El nuevo mandatario colombiano para el periodo 2026-2030 afirma que en esa nueva etapa regirá en su país el imperio de la ley.
Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta por la presidencia de Colombia y se convirtió en presidente electo luego de obtener 49.66% de los votos, lo que le dio ventaja por la mínima diferencia de casi 250 mil sufragios más que su rival, Iván Cepeda, quien obtuvo 48.70% de los sufragios y reconoció ya su derrota en las urnas.
En su mensaje al recibir el documento que lo acredita como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, De la Espriella prometió a sus compatriotas que no los defraudará y resaltó el apoyo recibido de 13 millones de colombianos que depositaron su confianza en él “para liderar la reconstrucción de un país saqueado y con su dignidad republicana pisoteada”.
Aseguró que su victoria representa el triunfo del pueblo en contra de los partidos, la politiquería y sus medios de comunicación, y que los ciudadanos votaron por un nuevo estilo, modelo y forma de hacer política.
De la Espriella advirtió que habrá mano firme para quienes quieren sembrar el caos y la violencia y no existirán ofertas generosas ni concesiones inaceptables para quienes desafíen el orden institucional.
Y aseguró que en la nueva etapa “solo la ley y el imperio de la ley” regirán, por lo que “se acabó la temporización con el crimen; quienes persistan en la corrupción y el narcotráfico enfrentarán toda la capacidad del Estado y la fuerza pública”.
El triunfo del abanderado independiente de derecha, quien no representó a ningún partido político, deja dividida a esa nación sudamericana y con serios problemas de inseguridad, económicos y sociales que habrá de afrontar el próximo mandatario.
Con la victoria de De la Espriella, Colombia será una nación más que dejará de ser gobernada por gobiernos de izquierda en el continente americano, para sumarse a los casos de Chile, Argentina, Paraguay, Perú, Ecuador, Bolivia, El Salvador, Panamá, Costa Rica y Honduras.
Outsider de la política
De la Espriella es un abogado de 47 años, empresario que ha vivido la mayor parte de su vida fuera de Colombia y quien en el ejercicio de su profesión y mediante la creación de empresas de vino, ron y ropa, ha acumulado una fortuna importante. Vivía en Italia con su familia antes de postularse como candidato presidencial.
En su discurso de la noche del domingo 21 de junio en la ciudad de Barranquilla, una vez que se supo que había sido el candidato más votado durante la jornada electoral, afirmó que será presidente de todos los colombianos. “No habrá represalias, no habrá persecuciones, porque en democracia no existen enemigos irreconciliables”, remarcó ante miles de seguidores.
Este outsider de la política colombiana, apodado El Tigre y quien se comprometió a “servirle a la patria”, lanzó un mensaje contundente a quienes han sembrado terror todos estos años en Colombia: “Su tiempo se acabó; no habrá zonas vedadas para el Estado; no habrá organizaciones impunes ni intocables”.
A los narcotraficantes, a los terroristas, secuestradores, extorsionistas y corruptos “que se roban los recursos del pueblo” les notificó que a partir de esa noche “Colombia vuelve a tener gobierno... Todos esos bandidos serán perseguidos sin tregua bajo el marco de las leyes de la República”.
Y en lo que se interpretó como un ataque al proceso de paz que firmó el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, De la Espriella aseveró que la verdadera paz no nace de la impunidad sino de la justicia.
“Un presidente de la República entiende que no existe libertad sin seguridad, no existe democracia sin autoridad y no existe nación sin héroes, como nuestros policías y soldados que estén dispuestos a defender a la República”, subrayó.
Al declararse un “hombre de leyes”, reiteró su compromiso con la Constitución política de Colombia de 1991. “Juro defender la Constitución con extrema coherencia para evitar que la destruyan; juro defenderla de aquellos que quieren cambiarla por la tiranía. Voy a gobernar para todos los colombianos, para los que votaron por mí y los que votaron por otro candidato. Desde esta noche asumo esta obligación como un mandato sagrado: seré un presidente para todos los colombianos”, concluyó.
Elección cerrada
El balotaje realizado el domingo 21 de mayo venía precedido de una primera vuelta también cerrada, lo que ya anunciaba una fuerte disputa electoral entre los candidatos de izquierda y derecha.
De hecho, en los comicios del 31 de mayo De la Espriella, del movimiento ciudadano Defensores de la Patria, obtuvo 43.79% de los votos emitidos, en tanto que Iván Cepeda, del partido Pacto Histórico, apoyado por la corriente política del presidente Gustavo Petro, logró 40.91% de los sufragios.
Los colombianos acudieron a las urnas de manera masiva, lo que fue destacado por el titular de la Registraduría Nacional, Hernán Penagos, quien resaltó al cierre de las urnas que durante los comicios se desplegaron garantías como “en ninguna otra elección en la historia de Colombia”, ya que la organización de las elecciones se realizó con auditorías internacionales, auditores de los partidos, biometría facial y publicación en tiempo de las actas electorales.
