EL (DIFÍCIL) CONTEXTO DE LAS RELACIONES MÉXICO-EU

“Es muy importante para ambas partes encontrar la ruta para destensar la situación”.

EU MEX
Columnas
Share

Es difícil recordar en la historia reciente un momento más complejo, tenso y ríspido en una de las relaciones bilaterales más complejas en el mundo. Desde el inicio de la vida independiente de cada una de las dos naciones comenzaron los desencuentros, acechanzas sobre nuestro territorio, así como el imparable flujo migratorio hacia los Estados Unidos. Durante la Guerra Fría abundaron los episodios de difícil entendimiento para comprender de manera recíproca los naturales intereses de cada una de las partes. Pero lo que hoy estamos viviendo no tiene antecedentes, al menos en el siglo XXI.

Es lógico y hasta consecuente que desde la Casa Blanca, y ahora el Palacio Nacional, se le impriman perfiles y prioridades, como señala en su libro clásico Daniel Cosío Villegas, El Estilo personal de gobernar.

Sin duda las personalidades del expresidente López Obrador y la del presidente Donald Trump pasaron por momentos complicados, que fueron procesados en tanto el hoy titular de la Oficina Oval estaba en la perspectiva de repetir mandato. No fue así. Derrotado —sin que él a la fecha lo acepte—, en este segundo intervalo le ha impreso a su gestión verdaderos elementos de imprevisibilidad, radicalismo de variada índole (comercial, racial, homofóbico, migratorio…).

Sin duda lo más importante e impactante para América del Norte es la desaparición de lo que originalmente fue el Tratado de Libre Comercio, que entró en funciones en 1994. De entonces a la fecha, en sus periódicas revisiones, siempre sujetas a “toma y daca”, no obstante, prevaleció un ánimo de acuerdo entre Canadá, México y Estados Unidos, sin importar de manera decisiva la orientación ideológica, partido político o convicciones personales de las personas que en su momento gobernaban cada uno de esos países.

Hoy día, como sabemos, ese espíritu de colaboración, o mejor dicho, de complementación, se ha terminado. Este ha sido sustituido desde la Casa Blanca por un creciente aislacionismo, aunado con el recurso de la amenaza como factor constante de negociación.

Prioridad

La otra fundamental prioridad del gobierno de Trump, y que no debemos olvidar, fue la firma de su primera Orden Ejecutiva (Decreto Presidencial para nosotros) para declarar a su frontera sur en situación de emergencia nacional. Esa medida le permitió echar mano de la movilización de diez mil soldados armados, así como la utilización de importantes recursos económicos, legales y administrativos. El siguiente paso en esa ruta de tensiones geopolíticas con México fue la declaratoria en febrero del año pasado mediante la que expuso que seis organizaciones criminales mexicanas fueran declaradas Organizaciones Terroristas Extranjeras.

En estas mismas páginas señalé con oportunidad que ese era el primer y decisivo paso para desmantelar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Tal como sucedió, ahora se suma a una sustancial escalada en materia de seguridad binacional pero que para Washington es ahora un asunto de Seguridad Nacional.

Para México y su gobierno, como lo constatamos la semana pasada, la situación no ha hecho más que aumentar la tensión con sus contrapartes estadunidenses, lo que en el contexto de la política interior de ese país despierta animosidad contra la amplia comunidad mexicana y lo que signifique nuestra cultura asentada en aquel país. Es muy importante para ambas partes encontrar la ruta para destensar la situación. De lo contrario será un juego para los dos países de “perder-perder”.

×