Ciudad de México, 15 de junio de 2026. Tras las movilizaciones registradas durante la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 TM en la Ciudad de México, Verónica Ramírez, integrante del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, advirtió que los operativos desplegados en torno al evento enviaron una señal preocupante sobre la prioridad otorgada a la imagen pública frente al ejercicio de derechos fundamentales.
La especialista consideró que, si bien el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad durante eventos masivos, las acciones observadas alrededor de las manifestaciones de familias buscadoras evidenciaron una lógica de contención más que de protección.
Ramírez explicó que en las movilizaciones de familias buscadoras no se registraron detenciones arbitrarias de integrantes de estos colectivos; sin embargo, sí hubo acciones que resultan preocupantes desde una perspectiva de derechos humanos.
Entre ellas mencionó el encapsulamiento de contingentes y la imposibilidad de avanzar hacia determinados puntos, pese a que las autoridades habían señalado previamente que se respetaría el derecho a la protesta fuera de los perímetros de seguridad establecidos.
La especialista sostuvo que existe una diferencia clara entre implementar medidas de seguridad y restringir derechos fundamentales.
“Observamos que la intención no fue propiamente cuidar, sino contener y reprimir, porque hubo una marcada desproporción entre los elementos de seguridad desplegados frente a la cantidad de personas en la movilización, que además habían señalado su intención de manifestarse pacíficamente”, explicó.
Añadió que la criminalización de la protesta puede manifestarse de diversas formas, desde mecanismos menos visibles para dificultar la llegada de personas a una movilización, hasta prácticas más graves como detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza o restricciones al acceso a la defensa jurídica.

