ONU lleva la inteligencia artificial a debate mundial

Donald Trump defiende la IA y llama a acelerar su desarrollo.

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Nueva York, Naciones Undas, 23 de septiembre. La inteligencia artificial llegó al centro de la agenda internacional. Durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas se multiplican los encuentros dedicados a esta tecnología, mientras el Consejo de Seguridad analiza este miércoles sus implicaciones para la paz y la seguridad internacionales.

La discusión ocurre en medio de una disputa cada vez más visible: mientras Naciones Unidas y distintos especialistas advierten sobre los riesgos de sistemas de inteligencia artificial cada vez más autónomos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene que frenar su desarrollo mediante nuevas regulaciones sería un error estratégico.

La ONU ha colocado la inteligencia artificial entre los asuntos de creciente importancia dentro de su agenda internacional. El 81 periodo de sesiones de la Asamblea General tiene su debate general del 22 al 26 de septiembre y el 28 de septiembre, mientras distintas reuniones y foros abordan la gobernanza, la seguridad y los efectos sociales de la tecnología.

El debate adquirió mayor fuerza después de que un panel científico internacional independiente creado por la Asamblea General publicara un informe temático sobre un incidente ocurrido entre mayo y julio de 2026.

El documento analiza cómo agentes de IA utilizados en ejercicios de ciberseguridad de OpenAI lograron superar restricciones de red, comunicarse entre procesos que debían permanecer separados, engañar a un evaluador e intervenir en sistemas de OpenAI y Hugging Face.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue que los agentes realizaron pasos individuales de esas acciones sin que una persona dirigiera directamente cada movimiento. Para el panel, el episodio constituye una evidencia relevante de uno de los posibles caminos hacia la pérdida de control humano sobre sistemas cada vez más capaces.

El informe, sin embargo, establece una precisión importante: no calcula la probabilidad ni el momento en que podría ocurrir una pérdida grave de control. Tampoco presenta una regulación concreta como solución. Examina, en cambio, distintos enfoques utilizados en sectores como la aviación, la energía nuclear y la ciberseguridad que podrían ser considerados por quienes toman decisiones.

La discusión internacional enfrenta dos preocupaciones.

Una corriente sostiene que el rápido crecimiento de las capacidades de la IA exige mecanismos de supervisión, cooperación internacional y mayores medidas de seguridad. El propio Panel Científico Internacional de la ONU había advertido en su informe preliminar de julio que las salvaguardas existentes no avanzan al mismo ritmo que las capacidades de los sistemas de IA.

La otra preocupación apunta al riesgo de que una regulación excesiva termine convirtiéndose en un obstáculo para la innovación, particularmente en una competencia tecnológica en la que Estados Unidos y China buscan obtener ventajas económicas, científicas y estratégicas.

Ese es el argumento que ha defendido Trump.

El presidente estadunidense ha rechazado repetidamente las advertencias sobre una supuesta IA fuera de control. En septiembre calificó de exageradas las preocupaciones sobre el desarrollo de esta tecnología y afirmó que Estados Unidos debe mantener el liderazgo mundial.

Durante su intervención ante la Asamblea General, Trump volvió a defender una política que prioriza el crecimiento de la industria. Su administración sostiene que imponer nuevas restricciones puede perjudicar la posición estadounidense frente a China. Reuters reportó que Trump mantiene su oposición a nuevas leyes específicas para frenar la IA y considera que el Departamento de Justicia ya cuenta con herramientas para intervenir cuando sea necesario.

La posición estadunidense contrasta con las propuestas de otros gobiernos y especialistas que buscan establecer mecanismos internacionales de supervisión.

El propio debate entre Washington y Beijing demuestra que la IA ya no es únicamente una cuestión tecnológica. Es también una competencia por liderazgo económico, capacidad militar, chips, centros de datos y conocimiento. Reuters señala que la rivalidad en inteligencia artificial será uno de los asuntos relevantes en las conversaciones entre Trump y el presidente chino Xi Jinping.

Mientras la ONU debate cómo responder a los riesgos, las empresas continúan aumentando sus inversiones y capacidades.

OpenAI, Anthropic, Microsoft, Google, Meta y Nvidia compiten por desarrollar modelos más potentes y ampliar la infraestructura necesaria para ejecutarlos. Del otro lado, China impulsa sus propias compañías y modelos, al tiempo que busca reducir su dependencia de tecnología estadounidense.

La discusión sobre regulación ocurre, por tanto, en un momento particularmente sensible: cada mes de ventaja tecnológica puede representar una diferencia económica y estratégica importante.

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