Nueva York. 9 de junio de 2026. Veinte años después de la adopción de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD), ratificada por 192 países, el panorama es agridulce. Más del 90% de las naciones cuentan con leyes que garantizan sus derechos, un avance histórico. Pero ese optimismo inicial choca con una realidad tozuda: casi todos los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para este colectivo están estancados o retroceden.
Así lo denunciaron este martes los asistentes a la 19ª Conferencia de los Estados Parte (COSP19) en la sede de la ONU en Nueva York, un encuentro que reúne a gobiernos, activistas y personas con discapacidad de todo el mundo. "El progreso es real, pero es inadmisiblemente lento", fue el diagnóstico compartido, en palabras del Secretario General de la ONU.
El mundo fue diseñado por y para otros, pero podemos rediseñarlo
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue la necesidad de pasar de las leyes a la acción cotidiana. "Demasiado a menudo, vivir con una discapacidad significa vivir en un mundo diseñado por y para otros", explicó Guterres. "Afortunadamente, es posible rediseñar el mundo".
La comunidad de personas con discapacidad no se limitó a escuchar. En la víspera, celebraron un Foro de la Sociedad Civil con múltiples sesiones para abordar temas clave como la construcción de sociedades resilientes, la mejora de la participación cívica accesible, el liderazgo y la defensa de derechos en la vida política y pública.
Dos décadas de conquistas y una deuda pendiente
La convención, adoptada en 2006, ha logrado avances incuestionables: el reconocimiento legal del derecho a la educación inclusiva, a la accesibilidad universal y a la no discriminación. Sin embargo, el último Informe sobre Discapacidad y Desarrollo de la ONU revela que la mayoría de las metas de la Agenda 2030, desde la erradicación de la pobreza hasta el empleo digno, siguen fuera del alcance de las personas con discapacidad.
La conferencia, que se celebra hasta el 11 de junio, incluye mesas redondas, elecciones y debates sobre las mejores vías a seguir, con testimonios en primera persona de los desafíos, las soluciones innovadoras y las historias de éxito de todo el mundo.
Un llamado a la acción
"El mundo se beneficia cuando todos tienen la oportunidad de usar sus habilidades al servicio de la humanidad y de perseguir sus sueños", dijo Guterres. El mensaje fue claro: no se trata de caridad, sino de derechos. Y los derechos, si no se cumplen, son solo papel mojado.
La cita concluyó con un compromiso renovado: "Trabajemos juntos para hacer realidad los derechos de cada persona con discapacidad y construir un futuro justo y vibrante para todos". Pero el escepticismo entre los asistentes era palpable. La brecha entre las promesas de 2006 y la realidad de 2026 sigue siendo enorme, y el tiempo para cerrarla se agota.

