La CNTE pone en jaque a la Ciudad de México y al país con total impunidad, con sus tácticas de chantaje, extorsión e intimidación.
Escudada en demandas a favor del magisterio, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es un grupo de choque que año con año, mediante una estrategia de paros, movilizaciones, bloqueos, amagos, chantajes e intimidación presiona al gobierno federal para obtener montos millonarios y canonjías para sus agremiados.
La llamada disidencia magisterial, que se concentra principalmente en los estados de Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y la Ciudad de México, ha hecho de sus demandas un método de lucha con base en la violencia, la provocación y la impunidad.
De esa manera somete a autoridades federales y estatales, trastorna la vida de millones de personas, además de violentar a comerciantes y sectores de la sociedad que sufren sus desmanes y agresiones, los cuales quedan impunes la mayor de las veces.
Utilizados políticamente, como lo hizo el expresidente Andrés Manuel López Obrador al prometerles que derogaría las reformas al sistema de pensiones de los trabajadores del Estado aprobadas en 1997 y 2007, ahora los profesores disidentes exigen que se cumpla esa promesa.
A 47 años de su creación, la CNTE se ha convertido en una organización que antepone sus intereses políticos y gremiales a la educación y la formación de millones de alumnos, otras de las víctimas de este movimiento magisterial faccioso, utilizado por grupos políticos que la alimentan, mantienen e impulsan.
Demandas inviables
Como ocurre cada año, esta vez los integrantes de la CNTE han vuelto a desquiciar a la Ciudad de México previo al inicio de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026TM con demandas desproporcionadas y aprovechando la realización de la justa mundialista, en perjuicio de la movilidad de millones de capitalinos y de visitantes extranjeros, así como de la actividad económica del Centro Histórico y otras zonas de la capital.
Contingentes de maestros se mantienen movilizados en la capital del país desde hace 15 días para exigir el cumplimiento de su pliego petitorio, entre cuyas principales demandas está la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la cual permitió transformar el sistema de pensiones de los trabajadores del Estado de un modelo solidario a uno de cuentas individuales administradas por el Fondo Nacional de Pensiones (PensionISSSTE) o Afores privadas.
También piden aumentos salariales significativos de hasta 100%, un plan nacional de basificación para erradicar las plazas temporales y la abolición de las reformas educativas aplicadas por gobiernos anteriores, entre los puntos más importantes de sus exigencias.
El arribo de los integrantes de la CNTE a la capital del país a inicios de junio ha estado acompañado, como es costumbre, de movilizaciones, bloqueos a vialidades y oficinas de dependencia públicas, intentos de tomar la Plaza de la Constitución y destrozos en diferentes zonas.
Las movilizaciones magisteriales han causado caos vial, grandes congestionamientos, destrozos a la infraestructura urbana y mundialista, así como afectaciones a cientos de comerciantes.
Sumado a las afectaciones por las marchas de los maestros disidentes, los habitantes de la ciudad han vivido un verdadero viacrucis en las semanas recientes, pues también han tenido que padecer los trabajos de última hora que se realizan en diversas líneas del Metro, el Tren Ligero, vialidades y otras obras con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026TM, lo que ha convertido a la Ciudad de México en un caos permanente.
Estrategia de presión
A lo largo de su historia la Coordinadora —surgida como un movimiento disidente del magisterio frente al control corporativo y burocrático del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)— ha recurrido de manera sistemática a la estrategia de movilización-negociación-movilización para lograr sus objetivos.
Bajo ese esquema es como ha logrado mantener su fuerza frente a los distintos gobiernos locales y federales, pues siempre recurre primero a movilizarse en contingentes de cientos y hasta miles de profesores que se trasladan a la Ciudad de México, donde permanecen durante semanas e incluso meses.
Durante el tiempo que permanecen acampados —sin que se conozca con certeza de dónde obtienen los recursos para su estancia, que se estiman en sumas millonarias—recurren a las movilizaciones, bloqueos y a generar caos, mientras establecen mesas de negociación con diversas autoridades.
