Washington, Estados Unidos, 22 de julio. Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un nuevo acuerdo que podría dotar al reino de capacidad para enriquecer uranio para su programa nuclear civil.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el ministro saudita de Energía, Abdulaziz bin Salman, firmaron formalmente el convenio de cooperación nuclear, descrito como un acuerdo 123, junto con lo que el gobierno de Trump describió como un "acuerdo bilateral de salvaguardias".
El gobierno estadunidense difundió pocos detalles del acuerdo, pero el marco allana el camino para la construcción de una instalación de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudí tras un estudio conjunto entre ambos países, según dos personas al tanto del asunto que no estaban autorizadas a comentar públicamente y hablaron bajo condición de anonimato.
"Estos acuerdos reflejan el compromiso compartido de nuestras dos naciones de fortalecer las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Arabia Saudita, generar prosperidad en casa y seguridad para nuestros aliados en el extranjero", apuntó Wright en un comunicado. "Tengan la seguridad de que estos acuerdos mantienen los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación, al tiempo que se apoyan en la mejor tecnología y los mejores científicos nucleares del mundo, producidos aquí mismo en Estados Unidos".
Previamente, el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó frenar las críticas a la decisión que surgieron en las preguntas de reporteros sobre el riesgo de que ayudar a los saudíes a cumplir su antiguo deseo de enriquecer su propio uranio pudiera generar nuevas rondas de proliferación nuclear y competencia en una región volátil.
"Estados Unidos no va a alcanzar ningún acuerdo con ningún país del mundo que conlleve el riesgo de proliferación", dijo Rubio, quien viajaba por Filipinas el miércoles.
Según una persona al tanto de la decisión, el acuerdo no incluye el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que permitiría más supervisión, inspecciones y verificación.
Se espera que el acuerdo dure 30 años e incorpore a empresas estadounidenses en el desarrollo del programa. El Departamento de Energía dijo en un comunicado que será presentado al Congreso para su revisión, donde podría enfrentar oposición.
El anuncio se produce durante la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán, en parte, para eliminar la capacidad de Teherán de desarrollar un arma nuclear. Irán ha insistido en que su programa de enriquecimiento nuclear es pacífico.
Antes del anuncio, Alexander Bollfrass, experto nuclear del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, calificó el acuerdo como "un nuevo enfoque revolucionario" de la política de no proliferación nuclear.
"El aspecto revolucionario de este acuerdo es que Estados Unidos no pide a Arabia Saudí que cumpla con las salvaguardias más estrictas posibles, salvaguardias supervisadas internacionalmente que son estándar y están disponibles hoy, sino que, en cambio, está dispuesto a transferir, al menos en teoría, tecnología altamente sensible sin el mismo nivel de supervisión que cabría esperar", señaló.