Los resultados de la primera vuelta, al igual como los del balotaje, mostraron una polarización que prevalece en Colombia después de los casi cuatro años de la presidencia de Gustavo Petro, situación que para los analistas reflejan los pobres resultados en el combate a la delincuencia, el narcoterrorismo y en la calidad de vida de la mayoría de los colombianos.
Las dos jornadas electorales en las que participaron los colombianos en las últimas tres semanas fueron vistas por ello como una especie de referéndum sobre la gestión de Petro, así como respecto de las políticas y reformas impulsadas en sus casi cuatro años de gobierno, las cuales han provocado un fuerte disenso entre amplios sectores de la sociedad colombiana debido a la figura polarizante del mandatario y los programas sociales, económicos y políticos que ha impulsado su administración.

País dividido
Durante su mandato (2026-2030), Abelardo de la Espriella habrá de gobernar a un país polarizado entre la izquierda y la derecha, además de que tendrá que hacer frente a problemas graves como la inseguridad por la que atraviesa Colombia.
De la Espriella centró su propuesta de seguridad en hacer frente a la crisis que caracteriza el combate a delitos como narcotráfico, extorsión y secuestro, para “recuperar” el control territorial por parte del Estado en sitios donde operan grupos delictivos.
Adelantó que dará por terminada la política de Paz Total y cancelará cualquier negociación o mesa de diálogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC.
Otra acción será la reanudación de la fumigación aérea de cultivos ilícitos para combatir la expansión de las plantaciones de coca, reactivar los bombardeos contra campamentos de organizaciones criminales y agilizar los procesos de extradición.
Anunció que construirá megacárceles de máxima seguridad, como las creadas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, las cuales estarán destinadas al aislamiento de cabecillas de grupos delincuenciales, e incrementará la inversión en la Policía Nacional y las fuerzas militares.
También fortalecerá la cooperación con Estados Unidos e Israel para la adquisición de tecnología de vigilancia, drones e Inteligencia Artificial (IA), además de impulsar el Plan Colombia II.
En materia económica, De la Espriella propuso una “economía libertaria” que prevé una declaratoria de emergencia económica para tomar decisiones rápidas y eliminar trabas, además de buscar la creación de zonas económicas especiales que tengan exenciones tributarias.
En el rubro petrolero su plan tiene prevista la realización de fracking para reactivar el sector de los hidrocarburos.
Asimismo, prevé una reforma tributaria con la que buscaría recaudar más sin subir impuestos, para lo cual pone como condiciones eliminar exenciones, reducción de impuestos a las empresas que generen empleo, una simplificación del sistema tributario y ampliación de base.
Reconocimiento
El miércoles 24 de junio el Consejo Nacional Electoral (CNE) finalizó el escrutinio nacional y declaró de manera oficial a Abelardo de la Espriella como ganador de la segunda vuelta presidencial, por lo que el candidato de derecha se convirtió en presidente electo, junto con José Manuel Restrepo como vicepresidente.
El conteo de votos organizado por el CNE fue un procedimiento ordenado y rápido, lo que permitió el anuncio de Iván Cepeda en el sentido de que aceptaba la derrota y anunciaba que el partido Pacto Histórico retiraba todas las reclamaciones que tenía acerca de la revisión de unas 30 mil casillas.
De acuerdo con los votos finales, De la Espriella obtuvo doce millones 959 mil 542 votos, equivalentes a 49.66% de la votación, mientras que Cepeda alcanzó doce millones 708 mil 712 sufragios, correspondientes a 48.70%, según los datos publicados por la Registraduría Nacional del Estado Civil.
En total participaron 26 millones 345 mil 364 ciudadanos, lo que representa una participación de 63.60% del censo electoral.
A tres días de realizada la segunda vuelta electoral, el candidato oficialista Iván Cepeda reconoció el triunfo de De la Espriella. “Es el nuevo presidente de la República”, manifestó en conferencia de prensa.
Agregó que como candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida reconocía su derrota como un acto de responsabilidad democrática, “para contribuir a la convivencia, a la paz y al diálogo entre colombianos. Lo hago porque creemos profundamente en la democracia y estamos convencidos de que las diferencias políticas deben resolverse mediante la participación ciudadana”.
Cepeda destacó que la votación emitida en la segunda vuelta mostró una diferencia “extraordinariamente estrecha” entre las dos opciones, lo que representa menos de 1% de los votos.
Expuso que fue el resultado electoral más alto logrado por los sectores progresistas y los movimientos sociales en Colombia, lo que demuestra la magnitud del debate nacional que los colombianos han vivido y “la enorme responsabilidad que tenemos frente al futuro del país”.
