Foto: Especial
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01 abril, 2020
Martha Mejía
Todo menos politica

LO QUE YO QUIERO CON TATIANA REVILLA SOLÍS

 

Tatiana Revilla Solís, feminista, doctora en Políticas Públicas con especialización en igualdad de género y fundadora de la organización Gender Issues, afirma en entrevista que es de vital importancia hacer un llamado a las autoridades a fin de obtener respuestas más empáticas y contundentes, de políticas no conservadoras, traducidas en presupuestos y acciones concretas para enfrentar la violencia no solo hacia las mujeres sino en todos los sectores de la población.

—¿Qué es el feminismo y cómo ha ido evolucionando en México?

—Es una teoría política y una crítica social. También es un movimiento que busca la igualdad entre mujeres y hombres en lo político, económico, social y familiar.

Estamos en un momento crucial: el tema está en la agenda pública gracias a este empuje del movimiento no solo en el ámbito social sino también dentro de la academia y de otros. Es un momento en que las mujeres dijimos “basta” y no va a parar. Estamos en la cuarta ola del feminismo, mismo que está teniendo una fuerza imparable en todo el mundo.

—¿En qué punto se cruza este feminismo contemporáneo con la ola de violencia y de feminicidios?

—El gran escalamiento de feminicidios ha sido justo uno de los principales motivos por los cuales despierta el movimiento feminista en México. Hay un aumento de casos y de formas de violencia extremas. Definitivamente la impunidad por parte del Estado permite el desarrollo de esta violencia. Incluso hasta la estructura social fomenta esta situación. Por supuesto que esto se cruzó en un momento donde el feminismo en México y a escala mundial tienen mucha fuerza.

—¿Qué nos dicen la marcha del 8 de marzo y el paro del 9?

—La marcha visibilizó el hartazgo y las demandas; a partir de ella cada caso cuenta; se exigirá respuesta por cada muerte. Por otra parte el paro del 9 de marzo estableció un precedente importante y tuvo una repercusión simbólica y económica: se estiman impactos económicos de más de 30 mil millones de pesos como consecuencia de un día sin nosotras. Estos dos acontecimientos también mostraron la fuerza y el encuentro de muchos tipos de feminismo y sectores; mujeres que en la vida habían participado en algún movimiento se unieron con fuerza y determinación a este momento histórico. Otra cosa que brindó fue la oportunidad de reflexión masculina por las violencias que se pudieran estar ejerciendo dentro de sus espacios. 

—¿Qué sigue?

—Primero, atender la problemática de los feminicidios. ¿Cómo? Con un mayor presupuesto a fiscalías y ejerciendo este presupuesto de manera focalizada en las fallas que ya tenemos detectadas. No necesitamos descubrir el hilo negro, ni crear nuevas legislaciones: ya están los centros de justicia, la ley, las fiscalías. Vamos a utilizar toda esta infraestructura y a reforzarla. También hay que dar mayor capacitación a los operadores de seguridad y justicia, homologar los criterios para la investigación de los feminicidios a nivel nacional. 

Por otro lado “es de suma importancia incidir en el modelo de políticas públicas con perspectiva de género en temas como prevención, atención y sanción de la violencia; esto justo en las etapas previas al feminicidio. Esto se debe hacer en los DIF municipales, institutos locales de las mujeres, policías municipales… Es ahí donde tenemos que empujar políticas públicas”.

La también académica del Tecnológico de Monterrey añade que es responsabilidad de las empresas frenar dinámicas como acoso y hostigamiento sexual dentro de sus espacios laborales. “A través de Gender Issues impulsamos cambios legislativos para que las empresas tengan que hacer diagnósticos y planes de igualdad como los que se realizan en España o Reino Unidos: ahí por ley las empresas tienen que mandar reportes anuales al gobierno sobre las acciones que ejercen. Incluso de no hacerlo se les multa”, finaliza.