Ginebra. 11 de junio de 2026. Ha caído la noche sobre la ciudad de Zémio, en el este de la República Centroafricana. En pocas horas deben celebrarse las elecciones presidenciales de diciembre de 2025, pero los rebeldes de la milicia Azande Ani Kpi Gbe han lanzado una ofensiva para tomar la ciudad y frustrar los comicios.
Los soldados senegaleses de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en la República Centroafricana, conocida por su acrónimo en francés, MINUSCA, son desplegados de inmediato para enfrentarse a los atacantes.
“Los combates duraron varias horas en condiciones extremadamente difíciles”, recuerda el teniente coronel Gérald Aranda Assine, comandante del contingente senegalés. “Fue extremadamente exigente desde el punto de vista psicológico, físico, mental y moral”.
Los cascos azules, integrantes de una Fuerza de Reacción Rápida preparada para desplegarse en cualquier momento, ayudaron a las Fuerzas Armadas Centroafricanas a rechazar a los rebeldes, impidiendo que tomaran Zémio y permitiendo que las elecciones se celebraran según lo previsto.
“Nuestros soldados mantuvieron sus posiciones”, afirma el teniente coronel Assine. “Al mismo tiempo, lograron proteger los lugares donde se encontraban reunidos los refugiados”.

