CDMX. 10 de junio de 2026. La falta de actividad física aumenta el riesgo de diabetes en 3 veces, por lo que en el marco de este Día Mundial del Yoga (21 de junio), especialistas destacan cómo esta disciplina puede ser en una poderosa herramienta complementaria para las personas que viven con diabetes, al favorecer el bienestar físico, emocional y social desde una perspectiva de autocuidado consciente.
Algunas personas con diabetes viven cada vez más en un entorno marcado por el estrés, el sedentarismo y el agotamiento emocional. Frente a esto, el yoga ha dejado de ser solo un pasatiempo para posicionarse como una práctica integral que puede contribuir positivamente al manejo diario de esta condición crónica.
Mariana Buss, PhD, profesional de Medical Affairs en embecta™ Latinoamérica, explica: “Se reconoce cada vez más al yoga como una práctica complementaria de bienestar y autocuidado efectivo porque combina movimiento, respiración consciente, relajación y conexión emocional. Esto puede ayudar a las personas a desarrollar una mayor conciencia de su cuerpo y de sus hábitos cotidianos”.
Diversos estudios han mostrado que la práctica regular de yoga puede contribuir a mejorar la flexibilidad, la movilidad, la calidad del sueño y el manejo del estrés, factores que impactan directamente en la calidad de vida de las personas con diabetes. Además, al tratarse de una actividad adaptable, puede practicarse en distintas edades y condiciones físicas. Algunos estudios han explorado el potencial del yoga para contribuir a la reducción de factores de riesgo asociados al desarrollo de diabtes tipo 2 en personas de alto riesgo.
El yoga también consigue convertirse en un espacio de convivencia y conexión social. Ya sea en clases grupales, comunidades wellness o sesiones al aire libre, esta práctica fomenta la interacción, el sentido de pertenencia y la construcción de redes de apoyo, aspectos que pueden influir positivamente en la salud emocional. La reducción del estrés y el bienestar psicológico son componentes relevantes en el manejo de enfermedades crónicas.
“Mucho se habla de la importancia del control de la glucosa, pero poco del impacto emocional que tiene vivir con diabetes todos los días. El yoga puede ayudar a favorecer espacios de calma y conexión personal, algo especialmente importante para la adherencia al tratamiento y el bienestar integral”, señala Mariana Buss.
En este sentido, la experta recuerda que la educación terapéutica en diabetes juega un papel esencial para que las personas comprendan mejor su condición y puedan tomar decisiones informadas sobre su salud. Parte de este proceso implica fomentar el empoderamiento del paciente y promover herramientas que faciliten una relación más positiva y sostenible con el manejo de su condición.
“El manejo de la diabetes no depende de una sola acción aislada. Es un proceso donde la educación permite que la persona reconozca cuáles son las estrategias que mejor se adaptan a su vida cotidiana y a sus necesidades emocionales, físicas y sociales”, agrega Buss.
Los pilares del control glucémico incluyen una alimentación equilibrada, actividad física regular, manejo de las emociones y tratamiento farmacológico (ya sean medicamentos orales y/o aplicaciones de insulina). En caso de que esta segunda opción sea indicada por el médico, es importante administrarla siguiendo las recomendaciones del equipo de salud y buenas prácticas de técnica de inyección para que el tratamiento sea aprovechado al máximo, rotando los sitios de inyección y evitando la reutilización de dispositivos, entre otros lineamientos.
Cuando todos estos elementos se acompañan de información clara y apoyo oportuno, las personas pueden desarrollar hábitos más saludables y fortalecer su bienestar a largo plazo.
Para quienes desean comenzar, Mariana Buss recomienda rutinas adaptadas a las posibilidades de cada persona, siempre acompañadas por profesionales capacitados. “Es fundamental consultar al equipo de salud tratante de la diabetes antes de incorporar cualquier nueva actividad física”, menciona. embecta™, compañía global especializada en dispositivos para la administración de insulina, visibiliza la importancia de entender que el autocuidado no debe vivirse como una obligación agotadora, sino como una oportunidad para reconectar con el bienestar y construir hábitos que puedan mantenerse en el tiempo.