Felicitación de Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Abelardo de la Espriella por su victoria en la segunda vuelta presidencial en Colombia. De manera lacónica escribió en su red social: “Él ganó, ¡GRANDE!”, expresión acompañada de una noticia con los resultados preliminares que le daban el triunfo al abanderado de la derecha colombiana.
De la Espriella informó a su vez que habló vía telefónica con Trump, quien le declaró su “apoyo y reconocimiento” por la victoria.
Ya el 31 de mayo Trump manifestó su “completo y total respaldo” a De la Espriella cuando ganó la primera vuelta en la elección presidencial. Lo calificó de un líder inteligente, fuerte y duro. “Como presidente, Abelardo tendría un éxito tremendo liderando a Colombia”, dijo entonces, y resaltó que el abanderado independiente colombiano haría crecer la economía, promovería el comercio, combatiría el crimen y las drogas y detendría la inmigración ilegal.
Felicitación de Ricardo Salinas Pliego
El presidente y fundador de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, felicitó a Abelardo de la Espriella por su triunfo en la segunda vuelta electoral de Colombia.
En su red social, Salinas Pliego escribió que “oficialmente quiero felicitar a mi amigo, empresario y presidente electo de Colombia, por su contundente triunfo en las elecciones del pasado domingo”.
Agregó que “los colombianos han hablado y han decidido apostar por un mejor rumbo para su país. En Colombia, El Tigre va para adelante… y en México también. ¡Nos vemos pronto!”, concluyó.
Por su lado, De la Espriella le envió un mensaje a Ricardo Salinas a través de un video: “Oiga, Tío Richie, necesitamos empresarios como usted invirtiendo aquí en Colombia, con toda la seguridad jurídica y la seguridad física. Necesitamos titanes como usted en Colombia y en México. Firme por la patria”.
Giro regional
En los últimos cinco años el mapa político de América Latina ha registrado un giro político, ya que mientras en 2021 la región mostraba un balance de diez gobiernos de derecha frente a nueve de izquierda, para 2026 la correlación cambió con doce países gobernados por la derecha y siete por la izquierda.
Ahora Colombia será gobernada por un presidente de derecha, para sumar 13 en total.
Argentina: Javier Milei con el partido Libertad Avanza.
Ecuador: Javier Noboa por el Partido Acción Democrática Nacional.
Paraguay: Santiago Peña, del Partido Colorado, de centroderecha.
Panamá: José Raúl Mulino, del partido Realizando Metas.
Estados Unidos: Donald Trump, del Partido Republicano.
El Salvador: Nayib Bukele, con el partido Nuevas Ideas.
Costa Rica: Laura Fernández Delgado, de la comunidad oficialistas de centroderecha.
Honduras: Nasry Asfura, del derechista Partido Nacional de Honduras.
Chile: José Antonio Kast, con el Partido Republicano.
Perú: José Neri, por Somos Perú. Y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, será su próxima presidenta.
República Dominicana: Luis Abinader, por el Partido Revolucionario Moderno.
Bolivia: Rodrigo Paz, por el Partido Demócrata Cristiano.
Colombia: Será gobernada por el independiente Abelardo de la Espriella.
Otras reacciones
Varios mandatarios de Latinoamérica felicitaron a Abelardo de la Espriella por su triunfo electoral.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, felicitó al pueblo colombiano por la elección de su nuevo presidente en un proceso democrático y soberano, voluntad manifestada en las urnas.
Javier Milei, presidente de Argentina, expuso que “hoy la mayoría de los colombianos eligieron el camino de la libertad económica, la prosperidad, la seguridad implacable y decirle basta al crimen organizado transnacional y al narcotráfico”.
El también presidente de derecha ecuatoriano, Daniel Noboa, dijo que Colombia eligió el orden sobre la impunidad. “Compartimos la convicción de que nuestra región merece seguridad, progreso y gobiernos que se enfrentan al crimen sin excusas”.
Marco Rubio, secretario norteamericano de Estado, felicitó a De la Espriella y aseguró que la administración Trump espera con interés trabajar “estrechamente” en materia de seguridad regional y dar fin a la inmigración ilegal hacia Estados Unidos.
Gobierno polémico
Distintos especialistas afirman que en Colombia persisten fuertes rezagos entre la mayoría de la población y sobre todo en los sectores más vulnerables, además de que prevalece un alto nivel de inseguridad generada por una delincuencia que no ha podido ser controlada, pues continúa la presencia de organizaciones de narcotraficantes y grupos armados que agudizan la inseguridad en amplias regiones del país.
La gestión económica del gobierno de Petro es criticada por diversos sectores productivos, debido a una fuerte intervención del Estado en sectores clave, como el petrolero, además de reformas estructurales que propician un mayor control estatal en áreas como la salud y las pensiones.

