en ese país y lanza un fuerte mensaje contra políticas y reformas del gobierno de Gustavo Petro.

Colombia tendrá una segunda vuelta en la elección presidencial, luego de que el candidato del movimiento ciudadano Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, logró poco más de diez millones 600 mil votos en la elección del 31 de mayo, lo que representó 43.79% de los votos emitidos.

Se trata de una clara ventaja, aunque insuficiente, sobre 40.91% de los sufragios que obtuvo Iván Cepeda Castro, del partido Pacto Histórico y apoyado por la corriente política del presidente izquierdista Gustavo Petro.

Paloma Valencia Laserna, del opositor Centro Democrático, obtuvo apenas 6.92% de los sufragios y quedó fuera de la contienda, cuya segunda vuelta se realizará el 21 de junio próximo.

El claro triunfo conseguido por De la Espriella —quien aparecía en las encuestas en segundo lugar, detrás de Cepeda— reconfigura los apoyos y las simpatías electorales en Colombia y significa un fuerte mensaje de rechazo a las políticas y reformas del gobierno de Petro, quien de hecho cuestionó los resultados preliminares.

Y es que los más de diez millones y medio de votos obtenidos por De la Espriella son los más numerosos que ha recibido un candidato presidencial colombiano en una primera vuelta electoral.

Los resultados dados a conocer por el Colegio Nacional Electoral (CNE) muestran una situación de polarización en el país luego de los casi cuatro años de presidencia del izquierdista y exguerrillero Petro, que para los analistas reflejan los pobres resultados en el combate a la delincuencia y el narcoterrorismo, así como en la calidad de vida y el bienestar de la mayoría de los colombianos.

En las tres próximas semanas De la Espriella, un político alternativo e independiente, y Cepeda, identificado como heredero del legado de Petro, se someterán a una intensa campaña para reforzar sus posiciones en los territorios en los que lograron ventajas, así como para alcanzar nuevas alianzas y tratar de lograr más de 50% de la votación que les permitiría ganar la presidencia.

Por lo pronto, la senadora Valencia anunció su apoyo al candidato derechista, por transmitirle los poco más de un millón de votos que recibió podría ser determinante para el abogado de derecha popularmente conocido como El Tigre.

Profunda división

Los colombianos acudieron a las urnas el domingo 31 de mayo en un ambiente de profunda polarización. En el proceso participaron once aspirantes presidenciales, aunque solo tres estaban en condiciones de obtener la mayoría de los votos: Cepeda, De la Espriella y Valencia.

La primera vuelta fue vista por los analistas en ese país como un referéndum a las políticas y reformas impulsadas por el presidente Petro, que han provocado un fuerte rechazo entre amplios sectores de la sociedad colombiana debido a la figura polarizante del mandatario y los fallidos programas sociales, económicos y políticos que impulsa en su administración.

Para los observadores políticos el histórico triunfo de la izquierda con Petro en Colombia significó un cambio profundo en un país que había sido gobernado de manera tradicional por gobiernos de derecha y moderados.

Sin embargo, refieren que los cambios promovidos por el actual presidente, si bien han logrado algunas mejoras como bajar la pobreza monetaria —que de acuerdo con datos oficiales pasó de 36.6% en 2022 al 31.8% de la población en 2024—, así como el aumento del salario mínimo mensual —pasó de 309 dólares en 2022 a 554 dólares en 2026—, han sido insuficientes y a costa de otras prioridades como salud, educación, infraestructura, energía y seguridad.

Resaltan que persisten fuertes rezagos entre las mayorías y sobre todo en los sectores más vulnerables. Y además de que prevalece un alto nivel de inseguridad generada por una delincuencia que no ha podido ser controlada, continúa la fuerte presencia de organizaciones de narcotraficantes y grupos armados que agudizan la inseguridad en amplias regiones de ese país.

La gestión económica de Petro ha sido criticada duramente por diversos sectores productivos debido a una fuerte intervención del Estado en sectores clave, como el sector petrolero, además de reformas estructurales que han propiciado un mayor control estatal en áreas como la salud y las pensiones.

