Raleigh, Carolina del Norte, Washington, 18 de septiembre. El presidente Donald Trump llegó al disputado estado de Carolina del Norte y redobló la apuesta por una tentadora e inverosímil promesa de cara a las elecciones de mitad de mandato. "Si ganamos, les vamos a dar cinco mil dólares. Eso es todo. Muy simple", señaló el mandatario.
Los candidatos republicanos que hablaron en el mitin no dijeron nada al respecto.
Su silencio refleja un patrón más amplio. Cerca de una semana después de que el presidente presentara su promesa del "dividendo Trump" en la inusual convención de mitad de mandato del partido en Dallas, existen pocas pruebas de que los republicanos en contiendas competitivas la hayan incorporado a sus campañas.
La promesa no ha sido un elemento habitual de la publicidad televisiva, ya sea de la propia operación política de Trump o de los candidatos de su partido. Por lo general, solo surge cuando los reporteros preguntan al respecto, lo que lleva a la mayoría de los republicanos a esquivar la idea.
El Comité Nacional Republicano considera que los pagos propuestos forman parte de la visión económica general de Trump y sostiene que los candidatos deberían respaldarla.
"Por supuesto que alentamos a todos los candidatos republicanos a hacer campaña con su agenda, y eso incluye esfuerzos para poner más dinero en los bolsillos del pueblo estadounidense", señaló la portavoz Natalie Baldassarre.
Hay algunas excepciones. El representante republicano Derrick Van Orden, que busca la reelección en un disputado distrito de Wisconsin, ha elogiado la propuesta.
La idea surge mientras la economía enfrenta el aumento de las tasas de interés, una inflación persistente y el alza de los costos del combustible. Los republicanos luchan por mantener sus mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado.
Trump prometió anteriormente que usaría los ahorros del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) y los ingresos de los aranceles a las importaciones para distribuir pagos de dos mil dólares o más, pero nada de eso se concretó. El presidente dijo que no creía que se necesitara la aprobación del Congreso para la idea, que podría costar más de un billón de dólares, pero el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, indicó que la promesa requeriría la acción de los legisladores.

