Dublín, Irlanda, 11 de semptiembre. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que una Irlanda unificada sería "fantástica", adentrándose en un tema complejo y con una gran carga política durante una visita de fin de semana para asistir a un importante torneo que se disputa en su campo de golf en Irlanda.
En una reunión con el primer ministro del país, Micheál Martin, en Dublín, Trump indicó que le encantaría ver la reunificación de la República de Irlanda con Irlanda del Norte, que pertenece al Reino Unido.
"No quiero causar ningún problema, pero me encantaría verla unificada", señaló Trump cuando un reportero le preguntó su opinión sobre el tema. "Al final va a suceder. Más valdría que sucediera ahora".
"Creo que sería algo fantástico", apuntó, añadiendo que "Reino Unido tendrá algo que decir al respecto, obviamente".
Debate sobre la unidad irlandesa es intenso
Las visiones contrapuestas sobre Irlanda del Norte —si es irlandesa o británica— impulsaron décadas de violencia allí que dejaron alrededor de tres mil 600 muertos. Los predecesores de Trump han evitado comentar directamente el tema, incluso aquellos, como Joe Biden, con fuertes lazos emocionales con Irlanda.
Cuando Irlanda, que durante mucho tiempo estuvo dominada por su vecino, más grande, Reino Unido, se convirtió en un país autogobernado de mayoría católica hace un siglo, una región de seis condados en el norte, de mayoría protestante, siguió formando parte de Reino Unido.
Irlanda del Norte quedó dividida entre dos comunidades principales: los nacionalistas —en su mayoría católicos— que deseaban unirse con el resto de Irlanda, y los unionistas, en gran medida protestantes, que querían seguir siendo británicos. Las tensiones derivaron en un conflicto conocido como "The Troubles", tres décadas de violencia en las que participaron grupos paramilitares de ambos bandos y tropas británicas.
Un acuerdo de paz de 1998, en cuya consecución fue fundamental Estados Unidos, puso fin a la violencia, pero dejó sin resolver el estatus final de Irlanda del Norte.
El acuerdo de paz prevé la celebración de una consulta sobre la unificación si parece probable que una mayoría vote a favor. El primer ministro británico, Andy Burnham, señaló el miércoles que "no tengo conocimiento de que exista un apoyo público mayoritario para otro referéndum, y hasta que eso cambie, no habrá uno".
Trump también habló sobre las Islas Malvinas
Trump volvió a plantear la posibilidad de un conflicto entre Reino Unido y Argentina por las Islas Malvinas. El presidente argentino, Javier Milei, aliado de Trump, ha reiterado recientemente el reclamo de Argentina sobre las islas, un territorio británico de ultramar.
Trump había dicho anteriormente que Washington podría reconsiderar su postura neutral sobre la soberanía de las islas. El sábado expresó escepticismo sobre que Londres pudiera recuperar las islas del Atlántico Sur como lo hizo después de que Argentina las invadiera en 1982.
"Estoy seguro de que me llamarán para ese posible desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo, llegar a un acuerdo", manifestó.
Reunión con la presidenta irlandesa, crítica con Trump
Trump se reunió antes el sábado con su homóloga irlandesa, Catherine Connolly, y más tarde pronunciará unas palabras ante líderes empresariales de ambos países en la residencia oficial del embajador de Estados Unidos en la capital irlandesa antes de viajar a su club de golf en Doonbeg, en la costa al otro lado del país, para ver el Irish Open.
Connolly es una política de izquierdas que estuvo entre quienes protestaron por la visita de Trump en 2019, durante su primer mandato. Ahora es la jefa de Estado electa de Irlanda, un cargo en gran medida ceremonial. Partidaria de la causa palestina, en el pasado criticó la política estadounidense en Oriente Medio y calificó a Trump de "abusón".
La mandataria recibió a Trump al final de una alfombra roja en su residencia oficial. Se estrecharon la mano y conversaron antes de entrar. Trump salió apenas unos minutos después y saludó mientras una banda de las Fuerzas de Defensa de Irlanda interpretaba el himno nacional de Estados Unidos y pasó revista a una guardia de honor del Ejército irlandés.