Seguridad

En el tema de la seguridad, De la Espriella centra su propuesta en enfrentar la crisis con el combate a delitos como el narcotráfico, la extorsión y el secuestro, para “recuperar” el control territorial por parte del Estado en sitios donde operan los grupos delictivos.

De ganar la presidencia dará por terminada la llamada política de Paz Total y cancelará cualquier negociación o mesa de diálogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Asimismo, plantea reanudar la fumigación aérea de cultivos ilícitos para combatir la expansión de las plantaciones de coca; reactivar los bombardeos contra campamentos de organizaciones criminales; y agilizar los procesos de extradición.

También anunció que construirá megacárceles de máxima seguridad destinadas al aislamiento de cabecillas de grupos delincuenciales e incrementará la inversión en la policía nacional y las fuerzas militares.

Además, fortalecerá la cooperación con Estados Unidos e Israel para la adquisición de tecnología de vigilancia, drones e Inteligencia Artificial (IA), además de impulsar el Plan Colombia II.

Por su lado, Cepeda propone una estrategia centrada en la denominada seguridad humana, concepto vinculado a la reducción de la violencia mediante el desarrollo social, la presencia institucional y la implementación de acuerdos de paz.

Sus propuestas de seguridad darían continuidad a políticas impulsadas por Petro, aunque con ajustes orientados a fortalecer la presencia del Estado en los territorios más afectados por el conflicto.

Haría también extensiva la aplicación del Acuerdo de Paz de 2016 para consolidar los compromisos pendientes, daría prioridad a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) en las regiones más golpeadas por la violencia, propondría el desarrollo de una estrategia de “seguridad humana” con base en la reducción de la pobreza, el desempleo y la exclusión social, y emprendería una negociación diferenciada con grupos armados que tengan una agenda política y sometimiento judicial para las organizaciones exclusivamente criminales, entre otras acciones.

Economía

De la Espriella propone una “economía libertaria” que prevé una declaratoria de emergencia económica para tomar decisiones rápidas y eliminar trabas, además de buscar la creación de zonas económicas especiales que tengan exenciones tributarias.

En el sector petrolero su plan tiene previsto realizar fracking para reactivar el sector de los hidrocarburos.

Proyecta una reforma tributaria con la que buscaría recaudar más sin subir impuestos, para lo cual pone como condiciones eliminar exenciones, reducción de impuestos a las empresas que generen empleo, una simplificación del sistema tributario y ampliación de base.

Cepeda basa su propuesta económica en lo que llama el “segundo tiempo del cambio” y promete alejarse de los modelos tradicionales de estatización para centrarse en lo que denomina un “capitalismo productivo, diverso y diversificado”.

Entre sus prioridades está impulsar la equidad social como motor del crecimiento, pues considera que Colombia ha perdido décadas al depender casi exclusivamente de la extracción de petróleo, carbón y gas, por lo que estima necesario dinamizar el Producto Interno Bruto (PIB) mediante una “revolución agraria” y el fortalecimiento del turismo.

Por ello, llama a una “revolución agraria” y propone convertir al sector agropecuario en el motor de la economía nacional, mientras que en materia turística buscaría alcanzar los doce millones de visitantes para 2030.

Estas son algunas de las principales propuestas de gobierno de los dos candidatos presidenciales, quienes ahora contarán con tres semanas para atraer la adhesión del mayor número de ciudadanos para que voten por ellos en la segunda vuelta del 21 de junio, de la que saldrá el próximo presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.

Apoyo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó su “completo y total respaldo” a Abelardo de la Espriella, candidato que ganó la primera vuelta en la elección presidencial en Colombia.

El mandatario estadunidense calificó a De la Espriella como un líder inteligente, fuerte y duro. “Como presidente tendría un éxito tremendo liderando a Colombia”, resaltó al anticipar que el abanderado independiente haría crecer la economía, promovería el comercio, combatiría el crimen y las drogas y detendría la inmigración ilegal.

De la Espriella agradeció el apoyo de Trump: “Con la frente en alto y el corazón palpitante de gratitud patriótica, recibo sus palabras y su firme apoyo”.

×