Por táctica rechazan todas las propuestas que les hacen las autoridades por considerarlas “insuficientes”, mientras que establecen un plan de movilizaciones en diversos puntos para seguir presionando, lo cual replican en diversas entidades, para volver al esquema: movilización-negociación-movilización.
Entre los puntos centrales de la estrategia de movilización de la CNTE se encuentra la presión de alto impacto, que consiste en recurrir a los plantones en el corazón político de la Ciudad de México, como la Plaza de la Constitución, las secretarías de Gobernación y Educación Pública, o el aeropuerto internacional.
La presión de alto impacto incluye la realización de marchas que tienen el objetivo de afectar las principales vialidades para generar caos vial e irritación de la población, así como escalar sus acciones para elevar los costos sociales o políticos en caso de que no se llegue pronto a un acuerdo con las autoridades.
Otro de sus recursos de protesta es el llamado pliego petitorio escalonado, que consiste en una lista amplia de demandas para negociar y garantizar concesiones sustanciales, como en este caso la abrogación de la reforma a la Ley del ISSSTE de 2007, el aumento salarial y mejoras en pensiones.
La CNTE también utiliza la negociación directa, ya que a lo largo de su historia mantiene una postura de rechazar intermediarios y exige un trato directo con los titulares del Ejecutivo federal o funcionarios de primer nivel.
Una forma de organizarse en sus demandas es que en cada una de las etapas de la negociación realizan una consulta a sus bases para analizar las propuestas de las autoridades, las cuales son discutidas y rechazadas o aprobadas en asambleas.
¿Derrotados?
El rechazo de la CNTE a las propuestas de las autoridades a sus demandas no ha cambiado nada respecto de la actitud que ha asumido a lo largo de su casi medio siglo de historia, por lo que sus integrantes se mantienen movilizados en tanto no hayan alcanzado un arreglo con el gobierno y sus representantes, por lo que la Ciudad de México, comerciantes y población en general se encuentran sometidos a los bloqueos, violencia e interrupción de la vida cotidiana y de las actividades productivas.
Esta vez, sin embargo, no lograron su amenaza de impedir la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026TM. Tampoco lograron intimidar a comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de México, y otros puntos de la capital del país, quienes los repelieron y obligaron a retirarse. Para muchos analistas de la escena política estas circunstancias podrían significar el principio del fin de la CNTE. O al menos el fin de una estrategia que ya no logra sus propósitos: intimidar, chantajear y someter en total impunidad.
Principales afectaciones
Las marchas, bloqueos y el plantón de la CNTE en el Centro Histórico y otras zonas de la capital del país han generado pérdidas económicas que superan los 405 millones de pesos, de acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de la Ciudad de México.
De ese monto, unos 355 millones de pesos corresponden solo a los campamentos instalados en las inmediaciones de la Plaza de la Constitución.
Las pérdidas por ventas no realizadas ascienden a más de 40 millones de pesos diarios para el comercio establecido.
Además, entre las zonas más afectadas se encuentran las inmediaciones de los plantones de las calles 5 de Mayo y 20 de Noviembre y en general las inmediaciones del Zócalo.
También el transporte ha resultado impactado al paso de contingentes y los campamentos han obligado a modificaciones y suspensiones en varias rutas del Metrobús.
Historia
La CNTE se fundó en diciembre de 1979 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Nació como una organización emergente de docentes para enfrentar el control corporativo que tenía el SNTE, en ese entonces encabezado por Carlos Jonguitud Barrios, quien en lugar de pugnar por los derechos de las y los docentes privilegiaba la cercanía con el poder.
Las principales demandas del magisterio que impulsaron la formación de la CNTE fueron la democracia sindical, el rechazo a la burocracia sindical vinculada al PRI y la lucha por mejoras laborales y salariales.
La CNTE mantiene su presencia más fuerte en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y la CDMX, así como en entidades con población rural.

