UN POCO DE POLÍTICA DOMÉSTICA EN LOS ESTADOS UNIDOS

“Las elecciones del 3 de noviembre de este año en EU serán, sin exageración, un parteaguas”.

Congreso de Estados Unidos.
Foto: The White House
Columnas
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La interrelación y recíproca influencia entre los asuntos internos y externos de Estados Unidos son importantes a considerar cuando se analizan los vínculos con otros países, como México, Canadá, China, España o Brasil.

Sin embargo, en ocasiones, tengo la impresión que en los posicionamientos de estos y otros gobiernos, suele pasar de largo la muy interesante temática de la política interior de los Estados Unidos. Más ahora, con el notable incremento de la polarización ideológica y social que se observa como consecuencia directa de las acciones del gobierno del presidente Donald Trump.

Las elecciones del 3 de noviembre de este año serán, sin exageración, un parteaguas no solo para la actual administración sino para el diseño del mapa electoral, así como para las relaciones entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo.

Los pronósticos basados en encuestas y casas de apuestas, vaticinan una pérdida para el Partido Republicano del control de la Cámara de Representantes y por lo tanto del Congreso.

También se elegirán 35 de 100 lugares que integran el Senado; lo mismo que 39 gubernaturas y otros cargos especiales en el complejo sistema electoral estadounidense.

La natural expectación causada por tan intensa actividad política y partidista se ve incrementada semana a semana por los diversos posicionamientos del presidente Trump, algunos de sus funcionarios, así como por las respuestas que se generan por parte de los medios de comunicación, líderes del Partido Demócrata y organizaciones sociales en general.

A propósito del tema, leí en la edición del jueves 6 de agosto, del periódico español El País, una interesante crónica del triunfo de un joven médico de 41 años, en las primarias del Partido Demócrata, en el Estado de Michigan, para aspirar a un lugar en el Senado.

Dinámica política

Abdul El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios, sería en caso de triunfar, el primer integrante musulmán en la Cámara Alta del país. Este perfil se suma al del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que entró en funciones el 1 de enero de este año y, que recordemos, juró su cargo no sobre la Biblia, sino sobre la cubierta de un ejemplar del Corán.

Sus posiciones han sido abiertamente críticas hacia la política migratoria de la Casa Blanca, así como a la imposición de aranceles enfocados en la importación de ciertos productos, sobre todo, agrícolas.

Las acechanzas del terrorismo internacional de inspiración islámica, además de la ola de xenofobia que se ha extendido en buena parte de la Unión Europea (UE) y los avances de perfiles no anglosajones evidencian una creciente fuerza de los sectores más liberales y progresistas, tanto del electorado en general, como del mismo Partido Demócrata.

La dinámica de la política doméstica en el país, a su vez, se ve intensificada conforme se acerca la fecha crucial del martes 3 de noviembre, por lo que desde México, debemos poner atención detallada a los movimientos previos en la amplia geografía estadunidense.

Por tratarse de un país de migrantes, los temas de la agenda internacional, por ejemplo, el respaldo al Gobierno israelí, las relaciones comerciales con China o el acuerdo de comercio con México y Canadá, influyen de manera decisiva en la emisión del voto, que a su vez se relaciona con identidades étnicas y/o religiosas.

Esto no es un buen mensaje. La polarización señalada en los Estados Unidos, pudiera, de manera muy peligrosa, alcanzar los terrenos de la intolerancia, no solo la referida a la procedencia, sino también, al credo de las personas. Seguiremos analizando la política doméstica estadunidense y sus efectos sobre México.

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