CDMX. 8 de junio de 2026. La misión de los tratamientos contra el cáncer es clara: eliminar la mayor cantidad posible de células tumorales. La quimioterapia tradicional sigue siendo uno de los pilares del tratamiento y consiste en administrar compuestos potentes que alteran funciones celulares esenciales, impidiendo que las células cancerosas se multipliquen y forzándolas finalmente a autodestruirse.
Sin embargo, nuevos hallazgos de un equipo científico encabezado por el Dr. Hongbo Gao y el Dr. Keith Syson Chan, del Hospital Houston Methodist, sugieren que este enfoque también podría liberar señales que favorecen la resistencia a los medicamentos, dificultando la eliminación del tumor a largo plazo.
El Dr. Chan comenzó a considerar esta posibilidad hace aproximadamente una década. “Nosotros y otros grupos demostramos que el tipo de muerte celular que experimenta una célula cancerosa también determina la eficacia del tratamiento”, señala.
Su equipo demostró que, en ciertos escenarios, la muerte celular inducida por quimioterapia puede provocar la liberación de factores de crecimiento y otras moléculas que permiten que células resistentes sobrevivientes continúen desarrollándose y multiplicándose incluso mientras el tratamiento sigue en curso.
En su investigación más reciente, los doctores Chan y Gao se enfocaron en un mecanismo conocido como piroptosis, mediante el cual las células tumorales mueren liberando señales proinflamatorias. Generalmente, esto se considera un resultado positivo en el contexto de la inmunoterapia, ya que ese entorno puede amplificar la respuesta inmunitaria antitumoral del paciente y poner a las células cancerosas en desventaja.
Sin embargo, los hallazgos del Dr. Chan muestran que esta idea podría ser equivocada. “Descubrimos que, en el contexto de la quimioterapia, la piroptosis no solo no tiene un efecto antitumoral”, explica, “sino que en realidad favorece el crecimiento del tumor”.Soporte estructural Los investigadores del Hospital Houston Methodist analizaron en este estudio los efectos del agente quimioterapéutico gemcitabina, capaz de inducir piroptosis, específicamente en tumores de vejiga, y en particular en un subconjunto de células dentro del tumor conocido como fibroblastos asociados al cáncer (CAF, por sus siglas en inglés).
Se considera que los CAF proporcionan soporte estructural a las células cancerosas y que interactúan con ellas de formas que influyen en la progresión de la enfermedad. Aunque históricamente se pensaba que los CAF conformaban una población relativamente homogénea, estudios recientes han revelado una diversidad mucho mayor de la que se creía.
Al analizar muestras de tejido de pacientes que no responden a la gemcitabina, el Dr. Chan y sus colegas observaron un aumento de un subconjunto particular denominado “CAF inflamatorios”. Un análisis más detallado reveló que las señales liberadas durante la piroptosis promovían activamente la transformación de CAF convencionales en CAF inflamatorios. A su vez, estas células modificaban el entorno tumoral y generaban condiciones que favorecían la expansión de poblaciones de células madre cancerosas resistentes a medicamentos, impulsando posteriormente la progresión del tumor.
El equipo del Dr. Chan también ha observado mecanismos similares en otros escenarios terapéuticos, incluido el cáncer de mama. Sin embargo, todavía no está claro si se trata de un problema común en todos los tipos de quimioterapia y cáncer.
Además, el Dr. Chan investiga si el mismo efecto ocurre con formulaciones alternativas de medicamentos, como los conjugados anticuerpo-fármaco, que utilizan anticuerpos dirigidos a proteínas específicas del tumor para llevar selectivamente la quimioterapia hacia las células cancerosas, reduciendo el daño al tejido sano.
El Dr. Chan y sus colaboradores continúan reuniendo evidencia que respalda estos hallazgos. Su equipo descubrió que las señales inflamatorias derivadas de la piroptosis también pueden llegar hasta la médula ósea, donde actúan suprimiendo aún más la actividad de las células inmunitarias antitumorales. Actualmente, este trabajo se encuentra en proceso de revisión para publicación científica.
Las implicaciones son lo suficientemente importantes como para justificar una mayor cautela entre los investigadores clínicos, explica el Dr. Chan, y vale la pena explorar nuevas terapias combinadas que ayuden a mitigar estas consecuencias no intencionadas de la quimioterapia.
“Debemos ser cuidadosos cuando la mayoría de los investigadores considera que inducir piroptosis durante un tratamiento contra el cáncer es algo positivo”, concluye el Dr. Chan.

