Además de la industria del acero, el aluminio y el sector automotriz, los semiconductores se unen a la renegociación del TMEC.
En medio de la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China por el terreno de los semiconductores, México entra a la contienda: el gobierno federal planteará incluir un capítulo específico sobre estos chips en la próxima revisión del TMEC.
“Tenemos el Plan Maestro de Semiconductores 2024-2030 para que México se convierta en un jugador importante en dicha materia”, aseguró Marcelo Ebrard, secretario de Economía, en conferencia de prensa.
El objetivo es claro: atraer inversiones de los principales centros de producción tecnológica y fortalecer la posición de México dentro de las cadenas de suministro de América del Norte.
El panorama, sin embargo, no es tan simple. Y por ello la Cámara de Diputados, en colaboración con El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), llevó a cabo la conferencia Integración económica México-Estados Unidos y la política industrial interna en la era de los semiconductores.
¿Eterna manufacturera?
Ahí el diputado Alejandro Pérez Cuéllar, del PVEM, presidente de la Comisión de Asuntos de la Frontera Norte, destacó que luego de la crisis de suministros de 2020 “queda claro que depender excesivamente de Asia representa un riesgo económico y geopolítico”.
Y aunque México —sobre todo entidades del norte del país— ya participa en sectores de alta complejidad técnica, hay que mantener una mirada crítica: “No basta con ensamblar, necesitamos avanzar hacia una mejor integración tecnológica y hacia un mayor contenido nacional en sus procesos productivos”.
Por ello la cámara baja “tiene la responsabilidad de acompañar este proceso con visión estratégica”, así como de “impulsar marcos normativos modernos, presupuestos orientados al desarrollo tecnológico y crear políticas que permitan aprovechar al máximo las ventajas del TMEC”.
Hacia el futuro
En aras de colaborar con la creación de una política industrial del sector, que anualmente representa “700 mil millones de dólares en el mundo”, y cuyo crecimiento para 2030 se estima en 9%, el doctor Edgar David Gaytán Alfaro, investigador de El Colef, señaló que el tema de los semiconductores debe entenderse como “un asunto de seguridad nacional” y “ocupar un lugar prioritario dentro de la política de integración económica entre México y Estados Unidos”.
Además, aseguró que la importancia de estos minicomponentes no solo radica en que “están inscritos a una rama tecnológica con capacidades elevadas, sino también en sus implicaciones en las cadenas productivas”.
En un contexto en que 75% de la producción está mediada por Taiwán y Corea del Sur, Estados Unidos puso manos a la obra porque “si decidían suspender la producción” sus cadenas de valor se verían gravemente afectadas. “De ahí viene la famosa Ley CHIPS, para atraer inversiones, anteriormente localizadas en el sureste asiático, al hemisferio occidental”.
Oportunidad
“¿Qué podemos hacer como bloque comercial y, sobre todo, como mexicanos con respecto de nuestra conveniente asociación con Estados Unidos en el terreno de los semiconductores?”, preguntó el investigador.
Y puntualizó que aun cuando “México es una potencia exportadora, nuestro mercado interno no es robusto ni tiene nodos de cadenas de valor”; es decir, “todavía no somos capaces de tomar los insumos finales, transformarlos y, en ese proceso, generar riqueza”.
Esa agregación de valor, reflejada en un aumento en salarios, por mencionar uno de los beneficios, es la tarea pendiente dentro de la relación comercial con Estados Unidos y Canadá, determinó Gaytán.
Y para impulsar la industria de los semiconductores, motor de la llamada nueva revolución industrial, será crucial centrarse en la estructura productiva intermedia: “Nos falta reflexionar cómo este sector puede detonar el mercado interno a partir del desempeño de las cadenas de valor”, según el académico.
A diferencia de los bienes utilizados para el consumo, el mercado intermedio es útil para producir otros bienes. “Son insumos que permiten procesos productivos, aun cuando estos no sean tan visibles”, destacó.
Y advirtió que de no hacerlo la industria de los semiconductores podría correr la misma suerte que la automotriz: “Es la joya de la corona de las exportaciones, pero es egoísta con los productores locales, no los integra, no los hace copartícipes”.
Lo cual calificó como un error, pues se ha centrado en “generar una sociedad comercial de libre tránsito de mercancías sin considerar el mercado intermedio”, que es donde radica la generación de riqueza.
Para cerrar, Gaytán Alfaro expresó que “si se va a diseñar una política industrial, tiene que ser una que confíe en los datos” y permita “construir redes” a partir de lo que estrictamente sucede en los mercados en razón de dos factores: “La intensidad de flujo comercializado y la capacidad de membresía o de integración a estos módulos que identifica la técnica”.
A pocos días de comenzar las renegociaciones del TMEC la conferencia a cargo de El Colef y la Cámara de Diputados plantea solo el inicio de un largo camino.
Codiciados componentes
Los semiconductores son valiosos por facilitar el tránsito de la electricidad en microcomponentes, mismos que están presentes en numerosos artefactos que forman parte de nuestra cotidianidad, como los automóviles, las computadoras, los celulares y las tablets.

