Ciudad de México, México, 23 de septiembre. México superó los 130 millones de habitantes, pero el crecimiento de su población avanza a un ritmo cada vez menor y el país comienza a mostrar con mayor claridad los efectos del envejecimiento demográfico.
Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estiman que México tenía 130 millones 911 mil 314 habitantes el año pasado. De ellos, 130 millones 393 mil 389 residían en viviendas particulares y poco más de 517 mil correspondían a población en viviendas colectivas, al Servicio Exterior Mexicano y personas sin vivienda.
La cifra confirma que México sigue creciendo, pero a una velocidad menor. Entre 2020 y 2025, la población que habitaba en viviendas particulares registró una tasa media de crecimiento anual de 0.7%, frente al 1% observado entre 2015 y 2020. Al mismo tiempo, el número de viviendas aumentó de 35.2 millones a 39.7 millones y el promedio de habitantes por vivienda disminuyó de 3.6 a 3.3 personas.
Uno de los principales cambios que revela la encuesta es la transformación de la estructura por edades. La edad mediana pasó de 29 años en 2020 a 32 años en 2025: es decir, la mitad de la población tiene 32 años o menos. Además, alrededor de una de cada 10 personas tiene 65 años o más.
La fecundidad también mantiene una tendencia descendente. El promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más pasó de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025. La referencia internacional de reemplazo poblacional suele situarse alrededor de 2.1 hijos por mujer, aunque este indicador no debe confundirse con la tasa global de fecundidad, que se calcula para mujeres de 15 a 49 años.
De acuerdo con los datos de la encuesta, la tasa global de fecundidad pasó de 1.9 en 2019 a 1.2 en 2024. El dato muestra la profundidad del descenso registrado en los últimos años, aunque el propio INEGI ha señalado que el indicador debe analizarse considerando el periodo y la metodología utilizados.
El resultado es un cambio gradual en la pirámide poblacional: hay proporcionalmente menos niños y jóvenes y aumenta el peso de los adultos y adultos mayores. Esto tiene implicaciones para los sistemas de salud, pensiones, educación, vivienda y mercado laboral.
Migración y movilidad
La migración también forma parte de esta transformación. De los habitantes de viviendas particulares, 82.2% nació en la misma entidad donde residía en 2025, mientras que 16.8% nació en otro estado.
La población nacida en otro país representó 0.9% del total, alrededor de 1.2 millones de personas. Estados Unidos fue el principal país de nacimiento, con 57.1%, seguido por Venezuela, con 6.5%, y Cuba, con 5.3%. Poco más de la mitad de las personas nacidas en el extranjero, 50.7%, tenía nacionalidad mexicana.
La encuesta también permite observar la movilidad hacia otros países. Entre 2020 y 2025, alrededor de 1.26 millones de personas que vivían en México cambiaron su residencia al extranjero; de ellas, unas 150 mil habían regresado al país al momento del levantamiento.
En cuanto a la migración interna, Veracruz, Guerrero y Ciudad de México estuvieron entre las entidades que registraron disminuciones de población entre 2020 y 2025, mientras estados como Baja California Sur, Quintana Roo y Querétaro destacaron por su capacidad de atracción de población.
Desplazamientos
Uno de los datos más relevantes de la EIC 2025 es la incorporación de información sobre desplazamiento forzado interno.
Entre 2020 y 2025, alrededor de 510 mil hogares tuvieron al menos un integrante que cambió de residencia debido a inseguridad delictiva o violencia. El fenómeno involucró a aproximadamente 1.6 millones de personas. Zacatecas y Morelos registraron algunas de las proporciones más elevadas de hogares afectados.
El dato permite dimensionar un fenómeno que durante años había sido difícil de medir con precisión y que tiene consecuencias no solo sobre las familias desplazadas, sino también sobre las comunidades que reciben población.
Escolaridad y participación femenina
La fotografía demográfica también muestra avances en educación. La asistencia escolar de niñas y niños de 6 a 14 años llegó a 96%, frente a 92.7% en 2020. Entre los menores de 3 a 5 años pasó de 61.9% a 70.4%, mientras que entre las personas de 15 a 24 años aumentó de 44.4% a 47.3%.
El promedio de escolaridad de la población de 15 años y más aumentó de 9.7 a 10.3 años, mientras que el analfabetismo disminuyó de 4.8% a 3.7%.
También aumentó la participación económica. En 2025, 55.1% de la población de 12 años y más participaba en actividades económicas, frente a 54% en 2020. La participación de las mujeres subió de 38.8% a 41%, mientras la de los hombres pasó de 70.4% a 70.6%.
Entre la población que no participaba en actividades económicas, los quehaceres del hogar continuaron siendo la principal actividad, aunque su proporción bajó de 45.6% a 44.1%. Al mismo tiempo, el porcentaje de pensionados y jubilados aumentó de 8.2% a 10.9%.
La encuesta registró además 24.2 millones de personas que se consideran indígenas, equivalentes a 18.6% de la población. De las personas de tres años y más, 7.4 millones hablan alguna lengua indígena, 5.9% de ese grupo de edad. El náhuatl es la lengua indígena con mayor número de hablantes, seguido por maya, tseltal, tsotsil y mixteco.
En materia económica y social, otro cambio significativo es el aumento de los hogares que reciben recursos de programas sociales: pasaron de 25% en 2020 a 41.4% en 2025.
El acceso a internet en las viviendas también aumentó de 53.9% a 75.7%, mientras la disponibilidad de teléfonos celulares pasó de 88.1% a 94.5%.
Reto demográfico
Los 130.9 millones de habitantes confirman que México continúa siendo uno de los países más poblados del mundo, pero la cifra cuenta solo una parte de la historia. El dato central de la Encuesta Intercensal 2025 es el cambio en la composición de la población: el país crece más lentamente, tiene menos hijos y una edad mediana mayor.
La combinación de menor fecundidad, mayor esperanza de vida y crecimiento más lento plantea retos para las próximas décadas. Habrá que atender una población progresivamente más envejecida, sostener los sistemas de pensiones y salud y, al mismo tiempo, aprovechar la participación de la población en edad laboral.
La EIC 2025 ofrece así una fotografía de un México que ya no solamente es más grande: también es distinto al de hace cinco años.

