Tras la ola de gobiernos de izquierda que dominó la región, ahora el péndulo político viene en el sentido contrario, con candidatos de derecha que triunfan ante el fracaso de las políticas populistas.
Keiko Fujimori fue declarada oficialmente presidenta electa de Perú para el periodo 2026-2031, con lo que se sumó a los candidatos de derecha que han triunfado recientemente en una elección presidencial en Centro y Sudamérica, en comicios en los que han derrotado a candidatos de izquierda.
El triunfo de Keiko, quien había fracasado en tres ocasiones anteriores en su intento de alcanzar la presidencia peruana, refuerza a los gobiernos de derecha en Sudamérica y en el continente, con lo que sumarán 14 los mandatarios de esa corriente gobernando en la región.
Después de la ola de gobiernos de izquierda que dominó la región en la última década, ahora el péndulo político viene en el sentido contrario, con candidatos de derecha apoyados por los ciudadanos de esos países, decepcionados de las políticas populistas que en la mayoría de los casos fracasaron y no resolvieron los problemas que los aquejan, como la pobreza, la inseguridad y el escaso crecimiento económico, así como la violación a las libertades y garantías democráticas.
Refuerza tendencia derechista
Luego de tres intentos previos, Keiko Fujimori, hija del polémico expresidente Alberto Fujimori, ganó la presidencia de Perú en una contienda cerrada al obtener 50.13% de los votos contra 49.86% del aspirante de izquierda, Roberto Sánchez.
La votación final, después de un conteo tortuoso de varias semanas, fue de nueve millones 223 mil 369 votos para la candidata del partido de derecha Fuerza Popular, mientras que Roberto Sánchez de Juntos por el Perú logró nueve millones 173 mil 755 sufragios. La diferencia entre los dos fue de 49 mil 312 votos.
La llegada de Keiko a la primera magistratura peruana refuerza la tendencia que se ha venido manifestando en las recientes elecciones presidenciales en Sudamérica, con triunfos recientes en Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia y Colombia.
La inestabilidad política en el Perú ha provocado que en los últimos diez años haya tenido nueve mandatarios, el último de los cuales es José María Balcázar, quien asumió la jefatura de Estado de manera interina en febrero del presente año, al sustituir al depuesto José Neri.
El estrecho margen con el que logró la victoria Keiko Fujimori contra el izquierdista Roberto Sánchez muestra la fuerte presencia que tiene la izquierda en ese país andino, por lo que en términos reales los peruanos se encuentran divididos prácticamente a la mitad en cuanto a su preferencia política.
La más reciente experiencia de un gobierno de izquierda en el país fue durante el breve gobierno del expresidente Pedro Castillo, actualmente encarcelado, quien fue depuesto por el congreso después de que se le acusara del delito de conspiración para la rebelión, a raíz de su fallido intento de disolver el congreso e intervenir el sistema de justicia en 2022.
Después de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) la declarara presidenta electa, Keiko Fijimori anunció que gobernará como su padre, quien sentó las bases del crecimiento económico y la apertura comercial del país, además de que enfrentó a los grupos subversivos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.
Descontento contra las izquierdas
El triunfo electoral de Keiko Fujimori en las elecciones presidenciales de Perú consolida el giro político hacia la derecha y la centroderecha en América Latina, ya que su victoria a decir de los analistas es una respuesta al alto nivel de inseguridad que prevalece en el país, así como a otros problemas sociales como la pobreza y el bajo crecimiento económico.
Su arribo a la presidencia peruana se da después de tres intentos, en un contexto regional que es interpretado como una reacción de “mano dura” ante la creciente crisis de inseguridad, extorsiones y homicidios que azotan a varios países sudamericanos.
Expertos políticos en Sudamérica coinciden en que gran parte de los ciudadanos han optado por discursos de orden, de priorizar la estabilidad económica y el libre mercado frente a las propuestas populistas de la izquierda.
De ahí que la llegada de Keiko al poder signifique una consolidación del mapa regional de gobiernos hacia la derecha, al alinear al Perú con otras naciones latinoamericanas que últimamente han elegido gobiernos de derecha.
Para los analistas las derrotas de los candidatos de izquierda son un reflejo del descontento que prevalece entre la población con gobiernos anteriores y, en los hechos, son un rechazo a los modelos radicales que prometían cambios estructurales que al final no llegaron.
La ajustada diferencia de votos entre la ganadora y el perdedor en Perú (como ocurrió semanas antes en Colombia con el triunfo de Abelardo de la Espriella, quien también logró la presidencia por un estrecho margen), puso de manifiesto que este giro político no refleja un consenso absoluto sino sociedades profundamente polarizadas y divididas.
El ascenso de gobernantes de izquierda en Latinoamérica se consolidó a principios de 2020, cuando los partidos con abanderados de esa ideología llegaron al poder en países como Colombia, Chile, Brasil y Perú, los cuales aprovecharon las crisis económicas y la pobreza que se agravaron con la pandemia por Covid-19.
Los nuevos gobiernos progresistas establecieron políticas públicas como un mayor ataque a la delincuencia, programas en beneficio de los sectores de la población con mayores desventajas sociales, además de una mayor intervención del Estado en la economía, aunque estas últimas medidas fueron rechazadas por las distorsiones que generarían dentro de los procesos productivos.
Los expertos resaltan que estas políticas, si bien en un principio resultaron atractivas, al final no lograron disminuir en términos reales los problemas de la población, por lo que las promesas de mejoría no fueron satisfechas por los gobiernos de izquierda.

