Diabetes y ERC: la importancia de actuar a tiempo

Más de 15 mil personas esperan un trasplante de riñón

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Bienestar
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Ciudad de México, 9 de junio de 2026. En México, miles de personas viven hoy las consecuencias de una enfermedad que muchas veces inicia sin síntomas: la diabetes. Lo que comienza como un descontrol en los niveles de glucosa puede evolucionar silenciosamente hasta convertirse en daño renal irreversible y, en muchos casos, en la necesidad de un trasplante.

Actualmente, más de 17 mil personas esperan un trasplante en el país, de esta parte de la población, 15 mil están a la espera de un trasplante de riñón, de acuerdo con cifras del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra). Esta cifra refleja no solo la alta demanda de órganos, sino también el impacto acumulado de enfermedades crónicas que, de no atenderse a tiempo, pueden derivar en insuficiencia renal.

La enfermedad renal crónica avanza de forma silenciosa y está vinculada con padecimientos altamente prevalentes como la diabetes y la hipertensión. De acuerdo con la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y KDIGO, por sus siglas en inglés de Kidney Disease: Improving Global Outcomes, aproximadamente 40% de quienes viven con diabetes desarrollarán daño renal a lo largo de su vida, lo que incrementa la probabilidad de requerir diálisis o un trasplante.

Ante este escenario, especialistas explican que el trasplante, aunque representa una segunda oportunidad de vida, no es el final del problema ni una solución definitiva: “Es fundamental entender que el trasplante es la culminación de un proceso que, en muchos casos, pudo haberse prevenido o retrasado significativamente. La diabetes no controlada sigue siendo una de las principales causas de enfermedad renal en México, y cada año que no invertimos en detección temprana y manejo preciso, es tiempo valioso que podrían aprovechar mejor las familias y el sistema de salud”, señaló Ramsés Hernández, director Médico y Diagnóstico Interino para AstraZeneca en México.

En AstraZeneca, impulsamos innovaciones que van más allá del trasplante, enfocadas en la detección oportuna y el manejo integral de la diabetes en etapas tempranas para evitar que trascienda a enfermedad renal, con el objetivo de transformar padecimientos crónicos en condiciones manejables. En promedio, un trasplante renal puede durar entre 10 a 20 años, dependiendo del apego al tratamiento, procedencia del órgano y del seguimiento médico.

Esto significa que, tras la cirugía, comienza una nueva etapa que requiere vigilancia constante y cuidados de por vida.

Las personas trasplantadas deben mantener control estricto de su salud, incluyendo monitoreo de glucosa, presión arterial y hábitos de vida, además del apoyo de inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano. “La historia no termina con el trasplante. El éxito del procedimiento depende en gran medida del cuidado posterior y del control de los factores que originalmente dañaron el riñón, como la diabetes”, agregó el especialista.

A pesar de los avances médicos, la disponibilidad de órganos continúa siendo limitada. Cada año se realizan alrededor de siete mil trasplantes en México, cifra insuficiente frente al número de pacientes en lista de espera. Por ello, especialistas coinciden en la urgencia de cambiar el enfoque: pasar de reaccionar ante la enfermedad avanzada a prevenir desde etapas tempranas, particularmente en personas con diabetes.

El diagnóstico oportuno y el control adecuado de los niveles de glucosa pueden reducir significativamente el riesgo de daño renal irreversible. En este contexto, la prevención se convierte en la herramienta más eficaz para evitar que más personas lleguen a requerir un trasplante.

Entre las principales recomendaciones para proteger la salud renal destacan:
Mantener controlados los niveles de glucosa y la presión arterial
Realizar chequeos médicos periódicos
Mantener una adecuada hidratación
Adoptar hábitos saludables como alimentación balanceada y actividad física

“Hablar de trasplantes también es hablar de lo que podemos evitar. La enfermedad renal no aparece de un día a otro; es el resultado de años sin control adecuado de enfermedades como la diabetes”, señaló Ramsés.

En el marco del Mes Mundial del Trasplante, especialistas hacen un llamado a fortalecer tanto la cultura de la donación altruista de órganos como la conciencia sobre el cuidado temprano de la salud.

Para construir un sistema de salud más sostenible y equitativo, es crucial fomentar la colaboración con autoridades e impulsar la innovación que garantice el acceso a diagnósticos y tratamientos precisos e integrales desde el diagnóstico. Porque, aunque el trasplante puede salvar vidas, la mejor estrategia sigue siendo evitar que más personas lleguen a necesitarlo.

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